El universo no es fruto del azar, sino una obra diseñada por Dios con orden, belleza y armonía divina.
Transmitamos esperanza y paz. El mundo lo necesita.
🔹San Agustín. Tratado sobre el bautismo 4, 22, 29🔹

🔹San Agustín. Tratado sobre el bautismo 4, 22, 29🔹
▶️ Espiritualidad Católica/Nueva Evangelización
No es sólo el martirio por el nombre de Cristo lo que puede suplir la falta del bautismo; también pueden hacerlo la fe y la conversión del corazón, si por la urgencia del tiempo no se puede acudir a la celebración del misterio bautismal 🔹San Agustín. Tratado sobre el bautismo 4, 22, 29🔹
Esta cita nos recuerda que la primacía del corazón y la misericordia, es esencial en nuestra vida. Desde la perspectiva de la vida interior esta frase es un alivio y una revelación del carácter de Dios. Cristo llama a la puerta, porque quiere que estemos en Él. El problema es que a veces nos quedamos en las apariencias y olvidamos en lo esencial.
¿Qué es lo esencial? Lo podemos leerlo claramente en Apocalipsis 3, 21-22:
Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, cenaré con él y él conmigo. Al que salga vencedor le daré el derecho de sentarse conmigo en mi trono, como también yo vencí y me senté con mi Padre en su trono.
Cristo quiere que nos sentemos junto a Él, pero tenemos que abrir la puerta de nuestro ser. Pensemos en los sacramentos y concretamente en el bautismo.
El rito es una herramienta que nos ha dado Dios para cercarnos a Él. Es el pomo de puerta a la que Él llama. No debemos convertir los sacramentos en costumbres, cultura o apariencias estético-social. Dios mira el corazón, no sólo al rito. San Agustín subraya que la Liturgia exterior pierde su sentido si no hay una profunda vivencia espiritual interior. Al mismo tiempo, si la disposición interior es total, con fe ardiente y conversión genuina, Dios nos regala su Gracia. Esto nos habla de Dios y de forma en que da prioridad al amor y a la salvación de la persona. Las apariencias socio-culturales está bien, pero no son lo esencial. La pintura de una casa es estupenda, pero si no está cimentada en Roca, el agua de la vida la destrozará.
Desear unirnos a Dios ya es una gracia concedida por Él. El verdadero bautismo nace del profundo anhelo de Verdad, Bondad y Belleza. Es la necesidad interior de un encuentro real con Cristo. Un encuentro que supera el emocionalismo que está tan de moda hoy en día. Es cierto que nos bautizamos siendo pequeños y es estupendo hacerlo, Pero este sacramento sólo cobra sentido cuando abrimos la puerta a Cristo.
Miremos ahora esta frase desde la evangelización en las redes. Pensemos en las plataformas digitales como un "atrio de los gentiles". Las redes sociales operan en la hiper-inmediatez, que es apariencia no exenta de falsedad. A veces, un video corto, un testimonio en un reel o un hilo reflexivo puede generar un impacto instantáneo en alguien que está a kilómetros de un templo, comunidad o en un entorno hostil a la fe. Esta chispa de fe nace frente a una pantalla es válida y es el primer paso de la Gracia, incluso antes de que la persona sepa qué es una comunidad cristiana.
La evangelización en las redes nos llama a ser sembradores del anhelo trascendente por Cristo. Quienes evangelizan en redes también debemos entender los límites que tienen las redes. No son todopoderosas. No se puede bautizar, confesar ni dar la comunión a través de un smartphone. Sin embargo, hay una misión que es vital y que está encomendada a los evangelizadores digitales. Esta misión es lazarla semilla del primer acercamiento a un "bautismo" de trascendencia. El contenido digital debe apuntar a mover el ser. Ser que es entendimiento, emotividad y voluntad. Ser que debería empezar a moverse generando preguntas que nos lleven a ir despertando la fe para conseguir la conversión.
A quienes empiezan a acercarse a Cristo hay que acompañarlos en esa "urgencia", frente al caos de la vida moderna. Apoyándolos pacientemente desde ese encuentro digital para conducirlos hacia el encuentro físico que debería producirse en comunidad y la liturgia. Por desgracia, actualmente, muchas comunidades están cerradas en muchos aspectos, lo que produce un anti-testimonio. ¿Por qué están cerradas? Principalmente por dos elementos: miedo al exterior y confianza desmedida en estéticas socio-culturales. Miedo que evidencia que falta esperanza y paz interior. Estéticas que sirven para aglutinar buscando protección mutua.
San Agustín nos recuerda, en el fondo, la Gracia de Dios es expansiva y siempre busca al ser humano dondequiera que esté, ya sea en sus últimos momentos de vida o al otro lado de una pantalla. Transmitamos esperanza y paz, en las redes sociales. El mundo lo necesita.
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