Un anciano empotra su coche en la iglesia de los Jesuitas de Pamplona
El conductor, de 82 años, perdió el control del vehículo y logró esquivar a una profesora.

Una profesora del colegio vecino, de 48 años, caminaba por la acera cuando estuvo cerca de morir atropellada.
Un turismo descontrolado provocó un importante susto este martes por la tarde en las inmediaciones del colegio San Ignacio–Jesuitas de Pamplona. El vehículo terminó subido a la acera y acabó impactando contra la puerta de la iglesia.
El incidente ocurrió a las 18:53 en la calle Francisco de Bergamín. Según investiga la Policía Municipal, el conductor —un hombre de edad avanzada— perdió el dominio del coche mientras realizaba una maniobra de estacionamiento. El vehículo avanzó sin control y terminó empotrado contra el edificio, muy cerca del acceso principal del centro escolar.
El conductor logró maniobrar
Por fortuna, el conductor logró reaccionar a tiempo y evitó arrollar a una mujer, profesora del colegio, que caminaba por la acera en ese instante. Su rápida maniobra impidió que el susto se convirtiera en tragedia.
"Gracias al conductor por dar un volantazo y no atropellarme", comentó Conchi Cardo Rodríguez, profesora del colegio de los Jesuitas de Pamplona, de 48 años y que imparte inglés en Secundaria. Diario de Navarra recoge su testimonio.
Había salido del colegio y todavía con el teléfono en la mano para llamar a su familia vio cómo un coche que estaba aparcando a la altura de la iglesia del centro, en la calle Bergamín, no la vio pasar, y al percatarse de su presencia, cuando ya se había subido a la acera, maniobró para esquivarla. En ese momento, perdió el control del vehículo y terminó con él empotrado en la puerta del templo.
Más allá de los daños materiales, no hubo heridos. La iglesia tiene una doble puerta , con otra más simple tras la de madera que da a la calle y resultó dañada en el accidente. El conductor, de 82 años, dio negativo en las pruebas de alcohol y drogas.
"Dice mucho del señor que diera ese volantazo para no llevarme por delante. Si no, no estaría aquí", reconocía Cardo.
"Me gustaría incidir en que no se juzgue a las personas mayores por el hecho de conducir. Esto realmente le podía haber pasado a cualquiera, pero este señor tuvo la suficiente capacidad de reacción para pegar el volantazo y no atropellarme".
Por la noche, quiso darle las gracias. "Me puse en contacto con él y le dije que muchas gracias, que nunca me sentiría lo suficientemente agradecida".
"Yo volví a nacer. En el momento no lo pensé, pero después de marcharme del lugar me acordaba de lo que tendría que estar pasando, cómo estaría él y quise transmitirle que lo había hecho muy bien. Cuando he visto lo que podía estar pensando la gente acerca de lo que le había pasado he querido aclararlo. Hay que intentar ponerse en la piel de los demás y acercarse a las personas con respeto".