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Cruz-cielo-nubes

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Quizás en este domingo, resuenan para nosotros, las palabras del evangelio de Jesús, a través de la cuales, Él, se revela como la verdadera ley. Jesús, se muestra como el Nuevo Moisés, dándose a conocer como la ley misma de Dios, en favor de cada uno. Dios por medio de Moisés, dio una ley a su pueblo. Jesús, como el Hijo de Dios, es la Nueva Ley que Dios nos quiere otorgar.

Pero, seguramente, también hoy, habrás escuchado la hermosa carta de San Pablo a los Corintios. En ella, el apóstol de los gentiles, nos invita a proclamar la verdadera sabiduría de Dios, escondida para los hombres. La sabiduría que se nos ha revelado en el Hijo, es una llamada a vivir en la alabanza y la gloria de Dios. Es divina, porque procede del mismo Dios; estaba escondida, porque solo en la plenitud de los tiempos se nos ha revelado; es misteriosa, porque ella nos lleva a introducirnos en la vida misma de Dios, y estaba predestinada, porque con ella, se cumple el verdadero plan de Dios en la historia: la redención del hombre por el misterio pascual del Hijo.

El verdadero plan de Dios, para cada uno de nosotros, pasa por la muerte del Hijo en la cruz, para salvarnos del pecado y del mal. Solo quien se abre a esta entrega de Jesús por él, puede en verdad sentirse restaurado de su mal, y de su miseria. Pero esta voluntad del Hijo, de amarnos no fue acogida por muchos en su tiempo, que le llevaron a la cruz. Pero, si en el hoy de tu vida te abres a Dios, podrás contemplar como esa cruz, se hace salvación para ti, en cada momento de tu existencia.

Por ello, los que nos dejamos alcanzar por el Espíritu de Dios, podremos reconocerle  y vivir de lo que Él nos quiere decir en nuestra historia. Solo, el Hijo de Dios, puede desvelarnos el verdadero sentido de nuestra vida, para poder llegar a atisbar en ella, lo que él nos tiene preparado en el cielo. Ya en el día a día, podemos gustar del Espíritu y saborear todo lo que Él nos quiere regalar. Ya hoy, el hombre puede conocer, ver y escuchar todo lo que el Hijo, por medio del Espíritu, le quiere ofrecer.

Solo en el Espíritu de Dios, cada uno podemos vivir una existencia plena que se ha dejado amar, transformar y mirar por Dios. La mirada de Dios, es la única que nos puede dar plenitud, porque somos amados desde lo que somos. Solo Dios nos conoce de modo total y pleno, y por eso solo él nos ama y nos levanta para que cada uno de nosotros, pueda hacer su voluntad en su vida. Solo con él, te puedes salvar. El juicio de los demás, lo que otros piensen de ti, no te va a dar plenitud. Solo si la mirada de los demás está llena de amor, entonces podrás gozar con otros de un Dios, que lo ha dado todo por ti.

Ningún dolor es mayor que otro, ningún sufrimiento es más doloroso que otro. Quizás si tuvieras que llevar el dolor del otro, no podrías con él. Por eso, no pienses en tener los problemas normales que tienen todos, porque Dios, a cada uno le da la cruz que es capaz de entregar. Solo mirando a la cruz, podremos sentirnos amados, perdonados y redimidos.

En la cruz, el hombre encuentra plenitud. Y esa es la verdadera sabiduría de Dios para el hombre, que solo por el Espíritu puede alcanzar.

Belén Sotos Rodríguez

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