Religión en Libertad

El Lignum Crucis convierte el Camino Lebaniego en «un oasis donde brota gracia tras gracia»

Así lo describen los nuevos frailes llegados al Monasterio de Santo Toribio de Liébana, en un impresionante paraje de Cantabria.

El franciscano fray Felipe, con la reliquia del Lignum Crucis del monasterio de Santo Toribio de Liébana.

El franciscano fray Felipe, con la reliquia del Lignum Crucis del monasterio de Santo Toribio de Liébana.Camino Lebaniego

Redacción REL
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El Camino Lebaniego, declarado Patrimonio de la Humanidad en 2015 por la Unesco, conduce hasta el monasterio de Santo Toribio de Liébana, situado al este de Cantabria

Allí es posible venerar el Lignum Crucis, reliquia traída desde Jerusalén en el siglo V por el obispo Toribio de Astorga. Desde que empezó a venerarse allí, a partir de 1181 se ha convertido en uno de los lugares de destino preferentes para los cristianos del mundo.

Tres franciscanos transformados por la reliquia

Como tres de ellos, franciscanos mexicanosRafael Rizo Aguado, guardián del monasterio; Felipe Álvarez Martínez, ecónomo y administrador del convento; y José de Jesús Rodríguez Galindo, sacristán mayor. Llegaron destinados el 11 de septiembre de 2025 y desde entonces han visto su vida transformada por esos trozos de la Cruz de Cristo y por la impresionante naturaleza de altos montes que los acoge. 

Una naturaleza que aprendieron a valorar de la mano de su maestro, San Francisco de Asís: "Él nos hace ver la majestuosidad de la montaña y, con eso, lo pequeños que somos", explicó fray Felipe, antes de añadir que "esa pequeñez de lo que somos nos hace ver el valor que tenemos ante Dios".

De izquierda a derecha en la foto, fray Jesús, fray Felipe y fray Rafael, los tres franciscanos mexicanos que llevan unos meses en Santo Toribio de Liébana.

De izquierda a derecha en la foto, fray Jesús, fray Felipe y fray Rafael, los tres franciscanos mexicanos que llevan unos meses en Santo Toribio de Liébana.Camino Lebaniego

¿Por qué es tan importante rezar arrodillados ante esa reliquia? Porque eso "propicia un camino de interiorización que nos ayuda a fortalecernos y sobre todo a transmitir con amor aquello que Dios nos ha encomendado".

Y lo que nos ha encomendado, añade fray Rafael, es "un encuentro con Él". Y aquí se hace posible con Dios, a quien no vemos pero que se hace presente en ese signo tan pequeño. El Lignum Crucis es pequeño, pero... ¡nos hace grandes! Y convierte el monasterio en "un remanso de paz, de reconciliación, de perdón y de esperanza".

El monasterio de Santo Toribio de Liébana, un lugar de peregrinación cada vez más frecuentado por su signficación espiritual y su subyugante ubicación natural.

El monasterio de Santo Toribio de Liébana, un lugar de peregrinación cada vez más frecuentado por su signficación espiritual y su subyugante ubicación natural.Camino Lebaniego

Rezar ante un trozo de madera que sostuvo el cuerpo de Jesucristo e incluso pudo haberlo rozado toca el corazón de miles de católicos que hacen el Camino Lebaniego

Conversiones por ese objeto sagrado

El religioso confiesa que en el tiempo que lleva en este lugar de España ha contemplado "testimonios de conversión" de quienes han orado con tal espíritu.

Y fray Jesús confirma que, por ello, esa Cruz, expuesta y venerada en este lugar, lo ha convertido en "un oasis donde brota gracia tras gracia".

Por eso el monasterio de Santo Toribio de Liébana no solo transforma a los visitantes: también a ellos, que lo habitan. "Aquí descansa la impronta del amor más grande que Dios ha tenido con el mundo, que es la Cruz. Por ser custodios de este lugar lo amamos y nada más que entras te estremeces", sostiene.

Para ellos y para los peregrinos "es un espacio hecho para estar con Dios, y subes al monte para estar al pie de la Cruz", en cierto modo recreando la escenografía del Calvario y su trascendencia para nuestra salvación.

Y fray Felipe lo ha advertido en los peregrinos, para quienes "ese deseo, el deseo de poder ver y encontrarse con el misterio de amor que aquí late y brilla, ofrece gracia abundante para quien viene con esa devoción".

El Ligum Crucis es una reliquia de la Pasión

El Ligum Crucis es una reliquia de la PasiónCamino Lebaniego

Para franciscanos como fray Rafael, fray Felipe y fray Jesús el entorno del monasterio es también, en un sentido distinto a como lo es el Lignum Crucis, un recordatorio de Dios. 

¿Por qué? Sabemos que Cristo murió en el Monte Calvario. Sabemos que el Monte Alvernia (o La Verna), que da nombre al santuario que lo corona, es donde San Francisco de Asís recibió los estigmas. Y los Montes de Liébana son un recordatorio permanente de Cristo no solo por la reliquia, sino por el lugar que la rodea.

Reconocernos pequeños nos acerca a Dios

En efecto, dice fray Felipe, a veces nuestro vivir tan apresurado "no nos deja ver quiénes somos". Eso nos lo enseña, sin embargo, un retiro como el que ofrece su monasterio, al situarnos en medio de la naturaleza: "En él se toma altura ante la vida para poder ver y contemplar el mundo desde una perspectiva nueva, diferente, desde lo que somos... Ver la naturaleza nos transporta a la realidad de la creación de Dios".

"Cómo no maravillarse de ese amor tan grande que Dios nos tiene al entregárnosla", apostilla fray Jesús con precisión teológica.

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