Moisés rompe las tablas de la Ley.
Domenico Beccafumi (1537).
“Volviose Moisés y bajó del monte, con las dos tablas del testimonio en su mano [...] Las tablas eran obra de Dios, y la escritura, grabada sobre las mismas, era escritura de Dios [...] Cuando Moisés llegó cerca del campamento y vio el becerro y las danzas, ardió en ira, arrojó de su mano las tablas y las hizo añicos al pie del monte” (Ex. 32, 1519).
Gráfica manera de explicar cómo Yahveh rompe la especial alianza que estaba dispuesto a establecer con el pueblo judío. A pesar de su ira inicial, Moisés se valdrá una vez más de su especial relación con Dios para interceder por su pueblo. Fruto de sus gestiones, Dios renueva la alianza, ordenando a Moisés:
“Labra dos tablas de piedra como las primeras, sube donde mí al monte y yo escribiré en las tablas las palabras que había en las primeras tablas que rompiste”.
Obediente, Moisés así lo hace, y Dios emite la que podemos denominar “tercera versión del Decálogo” que recogen los textos veterotestamentarios (las dos primeras son las que relatan en términos muy parecidos Exodo y Deuteronomio, una de las cuales hemos transcrito arriba). He aquí lo que Yahveh prescribe en esta ocasión (entre corchetes, una vez más, los ordinales correspondientes):
“[1º] No te postrarás ante ningún otro Dios, pues Yahveh se llama celoso, es un dios celoso.
[2º] No te harás dioses de fundición.
[3º] Guardarás la fiesta de los ázimos, siete días comerás ázimos como te he mandado, esto es, en el mes de abib, pues en el mes de abib saliste de Egipto.
[4º] Todo lo que abre el seno es mío, todo primer nacido, macho, sea de vaca u oveja, es mío [...]
[5º] Seis días trabajarás, más en el séptimo descansarás [...]
[6º] Celebrarás la fiesta de las semanas: la de las primicias de la siega del trigo y también la fiesta de la recolección al final del año.
[7º] Tres veces se presentarán todos tus varones ante Yahveh, el Señor, el Dios de Israel [...]
[8º] No inmolarás con pan fermentado la sangre de mi sacrificio, ni quedará hasta el día siguiente la víctima de la fiesta de Pascua.
[9º] Llevarás a la casa de Yahveh tu Dios, lo mejor de las primicias de los frutos de tu suelo.
[10º] No cocerás el cabrito en la leche de su madre” (Ex. 34, 14-26).
Ahora bien ¿qué tiene que ver esta Ley, que finalmente es la que se custodiará en el Arca de la Alianza, con lo que Dios escribiera en las tablas primeras y de la que están extraídos los diez mandamientos cristianos? Como vemos nada o casi nada, salvo el hecho de seguir conteniendo diez mandamientos.
©L.A.
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