En Jerusalén entra un rey

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Jesús se aproxima a Jerusalén a celebrar la Pascua. Va a entrar en la ciudad santa. Pero, el Señor no se presenta como un rey guerrero, o un rey que se prepara para la lucha. Sino que como un rey que lleva la paz, el saludo del Shalom, al pueblo. Él, es el Nuevo Salomón que llega a la ciudad, en un pollino de asna, aclamado por todos. Jesús encarna la Sabiduría de Dios. En él, se se da a plenitud el reinado que Dios promete a David. Un rey salido de sus entrañas va a consolidar su reinado. Como el rey Salomón entra en Jerusalén en un asno, el de su padre, el rey David. Jesús entra en Jerusalén en un pollino, como rango de su realeza.
De la misma manera que Salomón fue aclamado por el pueblo, como aquel que iba a reinar con la sabiduría y la santidad de Dios. Jesús entra en la ciudad santa, siendo aclamado por el pueblo, que lo ensalza como profeta y Mesías, dando cumplimiento a la profecía de Zacarías.
Pero, Salomón se dejo llevar de las pasiones y adoró a otros dioses, distanciándose del Dios verdadero y rompiendo la comunión con él. En cambio, Jesús, es el Nuevo Salomón, el Hijo de Dios, que unido al Padre, va a restaurar, por su entrega obediente a Dios, la comunión del hombre con Él, que por el pecado había perdido.
Jesús estos días, quiere también entrar en tu Jerusalén. La ciudad santa en la que viene a habitar es tu corazón. El rey quiere reinar en tu vida, y consolidar tu amistad con él. Él, con su entrega por ti, te va a dar una vida nueva, en la que puedas ser renovado, y levantado. Jesús, quiere entrar en tu ciudad, en tu vida y en tu existencia, para devolverte la dignidad de hijo de Dios, que por tu debilidad puedes afear.
Él viene a ti desde la mansedumbre de un rey que se presenta con un pollino de asno en tu vida. Te viene a sanar, a levantar y amar.
Jesús viene a tu vida para servirte, y devolverte a ti, la realeza como hijo de Dios.
Belén Sotos Rodríguez