El Cristo que no quita el dolor, pero lo acompaña: la obra que está conmoviendo Madrid
Un sacerdote dialoga con un Cristo roto sobre el dolor, la fe y el sentido de la vida. Mi Cristo Roto llega a Madrid como una experiencia teatral que interpela y no deja indiferente.
La imagen del Cristo roto es un clásico de la literatura espiritual desde la célebre obra del jesuita Ramón Cué (1914-2001).
Madrid acogerá el sábado 25 de abril de 2026, a las 18:00 h, una propuesta escénica poco habitual y profundamente provocadora. El Auditorio del Colegio San Agustín será el escenario de Mi Cristo Roto, una obra que une teatro y música y que no deja indiferente a nadie.
Inspirada en el célebre libro del jesuita Ramón Cué y en la adaptación teatral del actor mexicano Alberto Mayagoitia, la obra propone un viaje directo al corazón del espectador. Un viaje incómodo, bello y necesario.
Habitar el dolor
La historia parte de una imagen poderosa: un sacerdote obsesionado con restaurar un Cristo mutilado adquirido a un anticuario sevillano. Pero lo que parece un intento de reparación exterior se transforma pronto en un diálogo interior intenso, sincero y desarmante entre el sacerdote y Cristo. Un intercambio que rompe esquemas y pone en cuestión nuestra manera de entender el sufrimiento, la fe y la propia vida.
Aquí no hay respuestas fáciles. Este Cristo no evita el barro ni promete soluciones rápidas. Al contrario: invita a entrar en él, a habitar el dolor y a descubrir que el sufrimiento, sin dejar de doler, puede dejar de ser absurdo. Cada silencio, cada gesto y cada palabra funcionan como una auténtica parábola viva.
La fuerza interpretativa del protagonista, junto a una cuidada intervención musical en momentos clave, convierte la representación en una experiencia profundamente conmovedora. No es solo una obra que se ve: es una obra que se vive. Y que interpela tanto a creyentes convencidos como a buscadores, escépticos, jóvenes o adultos.
Se pueden comprar las entradas en este enlace.
Las reacciones del público avalan su impacto. El profesor universitario Isidro Catela lo resume así: "Me dejó tocado. Es un Cristo que no se puede mirar sin mirarse a uno mismo". Para María Moya, estudiante de 19 años, fue simplemente "brutal, un auténtico chute de fe y esperanza".
La obra tiene además un significado especial para sacerdotes y seminaristas. El protagonista es un cura con dudas, luchas y cansancio, que expone sin filtros las heridas del ministerio. Por eso muchos la viven también como un homenaje al sacerdocio. El sacerdote José Manuel García‑Plaza lo expresó con claridad: "Belleza en estado puro. Después de verla, salí con ganas de ser más cura".
Tras su paso inicial por Chinchón, Mi Cristo Roto llega ahora a Madrid con una propuesta escenográfica y musical renovada, pensada para llegar a un público más amplio y con aún mayor intensidad emocional.
Las entradas, con precios de 10 y 15 euros, ya están disponibles. Además, la representación tiene un claro fin social: todos los beneficios se destinarán a la Fundación Red Agustiniana para la Educación y el Desarrollo (REDA), de la Orden de San Agustín en España.
Una cita cultural y espiritual que promete remover conciencias y abrir preguntas que, quizá, llevaban tiempo esperando respuesta.