Religión en Libertad

«Efecto papamóvil»

Mi mujer y yo fuimos con nuestros 5 hijos a verle pasar en Barcelona.

El Papa León XIV bendiciendo un bebé.

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Llevo meses pidiéndole a Dios sentimiento, desde que releí Ortodoxia y Chesterton me señaló con el dedo llamando locura a mi exceso de razón... y hoy, tras la visita del Papa a España, soy incapaz de quitarme ese nudo en la garganta, esa lagrima a punto de salir todo el día, esa sensibilidad especial para las cosas de Dios que se ha visto removida. 

Un acto tras otro, algo se agita en el interior, como el Papa cada vez que subía a su papamóvil, y en un instante lograba emocionarnos cómo sueñan los mejores directores de cine durante años de trabajo. 

No es casualidad que justo antes de su llegada, con motivo del Corpus, se reactivaran cerca de 25 fuentes de "l’ou com balla" en Barcelona. Una tradición que aparece escrita por primera vez en 1440, y en la que un huevo se mantiene en equilibrio sobre la columna de agua, libre, frágil como nuestra Fe que pretende bailar por encima de las mundanidades. 

Una fe que tal vez se había ido apagando, en una columna de agua que tal vez ni existía, pero que con el paso del papamóvil se ha despertado. Ya lo dijo el Papa en la vigilia de jóvenes en Madrid: 

  • "El joven cristiano [...] habita como una persona que disfruta de la vida en su interior, sin esperar que el gusto se lo den la riqueza, el placer o el poder. Esta es nuestra libertad, que tiene su fuente en la fe". 

Mi mujer y yo fuimos con nuestros 5 hijos a verle pasar en Barcelona. 

Nos pegamos a la valla con la mirada puesta en ese instante que estaba por venir, sin embargo, detrás nuestro, detrás de la valla, a pocas calles de dónde estábamos, asesinaron a un hombre de un tiro en la cabeza esa noche y acababan de encontrar la pistola en una de las papeleras. También, estando allí, el policía que tenía a mi lado detuvo a un sospechoso de tener otros motivos que no eran los nuestros. 

Era imposible no vivir esa espera con cierta tensión, un estado de alerta que hubiera sido capaz de cualquier cosa por proteger a los hijos, y que a su vez convertía a cualquiera en sospechoso. Sin embargo, delante nuestro, delante de la valla, dónde parecía que no gobernaban nuestros políticos, allí estábamos todos dispuestos a levantar a los más indefensos para entregarlos en manos del sucesor de Pedro. Dime, ¿qué líder hoy gobierna así el amor de una madre? 

Por la mañana el Papa estuvo en Montserrat, y me llamó la atención una de sus primeras palabras: "Estos muros [...] también han sido testigos de la sangre derramada por amor a Jesucristo”.

Luego en la Iglesia de San Agustín habló del martirio de Santa Eulalia. Así que cuando el papamóvil llegó al entorno de la Sagrada Familia, recordé que en las mismas calles dónde todas las autoridades se sentaron a admirar la Torre de Jesucristo, precisamente allí, hay doce postulados mártires barceloneses que ofrecieron su vida por la Fe en 1936, entre ellos un padre de 13 hijos. 

Que nadie se olvide que hace menos de 100 años estas calles vieron como la sangre de los mártires se derramaba, por tanto, que nadie se extrañe hoy si esa sangre ha sido semilla de nuevos cristianos, ¿Muchos? ¿Pocos? No importa, "basta un puñado de santos para renovar la Iglesia y transformar el mundo", dijo Juan Pablo II. 

Suficientes como para que el Papa bendijera 17 primeras piedras de 17 nuevas parroquias que se construirán en Madrid, dónde "por primera vez los jóvenes son más practicantes que sus propios padres" resume VaticanNews. 

Más tarde lo diría el mismo Papa en el Estadio Olímpico: "numerosos jóvenes y adultos están redescubriendo la fe cristiana". 

Lo que ocurrió luego en la Sagrada Familia fue bello, porque se acercaba a la Belleza en mayúscula, y "el mundo será salvado por la belleza, y la belleza son los santos" (Benedicto XVI). Fuimos la envidia del mundo sólo por aquello que nos acerca al cielo.

Y pienso que es más bello aún si apartamos la mirada del impresionante espectáculo y recordamos las palabras que dijo el Papa en el encuentro con los obispos: "La fuerza de la Iglesia no nace de la grandeza de los medios, sino de la santidad de sus hijos". 

Este escenario personal que me he construido con el paso del Papa por España, peor que cualquier otro, con mi fe frágil como un huevo que intenta bailar sobre las mundanidades, que aprovecha ese instante del papamóvil para encender de nuevo la columna de agua bautismal que lo eleva, y centra su mirada en la Belleza que tantos mártires han alcanzado en este país, y que tantos santos han reflejado con su vida. 

Este escenario me enciende, pienso que me enriquece y "cuando uno posee una cosa con la experiencia de que es valiosa, buena, experimenta una dinámica interior y expansiva de comunicarlo" (Higinio Marín), y esa riqueza ya la ha visto el Papa en la Plaza de Lima. 

  • "Viéndoos, queridos jóvenes, llenos de este entusiasmo motivado por la fe, me ilusiona pensar en la capacidad que tenéis de testimoniar a Cristo en el mundo". 

Y los jóvenes católicos, lejos de sentirse hijos de un estado del bienestar que no les enciende, ven como una cruz sí les remueve por dentro, es un instante, como el papamóvil al pasar. 

Y las familias, lejos de querer entregar los hijos a esos políticos, ven por un instante la oportunidad de acercarlos al Padre, a través del Papa, ven en ese instante de papamóvil una esperanza capaz de salvarlos de todo lo que ocurre detrás de la valla, donde todavía no gobierna Dios. 

Y situarlos junto un Papa valiente que en su intervención en el Parlamento defendió el "derecho primario e inalienable de los padres a elegir el tipo de educación y de formación que reciben sus hijos, en coherencia con sus propias convicciones". 

Para, dos días después, en San Agustín dejar claro que "cada niño es un sueño de Dios". 

Familias, jóvenes, deseo comunicarlo porque lo experimento bello, valioso y bueno, ¡hagamos de ese instante de papamóvil un primer paso! ¡Encendamos nuestra fuente bautismal! 

Y "que esta noble nación jamás pierda la memoria de sus raíces ni la audacia de mirar al futuro" (Papa León XIV, al Parlamento Español en 2026).

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