De la primera Biblia escrita nunca en ladino
Un ejemplar de la cual, propiedad del gran coleccionista del tema que es Uriel Macías, puede admirar Vd. en la maravillosa colección que se expone estos días en las salas del precioso Círculo de Bellas Artes de Madrid.
Y es que al igual que ya vimos en el caso del castellano (pinche aquí para conocerlo), del catalán (pinche aquí), y del vascuence (pinche aquí), la Biblia también fue llevada al ladino, la lengua española que hablaban y que aún hoy hablan muchos judíos sefardíes (pinche aquí si desea conocer mejor esta curiosa lengua). Pues bien, en la exposición del Círculo de Bellas Artes está presente el que probablemente es el ejemplar de mayor interés realizado nunca de la Biblia en dicha lengua. Un interés que deriva de una doble circunstancia: por un lado, la de que aunque no sea el primer texto bíblico traducido al ladino, sí constituye la primera traducción completa de la Biblia en dicha lengua; por otro, la de constituir la base a partir de la cual se realizarán la mayoría de las posteriores traducciones bíblicas al ladino.
Recogida en códices y no en el tradicional sistema hebreo de los rollos, la obra se presenta en cinco tomos impresos en Estambul entre los años 1739 y 1745. El sistema de distribución fue muy curioso, pues ya entonces se realizó por entregas y previa suscripción.
La obra sigue el canon bíblico judaico: Humás (Pentateuco), publicado en 1739; Nebiím risonim (Profetas primeros), en 1743; Nebiím aharonim (Profetas posteriores), en 1743; Meguilot (Rollos), en 1744; y, el resto, Ketubim (Escritos), en 1745, y como era de esperar, no incluye la traducción del Nuevo Testamento.