León XIV rezará ante la Almudena y llevará un misterioso regalo a la Virgen
La devoción mariana del Papa norteamericano se enraíza en las advocaciones que difunden tradicionalmente los agustinos.

En noviembre, los días previos a la fiesta de la Almudena los colegios de Madrid llevan flores a la patrona de la ciudad
El gesto mariano más importante de la estancia del Papa en Madrid será, sin duda, su visita a la Virgen de la Almudena del próximo lunes a las 18:00 horas.
Un momento muy especial que servirá para que León XIV confirme, una vez más, en los fieles la devoción por María.
El momento central será la subida al camarín de la Virgen para realizar una ofrenda floral y rezar ante Ella. Se ha confirmado que el Papa, además de flores, llevará un misterioso regalo especial para la Virgen. Aunque no se ha confirmado de qué se trata, lo más probable es que sea una rosa de oro, signo de deferencia que los Pontífices suelen regalar a las advocaciones marianas cuando visitan santuarios.
Los agustinos y María
De hecho, para el propio Papa, como agustino, será un momento muy especial. Ya que la orden a la que ha pertenecido hasta ahora cuenta con grandes advocaciones, como la de Nuestra Señora de la Consolación y Correa. "Madre del consuelo" o "Consoladora de los afligidos", que recuerda la cercanía de María con el afligido, el triste; fortaleza en el dolor y en la soledad.

Nuestra Señora de la Consolación y Correa.
Según la leyenda, María consoló a Santa Mónica en su aflicción por la muerte de su esposo y el camino errado de su hijo Agustín, exhortándola a vestirse de negro y ceñirse una correa que le entregó. Después de su conversión, muerta ya Santa Mónica, Agustín se vistió de igual modo y legó correa y hábito negro a sus discípulos en la vida religiosa.
Otra advocación agustiniana es Nuestra Señora, Madre del Buen Consejo. Porque, María, en las bodas de Caná, dice: "Haced lo que él os diga". Es la Madre que nos aconseja invitándonos a seguir a Jesús "camino, verdad y vida". Es uno de los títulos marianos más venerados por la Familia Agustiniana.
También es importante para los agustinos Nuestra Señora de Gracia. En este título la Iglesia reconoce a María como mediadora de todas las gracias. La Virgen María es "madre de la Gracia" porque llevó en su seno al Dios y hombre verdadero y nos dio al mismo "Autor de la gracia".
Y, por último, Nuestra Señora del Socorro. La iconografía agustiniana del Socorro representa el amparo y socorro de María al alma cristiana y devota que busca su protección.
Hay que recordar que apenas días después de su elección, León XIV acudió a la Basílica de Santa María la Mayor para rezar ante la tumba del Papa Francisco. Allí rezó ante la Salus Populi Romani, tan querida por el anterior Papa.
Más recientemente, León XIV visitó a la Virgen del Rosario (Santuario de Pompeya, Italia). El Papa celebró una misa multitudinaria en el Santuario de la Virgen del Rosario de Pompeya con motivo de su primer aniversario como pontífice.
Unidad en María
La presencia de León XIV ante la Virgen de la Almudena, patrona de Madrid, supondrá, por tanto, un reconocimiento explícito del papel que esta advocación mariana desempeña en la vida espiritual de la capital.
Para un Papa de profunda espiritualidad agustiniana, cuya devoción a María está marcada por la búsqueda interior y la confianza radical en la gracia, rezar ante la Almudena será también un acto de comunión con la fe sencilla del pueblo madrileño.

La imagen de la Virgen de la Almudena presidió el escenario de la JMJ de Madrid con Benedicto XVI en 2011.
La catedral, situada en el corazón de la ciudad, se convertirá así en un punto de encuentro entre la tradición mariana española y la espiritualidad del Pontífice. La visita del Papa subraya esa centralidad y la proyecta al mundo, recordando que la fe mariana no es un elemento folclórico, sino un pilar vivo de la espiritualidad católica.
Además, la visita tiene un fuerte componente pastoral. León XIV ha insistido en que la Iglesia debe volver a lo esencial, y la devoción mariana —especialmente en su vertiente agustiniana, centrada en la humildad y la escucha— es uno de esos caminos privilegiados.
Finalmente, la presencia del Papa ante la Virgen actúa como un mensaje de unidad y esperanza, tan propio de su pontificado. Es un recordatorio de que María sigue siendo un puente entre generaciones, culturas y sensibilidades.
Las otras visitas papales
La catedral de Santa María la Real de la Almudena será el lugar de uno de los actos más entrañables del Papa León XIV. Allí acudirá el Pontífice para hacer una ofrenda floral. El acto se celebrará el lunes 8 de junio y será un momento sencillo e íntimo.
El momento central será la subida al camarín de la Virgen para realizar una ofrenda floral y rezar ante Ella. Tras impartir la bendición apostólica a los presentes, León XIV se desplazará hasta el estadio Santiago Bernabéu, donde tendrá un gran encuentro con la vida de la diócesis de Madrid.
Consagración de la Almudena por San Juan Pablo II en 1993.
El Santo Padre mostrará así su cariño y cercanía a la Virgen de la Almudena, como ya hicieran en su día los otros Papas que han visitado el templo: San Juan Pablo II, que lo consagró en 1993, y Benedicto XVI, que celebró en él una Misa con los seminaristas durante la Jornada Mundial de la Juventud de 2011.
Una catedral joven
León XIV visitará una de las catedrales más recientes en historia, pero muy rica en vida de fe. Cuando San Juan Pablo II la consagró el 15 de junio de 1993, habían pasado 110 años desde el inicio de su construcción. Fue un 4 de abril de 1883 cuando Alfonso XII puso la primera piedra de una iglesia que había sido el sueño de María de las Mercedes, quien promovió que la Virgen de la Almudena tuviera casa propia.
Robert Prevost ya conoce la Almudena
Su visita más destacada fue con motivo de la canonización de Alonso de Orozco, agustino místico y escritor del siglo XVI, asesor de Carlos V, que murió en Madrid —en el convento agustino que existía en el actual edificio del Senado— y cuyos restos mortales descansan en la capilla del convento de las agustinas contemplativas de la calle La Granja.
Prevost concelebró el 19 de septiembre de 2002 una Misa de acción de gracias que estuvo presidida por el arzobispo de Madrid, que era el cardenal Antonio María Rouco Varela. Asimismo, participó en la inauguración y bendición del cuadro del santo que se encuentra en una de las paredes laterales.
Del proyecto inicial, del marqués de Cubas, solo se finalizó la cripta, inaugurada en 1911. La Segunda República, la Guerra Civil y la posguerra paralizaron las obras. Muchos años estuvieron las columnas de la nave central al aire, a la espera de que se fuera avanzando. En 1944, Fernando Chueca Goitia ganó el concurso para continuar los trabajos, sin desmontar lo que ya había avanzado el marqués de Cubas, pero en armonía con el clasicismo del Palacio Real.
Pronto se volvieron a paralizar las obras por falta de dinero. Hasta que en 1984 se constituyó una fundación en la que Antonio Astilleros, párroco de la cripta y primer deán de la catedral, y el cardenal Ángel Suquía, impulsaron la búsqueda de fondos.
España
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Religión en Libertad
La Virgen de la Almudena por fin tenía su casa definitiva. Un regalo de la villa de Madrid, que siempre le tuvo una especial devoción a la Virgen María. Tanto que, ya en el año 1085, el rey Alfonso VI, siguiendo una promesa, hizo una procesión para encontrar la imagen de la Virgen que se veneraba antes de la ocupación musulmana y que los cristianos habían escondido tras las murallas para protegerla.

Imagen de la Almudena en obras.
Durante esa procesión, un 9 de noviembre, al pasar por el tramo de la actual cuesta de la Vega, la muralla (almudaina) se desprendió y apareció María, tal y como había sido ocultada más de 300 años atrás, con dos velas a ambos lados que permanecían encendidas. A esas velas se atribuye su tez morena, que menciona el himno y cantan los madrileños.