Juan Pedro, 33 años, seminarista, de Alcalá a Picota, en la selva peruana: «Aquí cantan Hakuna»
El seminarista cuenta su historia de vocación y su experiencia en las misiones.

Juan Pedro Bernal, seminarista de Alcalá, misionero en Picota, Perú, cuanta su vocación y experiencia misionera
Juan Pedro Bernal tiene 33 años y es seminarista de la diócesis de Alcalá de Henares. Está realizando una experiencia como misionero en Perú. Desde allí, desde la ciudad tropical y húmeda de Picota, habla de su vocación con la web de la diócesis de Alcalá con motivo del Día de San José, que es el Día del Seminario.
"Me ha sorprendido mucho que los jóvenes de aquí, en la selva del Perú, conocen y se saben la música de Hakuna. Cuando la cantan, me sale una sonrisa, me traen un trocito de España", comenta.
"Aquí hay mucha juventud católica y muchos nacimientos de madres jóvenes. La edad media para tener un hijo es mucho más baja que en España. Aunque, a pesar de esto, no tienen la costumbre de bautizar a sus hijos cuando son bebés y hay que andar evangelizando en ese sentido", explica.
Dos sacerdotes para 120 pueblos
Picota, como ciudad, tiene 43.000 habitantes, pero la parroquia de Picota, atendida por dos sacerdotes, pastorea espiritualmente más de 120 pueblos, separados por malas carreteras. Van en un potente todoterreno 4x4. El obispo Antonio Prieto, de Alcalá, conoce bien esta misión porque la ha visitado en cinco veranos.
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"Cada comunidad tiene un animador que se encarga de celebrar la Liturgia de la Palabra los domingos y de hacer de enlace con los sacerdotes", detalla el seminarista.
El misionero disfruta de la acogida de la gente de fe. "Vamos paseando por pueblos y los niños se te acercan y te abrazan, te hablan y tienen esa apertura de corazón hacia el que viene de fuera. Hay un clima más distendido en ese sentido, la gente te saluda y te acoge con un cariño muy grande. Muchas veces a los niños lo que más les llama la atención es mi barba, aquí no es muy común".
"Aquí aprendes a vivir con lo fundamental, a confiar en lo que Dios permite y quiere. En Europa tantas veces nos quedamos con cosas superfluas, y aquí no tienen ese problema. Viven un poco “al día”, para bien o para mal. También la apertura de corazón al Señor, aquí no sueles encontrarte ateos o agnósticos, pero sí muchas sectas y grupos que intentan captar a la gente", detalla.

Antonio Prieto, obispo de Alcalá que ha estado varias veces en Picota, Perú, con Juan Pedro, el seminarista
La llamada de Dios: la JMJ de 2011 con Benedicto XVI
Juan Pedro Bernal se crio en una familia católica, perseverando tras los 9 años en la catequesis de postcomunión y en los campamentos de la parroquia de San Diego de Alcalá.
"La primera vez que fui consciente de que el Señor me llamaba de manera especial fue en la JMJ de Madrid, en 2011. Allí, la experiencia vivida, la llamada de Benedicto XVI a no conformarnos nada más que con el amor y la verdad y el testimonio de mi párroco supusieron un antes y un después. Eso sí, yo tenía mis propios planes: estaba saliendo con una chica de la parroquia y comenzaba mi vida universitaria".
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Empezó a estudiar Magisterio mientras colaboraba como catequista y monitor en campamentos.
En 2014 visitó Fátima, en Portugal, y fue a confesarse. "La fila para los confesores de lengua española era enorme, y yo, ni corto ni perezoso, fui a confesarme en inglés. Allí el sacerdote me hizo una pregunta: ¿cuál crees que es tu vocación? ¿estás seguro de que Dios te llama al matrimonio? Y me dijo que, fuera la que fuera, la Cruz de Cristo fuera el centro de mi vida. Yo me quedé mudo. ¿Cómo un sacerdote iba a plantearme esto, cuando él ni me conocía?"
En 2017 lo habló con profundidad con su párroco y en 2018 entró en el seminario. El obispo Juan Antonio Reig Pla le decía a veces: "deja el magisterio y vente a estudiar el Magisterio de verdad".
Devoción a San José
Juan Pedro Bernal tiene una devoción especial por San José, fruto del año jubilar de San José de 2020 y de años de lecturas. "Me consagré al patrono de la Iglesia y los seminarios. San José me enseña a vivir la paternidad a la que estoy llamado, de un modo sano y sin 'poseer' al otro, que a mi entender es la mayor tentación del sacerdote. Hay un texto/oración que me gusta mucho: 'Enséñanos, José, como no se es protagonista…'"
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Le gusta rezar con la jaculatoria "Jesús, en Ti confío", y dice que "jamás he rezado tan bien como en la capilla del Seminario, donde he pasado seis años a los pies de Jesús en la Eucaristía y junto a nuestros patronos presentes en su retablo: la Inmaculada y los Santos Niños". En Perú disfruta con la belleza de los paisajes, la creación de Dios, que también le lleva a la oración admirada.