Basílica de San Francisco. Palma de Mallorca
Tras sufrir un intento de lapidación en Africa, y un naufragio del que será uno de los pocos sobrevivientes y ello a pesar de los setenta y cinco años que cargaba ya a las espaldas, para 1311, con casi ochenta años, Raimundo participa en el importante Concilio de Vienne, convocado por la Papa Clemente V y el monarca francés Felipe el Hermoso. Concilio cuya más importante decisión será el exterminio de la orden de los Templarios, aunque desconocemos en qué sentido se expresó Raimundo. Sí sabemos que su propuesta de crear una escuela para enseñar a los misioneros árabe y hebreo fue aceptada, y la de convocar una cruzada rechazada. Volviendo de misionar en Túnez, a la edad de nada menos que ochenta y cinco años, su barco naufraga, pero esta vez no consigue salvarse. Reposan sus restos en el Convento de San Francisco de Palma de Mallorca. Desde el punto de vista lingüístico, Raimundo Lulio, que escribió también en latín y en árabe, fue un gran innovador, al ser no sólo uno de los primeros autores de la historia en utilizar lenguas romance para escribir obras de tipo filosófico, teológico y científico, sino también uno de los creadores del catalán literario. Autor de una colosal obra compuesta de 280 títulos dedicada a todos los campos del saber, su pensamiento bebe en las más diversas fuentes, desde Roger Bacon, San Buenaventura y Juan Escoto, hasta el teólogo hispano-musulmán Averroes.
Raimundo Lulio escribiendo el Ars Magna.
Joan Desi (1509).
En el plano teológico, escribió el “Libro del gentil y los tres sabios”, tratado comparativo de las tres religiones del libro. En el plano filosófico, Lulio es autor de un método al que él llama la máquina, al que ha de someterse todo razonamiento celestial o terrenal, sistema al que dedica su obra el “Ars Magna”. El método en cuestión fue sin embargo condenado por el Papa Gregorio IX en 1736. Además, escribe un “Tratado de astronomía”, obras de gramática como la “Retórica Nueva”, obras de caballería como “Libro del orden de la caballería”, novelas como el “Libro de las Maravillas”... Sus dos obras maestras son “El árbol de la ciencia”, tratado de vocación enciclopédica, donde trata temas de teología, ética, política, física, biología, antropología, arte, etc., y sobre todo, el famoso “Blanquerna”, inspirado en su propia vida, donde nos presenta un hombre que, a la búsqueda de la perfección vital, abandona el estado conyugal, ingresa en un monasterio y llega a Papa, pero renuncia a la silla de San Pedro para dedicarse a la meditación. Algunos tienen a Raimundo Lulio por el inventor de instrumentos de navegación tales como la rosa de los vientos y el nocturlabio. Lulio es, además, uno de los grandes defensores de la Inmaculada Concepción, cuyo dogma se declara en 1855, cuando ya es patrona de España desde 1760, con lo que España se adelantaba en casi un siglo a la propia Iglesia. Beatificado en el S. XVI, la discusión y hasta condena que suscita parte de su obra ha obrado en su contra en un hipotético proceso de canonización. Su beatificación de hecho, fue objeto de un proceso de confirmación bastante excepcional, junto a la de de otros importantes personajes, cosa que aconteció durante el pontificado de Juan Pablo II. El beato Raimundo Lulio, es desde 2001, patrón de los informáticos españoles. ©L.A. Si desea suscribirse a esta columna y recibirla en su correo cada día, o bien ponerse en contacto con su autor, puede hacerlo en encuerpoyalma@movistar.es Otros artículos del autor relacionados con el tema(haga click en el título si desea leerlos) Hoy, San Luis Rey de Francia, es el día de mi santoSí, sí… ¿pero quién fue San Pantaleón?De Santa Eulalia que celebran hoy los emeritensesDe ese gigante que fue San Francisco Javier y que celebramos ayer