Religión en Libertad

Isabel Coixet pone palabras al vacío de una generación: por qué tantos jóvenes buscan hoy a Dios

La cineasta reconoce que no cree, pero admite que cada vez entiende mejor por qué tantos jóvenes vuelven a la religión en busca de sentido.

Isabel Coixet, cineasta española, tiene un Goya.RTVE

Publicado por

Creado:

Actualizado:

La directora de cine Isabel Coixet ha publicado un llamativo artículo de opinión en la revista XL Semanal en el que reflexiona sobre un fenómeno cada vez más visible en Europa: el renovado interés de muchos jóvenes por la religión y la búsqueda de trascendencia en una sociedad que se consideraba definitivamente secularizada.

Lejos de escribir desde una posición creyente, Coixet reconoce que ella misma perdió la fe hace décadas. Sin embargo, admite que contempla con sorpresa cómo muchos jóvenes están encontrando en las religiones respuestas que la cultura contemporánea parece incapaz de ofrecer.

Llegar tarde a una fiesta...

La cineasta sitúa una de sus experiencias en Roma, en la iglesia de Santa María en Trastévere. Allí se encuentra un templo lleno entre semana, no de turistas, sino de jóvenes que participan en la liturgia. «Cantan en latín, mal y con devoción», escribe, confesando que salió del templo con «la sensación de haber llegado tarde a una fiesta de la que nadie me había avisado».

A lo largo de su reflexión, Coixet relata varios ejemplos que la han llevado a preguntarse qué está ocurriendo. Una amiga le cuenta que su hijo y su nuera se han convertido al islam porque la oración, el ayuno y la disciplina religiosa les ayudan a ordenar la vida cotidiana. Otra conocida le habla de una hija adolescente que reza el rosario en TikTok ante miles de seguidores.

Lo que más llama la atención de la autora es que estas historias no encajan en los estereotipos habituales sobre la religión. No se trata de personas marginadas o desesperadas, sino de jóvenes con estudios, trabajo y estabilidad aparente. De ahí la perplejidad que transmite una de las frases que recoge en su artículo: «Lo peor es que están bien».

Más allá de modas o fenómenos sociológicos, Coixet apunta a una cuestión más profunda: la necesidad humana de encontrar sentido ante el sufrimiento, la incertidumbre y los grandes interrogantes de la existencia.

Una generación que se rio de todo

«Me cuesta admitirlo, pero mi generación, la que se rio de todo eso, no ha conseguido inventar nada mejor para acompañar a alguien en la madrugada de un duelo», reconoce.

La directora admite que sigue sin creer, pero comprende por qué muchas personas vuelven hoy la mirada hacia la religión. En un contexto marcado por las crisis políticas, la incertidumbre tecnológica, la caída de las certezas culturales y el miedo al futuro, considera natural que muchos busquen apoyo en tradiciones espirituales milenarias.

«No es extraño que alguien quiera un texto antiguo, una voz que repita una palabra dicha durante mil años, una hora fija, un gesto que ya hicieron otros», escribe.

La reflexión culmina con una crítica implícita a las promesas incumplidas de la modernidad. Para Coixet, quizá el fenómeno actual no sea exactamente una "vuelta" a la religión, sino la constatación de que muchas personas descubren que los grandes relatos contemporáneos no responden a todas las preguntas humanas.

El progreso no logra sustituir a la religión

Por eso, cuando observa a una anciana encender una vela por un familiar enfermo, a un joven que entra por primera vez en una iglesia o a un sacerdote celebrando la misa, concluye que la fe sigue ofreciendo algo que la sociedad tecnológica y consumista no ha logrado sustituir.

Una constatación especialmente significativa porque procede de alguien que no se declara creyente, pero que reconoce que el anhelo de trascendencia continúa vivo y que, para muchos jóvenes, la religión vuelve a convertirse en una respuesta frente al vacío de una época que prometió explicarlo todo.

Suscríbete

y recibe nuestras noticias directamente