Religión en Libertad

Misa, pizza y rosario: el fenómeno viral que está llenando de jóvenes las iglesias de Nueva York

Isabella Orlando, fundadora de Holy girl walk y Beloved Health Co, explica el inesperado reverdecer espiritual entre las nuevas generaciones de católicos de la Gran Manzana

Isabella Orlando, a la derecha, dirigiendo las oraciones en el primer evento de Holy Girl Walk.

Isabella Orlando, a la derecha, dirigiendo las oraciones en el primer evento de Holy Girl Walk.Paola Chapdelaine / WSJ.

José María Carrera Hurtado

Creado:

Actualizado:

Muchedumbres a ritmo frenético, puestos de pizza y jóvenes corriendo por Central Park, columnas de humo elevándose entre las alcantarillas, la estatua de la libertad coronando el horizonte de la Gran Manzana… Hasta no hace mucho, estos iconos bastaban para dibujar una instantánea de la ciudad de Nueva York. Sin embargo, desde este 2026, es obligado incluir la estampa de cientos de jóvenes compartiendo su fe por las calles. Desde hace semanas, las iglesias y movimientos católicos de la ciudad registran un aumento constante de conversos, catecúmenos y fieles. Un fenómeno que muchos ya llaman “giro católico” y que, lejos de ser casual, tiene líderes, rostros y nombres.

Como responsable de “Holy girl walk” -que se traduciría como “el paseo de la joven santa”-, la estudiante de 23 años, Isabella Orlando, es una de las caras visibles de la “épica oleada de jóvenes católicos” que empieza a transformar el paisaje espiritual de Nueva York.

Preguntada por este medio, la joven no duda en afirmar que “la Eucaristía y Nuestro Señor” están siendo “el verdadero atractivo” para miles de jóvenes neoyorquinos. Buena parte de ellos se congregan en torno a varios focos, destacando especialmente tres: el movimiento “Pizza to pews”, parroquias como la de San José, en Greenwich Village, o el mismo Holy girl walk.

Jóvenes que buscan la salud de cuerpo y alma 

Este último es especialmente contracultural y cargado de profundidad. Su inspiración se remonta a la pandemia, cuando la influencer Mia Lind popularizó entre sus seguidoras un nuevo modelo de ejercicio, el viral “hot girl walk”, buscando “empoderarse” y cargarse de autoestima mientras se camina a paso ligero.

Orlando mantuvo la estructura del fenómeno viral, pero transformó por completo su esencia. Los paseos al aire libre se mantienen, llueva o luzca el sol, pero con una diferencia: ahora ya no se presenta a runners encerradas en sus auriculares, sino a jóvenes rezando sus rosarios por las calles, buscando progresar en la salud de cuerpo y alma. Ahora, mientras Manhattan sigue absorta en un ritmo frenético, decenas de veinteañeras atraviesan Central Park rezando el rosario bajo imponentes rascacielos.

La idea de combinar salud corporal y espiritual no es nueva para Orlando. De hecho, es una de sus principales dedicaciones a través de Beloved Health Co, desde donde busca mejorar la salud y bienestar combinando los pilares de nutrición, fe y ejercicio físico. Ayudamos a vivir con el propósito para el que fue creado el corazón de cada persona, explica.

La explosión de este movimiento tuvo lugar en marzo, cuando decenas de mujeres se congregaron en Central Park para la primera de estas jornadas de Holy Girl Walk. Las asistentes rezaron dos rosarios a lo largo de una hora y media de recorrido.

—Isabella, ¿cuál ha sido su relación con la fe? ¿Siempre ha sido católica?

—Crecí siendo católica de cuna. Después de recibir la Confirmación en el instituto, realmente hice mía mi fe. Participé en retiros y conferencias tanto en el instituto como en la universidad, así que mi testimonio sigue creciendo constantemente. De algún modo, siempre me he mantenido en el camino del Señor con pocas distracciones.

—No es común ver “influencers” que se presentan afirmando que la fe es lo más importante en sus vidas. ¿Qué implica eso en su día a día?

—Mi fe católica es lo primero. Cuando el Señor está en el centro de todo lo que hago, estoy en paz y siento Su gracia en todo lo que hago.

—Afirma que su misión es dar a conocer a Dios al mundo. ¿Cómo trata de hacerlo?

—Quiero que la gente vea a Jesús en mí. No necesito decirles que soy católica; quiero amar y ayudar como Jesús lo hizo.

—Se presenta como una “influencer” muy distinta a lo que estamos acostumbrados: afirma buscar influir en la virtud de sus seguidores, en su bien o en que busquen el camino a la verdad. ¿Cómo se mide el éxito de una influencer cristiana? ¿En likes y seguidores?

—Ser una influencer católica es difícil porque no soy perfecta, y el mundo espera que lo seas. Sigo siendo una pecadora salvada por la gracia. Para mí, el éxito consiste en recibir ese mensaje en el que alguien me dice que le animé o le ayudé; nunca ha tenido que ver con los likes o los seguidores.

—¿En algún momento la avalancha de fama ha dificultado su vida de fe?

—A medida que mi imagen aparece más en los medios, me doy cuenta de que tengo que ser muy cuidadosa e intencional con mi mensaje y con la forma en que comparto mi fe. Por ejemplo, no soy teóloga, así que debo asegurarme de verificar mis fuentes si no estoy segura de algo relacionado con la fe. También estoy aprendiendo a mantener la mayor parte de mi vida privada fuera de internet, porque valoro conocer a las personas cara a cara y quiero que nuestras relaciones tengan la oportunidad de desarrollarse en persona.

—Explíquenos cómo se gestó este avivamiento de fe. ¿Cuáles son las principales claves de este fenómeno?

—Los elementos clave detrás de este movimiento católico en Nueva York son las personas que están en los medios compartiendo la fe y organizando eventos, haciendo que ser católico vuelva a ser atractivo. La mayoría de las veces, las personas que conozco no tenían a nadie con quien ir a la iglesia, así que simplemente no iban. ¡Ahora existen estos eventos en los que encuentran a más de 200 personas con las que acudir!

—¿Qué papel juegan los sacerdotes en este movimiento católico?

—Los sacerdotes nos ayudan con la logística y se aseguran de que mantengamos a la Iglesia en el centro. También nos animan a liderar estos grupos porque eso es lo que realmente llegará y conectará con el mundo secular.

—Hay quien dice que todo esto puede ser una moda y que, como toda moda, terminará ¿Cree que este episodio de fe es un simple fenómeno pasajero u observa que está cambiando verdaderamente la vida de sus protagonistas?

—La gente vuelve cada semana porque está buscando la Verdad, la Belleza y el Bien: a Nuestro Señor Jesucristo. Sí, la comunidad es un complemento maravilloso, pero la Eucaristía y Nuestro Señor son el verdadero atractivo.

—¿Cómo caracterizaría a los jóvenes que acuden a iniciativas como Holy Girl Walk y a Pizza pews?

—Diría que la mayoría de las personas son conservadoras. Algunas están volviendo ahora a la fe y otras ya tenían la fe en el centro de sus vidas. Diría que la mayoría tienen entre veinte y treinta años. ¡La preferencia litúrgica depende mucho de la persona con la que hables!

—¿Y cómo cree qué estas iniciativas, este movimiento, está cambiando la fe de los conversos o nuevos asistentes?

—La gente está aprendiendo sobre la historia y sobre el origen del cristianismo, así que, por supuesto, la Iglesia Católica es la que fundó Jesús, y por eso las personas están mirando hacia atrás en el tiempo en busca de respuestas.

—¿Cómo contempla la juventud de Nueva York la fractura presente hoy en la Iglesia?

—No creo que muchos neoyorquinos perciban una división en la Iglesia. Todos tenemos el objetivo de estar unidos por la Eucaristía, así que no importa cuál sea tu preferencia litúrgica: simplemente queremos que todos sean católicos.

—Para terminar, ¿qué le diría a quienes deseen que este fenómeno surja en sus hogares?

—Animaría a los jóvenes a empezar a organizar eventos de inspiración católica: misas, adoración, rosarios caminando… todo ello acompañado de un componente social que reúna a los jóvenes. Tener redes sociales para compartirlo también ayuda.

Comentarios

Suscríbete

y recibe nuestras noticias directamente

tracking