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¿Qué pasó con el busto de Isabel la Católica en la iglesia romana de Montserrat de los Españoles?

Se colocó en el lugar en 2024 y luego ha desaparecido, sin que sea identificable dónde está en todo el templo.

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Es una obviedad decir que Roma es la ciudad más bella y espectacular que pueda visitar un turista: yo la visito todos los años -yo en Roma ya no soy turista, soy romero- y acostumbro a decir que ni todas las ciudades europeas juntas atesoran el patrimonio arquitectónico e histórico que custodia, ella sola, la Ciudad Eterna… y no creo equivocarme.

Pero si esto es así de un modo genérico, no lo es menos para un turista precisamente español, pues la que fuera la gran capital del Imperio Romano alberga lugares de especialísimo sabor hispánico

  • ¡Qué decir de esa basílica de Santa María Mayor, una de las cuatro grandes basílicas romanas, cuyo patrón no es otro que el Rey de España -patronazgo que, por cierto, ha renovado hace apenas un mes-, cuya inmensa techumbre viene engalanada con el primer oro venido de América, regalo al papa de los Reyes Católicos, y en la que existe la más bella estatua dedicada a la figura de Felipe IV de España! 
  • ¡Qué decir de esa plaza de España con una de las escalinatas más bellas del mundo y la más icónica, y al lado de ella, una plaza de la Inmaculada de profundas raíces hispánicas, por la impagable labor realizada por los teólogos españoles para conseguir que se pronunciara el dogma de la Inmaculada Concepción, y en la que, por si ello fuera poco, se halla la embajada permanente más antigua de la Historia, que no es otra que la de España ante la Santa Sede, ordenada por Fernando el Católico
  • ¡Qué decir de esa iglesia de San Pedro in Montorio en la que se halla il Tempietto di Bramante, monumento considerado el paradigma de las proporciones clásicas, mandado construir por los Reyes Católicos para celebrar tanto el nacimiento de su hijo Juan como la Conquista de Granada, el cual encargan a uno de los arquitectos más importantes de la Historia, que no es otro que el Bramante! 
  • ¡Qué decir de ese Monte dei Cocci, literalmente “monte de los cocidos”, quiere decirse de los barros cocidos, conformado a lo largo de siglos y siglos de arrojar en él el barro español del que estaban hechas las vasijas que traían a la capital del Imperio los mejores extractos hispanos de la oliva y de la uva en forma de aceite y de vino! 
  • ¡Qué decir de esa iglesia de San Giacomo degli Spagnoli (Santiago de los Españoles) fundada hacia el año 1450, un rincón de paz en medio del bullicio de una de las plazas más bulliciosas de Roma, ni más ni menos que la piazza Navona, antiguo circo romano!

Entre los monumentos romanos con profundo sabor español, destaca, sin embargo, uno sobre todos los demás: la Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat, popularmente conocida como Montserrat de los Españoles, en la que se hallan enterrados dos de los tres Papas españoles de la Historia, los dos de la casa de Borja (italianizado como Borgia), Calixto III y Alejandro VI, en sendos nichos situados justo encima de aquel en el que reposaron los restos del Rey Alfonso XIII durante 39 años, desde que muriera en 1941 hasta que en 1980 fueran trasladados a España para recibir definitiva sepultura en el Monasterio de El Escorial.

Los orígenes de la institución remontan al 1354, año en que Jacoba Ferrandes funda en la vía Arenula de Roma la iglesia de San Niccolò di Catalani, un hospicio para peregrinos aragoneses. Nueve años después, otra mujer, Margarita Pauli de Mallorca, funda en el edificio contiguo un hospicio para mujeres, Santa Margarida di Catalani. En 1495, el Papa español Alejandro VI (Rodrigo de Borja) fusiona ambos edificios, que pone bajo la advocación de la Virgen de Montserrat. El edificio en el que se halla hoy la institución no es, sin embargo, el original, sino el que se construye años más tarde en la calle de l’Ospedale, llamada hoy día viale Monserrato, obra de todo un Antonio de Sangallo el Joven.

Por último, en 1807 se fusiona con otra institución igualmente española, la Iglesia de Santiago y San Ildefonso de los Españoles, adoptando, tras la aprobación otorgada en ese sentido por el Papa Pío VII, el nombre por el que hoy es conocida, a saber, Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat.

El 22 de noviembre de 2023, coincidiendo con una visita realizada a Roma por la Comisión Isabel la Católica con el arzobispo de Valladolid, D. Luis Argüello al frente, para interesarse por el desarrollo del proceso de beatificación abierto en la Iglesia a favor de la gran monarca española, el Capítulo de Nobles Caballeros y Damas de la Reina Isabel hizo entrega como regalo a la iglesia de un precioso busto en bronce de la reina, el cual, con gran acierto, fue emplazado en la misma capilla en la que se hallan los restos de los Papas españoles, la primera a la derecha según se entra, lugar de honor en el que tuve ocasión de verlo yo y hasta de realizar un video el día 11 de junio de 2024.

Pues bien, cuál no ha sido mi sorpresa cuando poco menos de dos años después, exactamente el pasado domingo 26 de abril, me llegué a la misma iglesia para enseñarle el busto a mi mujer y descubro que ya no se encuentra en el lugar en el que solía hallarse, y en el que yo mismo lo había visto y grabado. 

No sólo eso, sino lo que es aún peor y más inexplicable: no se encuentra en ningún otro lugar de la iglesia. Y ahora mi pregunta: ¿dónde se halla, entonces, el busto de la gran reina de España que regalara hace dos años y medio el Capítulo de Nobles Caballeros y Damas de la Reina Isabel? Y una segunda aún más importante: ¿cuál es la razón por la que el busto ha sido trasladado del lugar que ocupaba a otro, y retirado de la vista del público?

En este país extraño que vivimos, en el que ni la más rocambolesca hipótesis puede ser descartada, confieso que mis temores son los peores, probablemente hasta sean también los suyos, querido lector que está leyendo estas líneas. Francamente, me gustaría tener una rápida respuesta, y espero de todo corazón que tenga poco que ver con lo que me ando barruntando.

Y en todo caso, más que a mí mismo, urge dar cumplida explicación de lo ocurrido -¡qué menos!- al Capítulo de Nobles Caballeros y Damas de la Reina Isabel que realizó la generosa donación, y que, hasta donde yo sé, no ha sido ni oficial ni oficiosamente informada de la remoción.

Que hagan Vds. mucho bien y que no reciban menos. Y sobre todo, que el busto de la Reina Católica vuelva inmediatamente al privilegiado lugar en el que tan bonito lucía, y del que nunca debió salir.

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