El universo no es fruto del azar, sino una obra diseñada por Dios con orden, belleza y armonía divina.
Creemos en Aquel al que todavía no vemos
🔹San Agustín. Tratado del Evangelio de San Juan 17, 11🔹

🔹San Agustín. Tratado del Evangelio de San Juan 17, 11🔹
Pero Aquel hacia quien vamos caminando no lo vemos todavía... Ya tenemos insinuado aquí un misterio: creemos en Aquel que todavía no vemos. Él, para no dejarse ver, se esconde entre la gente 🔹San Agustín. Tratado del Evangelio de San Juan 17, 11🔹
Esta frase de San Agustín nos invita a adentrarnos en la mística de la búsqueda de su presencia entre nosotros. Nos recuerda que la fe no es el final del camino, sino el combustible para seguir caminando hacia Dios. Aunque la sociedad diga que Dios está ausente, está más presente que nunca.
No estamos en nuestra casa definitiva, estamos en tránsito. Si Dios se dejara ver físicamente con toda su gloria ahora mismo, nuestra libertad quedaría anulada; no tendríamos más remedio que creer. Al esconderse, Dios respeta nuestra libertad y nos permite buscarlo por medio de Fe, Esperanza y Caridad. En la frase se dice que Dios "se esconde entre la gente". Es una alusión directa a Mateo 25. La espiritualidad católica no busca a un Dios en las nubes, sino a un Dios que ha tomado el rostro del prójimo. San Agustín nos dice que si quieres ver el reflejo de Dios, mira al que tienes al lado. Todos llevamos inscritas la imagen y semejanza.
Vivir en el Misterio significa aceptar que nuestra sed no se saciará aquí. La fe-confianza es el "ojo" del corazón que empieza a ver lo que los ojos físicos aún no alcanzan a ver.
Desde el punto de vista de la evangelización en las redes debemos ver al prójimo tras el avatar, perfil, foto o videos. Evangelizar en el mundo digital hoy es, paradójicamente, ayudar a la gente a encontrar a un Dios que no se hace selfies ni se propone como influencer.
Si Dios se “esconde” físicamente entre la gente, el evangelizador debe buscar a Cristo en los comentarios, en los mensajes directos y en los usuarios "invisibles". No se trata de cuántos seguidores tienes, sino de cómo ves a Cristo en quienes ya están ahí. Esto es complicado en una época en la que queremos respuestas instantáneas. El evangelizador debe proponer la paciencia del caminante y mostrarle que esperar conlleva esperanza, y que esta esperanza nos llena de sentido.
Mientras el mundo digital invita a "mostrarse para ser", el cristiano propone "esconderse para amar". La verdadera influencia cristiana no es la que se apunta a sí misma, sino la que hace de espejo para que el Dios escondido se deje traslucir. San Agustín nos lanza un reto: no busques a Dios fuera de la historia ni fuera de la comunidad. Él no es un objeto de estudio, es el compañero de viaje que va de incógnito. En las redes, esto significa que el próximo usuario con el que interactuemos, incluso el que nos critique, podría ser el lugar donde Dios ha decidido mostrarse hoy.
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