#Espiritualidad Católica - #Nueva Evangelización -#DivinaProporcion
La falsedad distorsiona lo que somos
🔹San Agustín. Contra Fausto 22, 58)🔹
🔹San Agustín. Contra Fausto 22, 58)🔹
La opinión recta suele corregir la mala costumbre, y la opinión falsa suele depravar los buenos sentimientos. Tanta es la fuerza e influencia de la autoridad y el imperio de la razón 🔹San Agustín. Contra Fausto 22, 58)🔹
▶️ En el contexto de la Espiritualidad Católica: En el ámbito de la vida interior y el crecimiento espiritual, esta frase es una hoja de ruta para la conversión y la santidad. Los primero que nos encontramos es con la primacía de la Verdad sobre el sentimentalismo. A menudo, en la espiritualidad moderna, se corre el riesgo de buscar solo "sentir bien". San Agustín advierte que los "buenos sentimientos" son frágiles y se dispersan con facilidad. Si no están cimentados en la sabiduría, una idea falsa —como creer que Dios es un juez cruel o, por el contrario, una energía impersonal— puede corromper el entendimiento y lo que sentimos. La mente debe iluminar al corazón para que este ame lo que es real, no una fantasía.
San Agustín sabía por experiencia propia lo difícil que es romper los hábitos del pecado. Hábitos que son las cadenas de la costumbre. La frase sugiere que la fuerza de voluntad por sí sola no basta. Necesitamos la "autoridad" que proviene de la Gracia de Dios y la Tradición Apostólica. Si comprendemos por qué el pecado nos daña es posible corregir el error. Cuando entiendes racional y espiritualmente que algo te destruye, es más fácil dejarlo que si solo intentas reprimirlo.
Para el cristiano quedarnos sólo en buenos sentimientos nos lleva a deformar la conciencia. Una mentira repetida (opinión falsa) puede hacer que terminemos llamando bien al mal. La espiritualidad sana requiere estudio y formación para mantener la "opinión recta".
▶️ En el contexto de la evangelización digital. Si trasladamos esta frase al "continente digital", se convierte en un manual de ética y estrategia para el comunicador católico Las redes sociales son el caldo de cultivo perfecto para las "opiniones falsas" e interesadas. Las "fake news", ideologías imaginativas o las frases sacadas de contexto se viralizan rápido. San Agustín nos diría hoy: cuidado, porque ese contenido viral falso "deprava los buenos sentimientos"; es decir, genera polarización, odio, ansiedad y desesperanza en los usuarios, aunque originalmente tuvieran buena intención de buscar a Dios.
En redes, la "autoridad" se difumina totalmente. Ya no parte de un obispo o un experto, sino quien tiene más seguidores o likes. Esto es peligrosísimo si no se maneja con virtud. El evangelizador digital tiene una responsabilidad moral inmensa: debe usar su influencia (autoridad) para difundir la "opinión recta" (la Verdad con caridad) y así corregir la "mala costumbre" del scroll infinito, la toxicidad y la superficialidad.
Es importante saber que las redes premian la reacción emocional rápida (indignación, risa fácil) antes que la reflexión. San Agustín invoca el "imperio de la razón" como elemento crucial. Evangelizar en redes no es solo postear frases bonitas o memes; es ofrecer contenido que haga pensar, que eleve el intelecto del usuario para que, a través de la razón iluminada por la fe, pueda corregir su vida offline.
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