La alegría cristiana nace del encuentro real con Cristo resucitado
José Miguel García Pérez revela el sentido paulino de la esperanza en 1 Tesalonicenses
San Pablo inspira la esperanza cristiana en medio de la persecución (1 Tesalonicenses).
En su nuevo libro "La alegría de la esperanza. La venida gloriosa de Cristo según 1 Tesalonicenses" (Ediciones Encuentro), el sacerdote madrileño D. José Miguel García Pérez —doctor en Teología por la Facultad de Teología del Norte de España, formado en la École Biblique de Jerusalén y profesor en el Seminario Vescovile de Como— ofrece una lectura renovada de la primera Carta de san Pablo a los Tesalonicenses, considerada entre los primeros escritos paulinos.
Con su característica metodología exegética que integra el sustrato semítico del arameo —lengua materna de Pablo—, la crítica literaria y la teología del Corpus Paulinum, García Pérez desmonta la idea tradicional de una Parusía inminente para revelar el núcleo vivo de la esperanza cristiana: la certeza de que Cristo ya ha vencido la muerte y viene al encuentro de cada creyente en la hora definitiva.
El autor subraya que esta convicción trasciende la mera doctrina para convertirse en experiencia cotidiana: nuestra fuerza, nuestra certeza y nuestra alegría vienen de Cristo resucitado, que comparte su victoria con nosotros, su victoria sobre la muerte y el mal. Así, desde la perseguida comunidad de Tesalónica hasta la Iglesia del siglo XXI, el biblista invita a los católicos de hoy a redescubrir esa alegría que brota de vivir con Cristo en medio de las pruebas, como Pablo exhortaba a ser fieles para vivir con alegría el presente y con paz y seguridad el futuro.
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-Empiezo describiendo un poco la situación de la comunidad de Tesalónica, porque no sé si es conocida por la gente. La comunidad de Tesalónica la funda Pablo; sería una de las primeras de las comunidades griegas, después de él haber pasado por Filipos, de donde efectivamente tiene que salir, porque ha sido denunciado y ha sufrido persecución y encarcelamiento. En la carta alude a estos sufrimientos padecidos en Filipos, pero sobre todo se centra en las dificultades que está padeciendo la comunidad de Tesalónica a causa de persecución y acoso en varios pasajes de su escrito.
»De hecho, la mayor parte de la carta es una exhortación enérgica a que los cristianos de Tesalónica permanezcan fieles a la fe cristiana y que no se dejen vencer por el sufrimiento y el dolor que esas persecuciones o dificultades generan en ellos. Dichas persecuciones seguramente vendrían motivadas por los miembros de la comunidad judía, porque una buena parte de los cristianos iniciales de Tesalónica procedían de la sinagoga, fueran creyentes judíos o prosélitos.
-Es sorprendente que Pablo, que alude a las persecuciones que había tenido antes y que también hace referencia a estos sufrimientos que padece la comunidad, exhorte a permanecer fieles y, por lo tanto, a afrontar justamente estas dificultades. Pablo podía retirarse tranquilamente y vivir una vida tranquila. Y los tesalonicenses, si no se hubieran adherido a la verdad reconocida en la predicación de Pablo, también se habrían ahorrado esos sufrimientos.
»Pero tanto uno como otros no rechazan el sufrimiento, no rechazan esas dificultades y penas, porque experimentan el triunfo de Cristo en sus vidas. Es esto lo que les hace permanecer fieles. Y, de hecho, como te decía, la carta, que es en su mayor parte una exhortación, refleja una serenidad y una paz, una certeza en medio de estas dificultades por parte de Pablo, que anima evidentemente a los miembros de la comunidad a poder experimentar también ellos, siendo fieles a Cristo.
»Porque esa energía que manifiesta Pablo y que luego también tienen los fieles de Tesalónica viene de la presencia de Cristo resucitado que los acompaña. También hoy nuestra fuerza, nuestra certeza, nuestra alegría viene de Cristo resucitado, que comparte su victoria con nosotros, su victoria sobre la muerte y el mal. El problema probablemente es que, de este hecho, en vez de vivirlo como un hecho presente, como algo real, como algo concreto en nuestras vidas, a lo máximo es un recuerdo y, en gran parte, probablemente, vivido de una forma inconsciente.
»Claro, si no vivimos con un realismo, si no tocamos y vemos a Cristo resucitado en nuestras vidas, efectivamente dominarán en nosotros nuestros sentimientos, nuestras imaginaciones, nuestra reactividad. Y, abandonados además a nosotros mismos, dominará nuestra negatividad, nuestra incapacidad, nuestro mal.
-1Tesalonicenses no es el primer escrito del Nuevo Testamento, aunque todavía algunos autores lo siguen afirmando, pero sabemos, por lo que dice Lucas en el prólogo de su Evangelio y luego por alguna referencia que hace el mismo Pablo en 2 Corintios, que ya había algunos evangelios escritos. La tradición evangélica se constituye, se forma, toma cuerpo después de la resurrección de Jesús. Incluso se podría decir que antes, porque cuando manda a los discípulos a predicar, ellos van a predicar no lo que se les ocurre, sino lo que han aprendido de Cristo.
»Entonces, el origen de la tradición evangélica es contemporáneo a la vida de Cristo. Y es de suponer claramente que se puso por escrito, y de hecho Lucas, en su prólogo, alude a que muchos otros han escrito antes que él. Lo que sí sabemos, porque en 2 Corintios 8 Pablo alude a alguien que hace posible que se anuncie el Evangelio en las comunidades paulinas, y esto es posible porque esa persona ha escrito un texto. Y él lo identifica claramente con alguien que le va a acompañar a llevar las ofrendas, las colectas, a la comunidad de Jerusalén. Por los datos, se puede identificar que es Lucas. Luego ya Pablo reconoce que el Evangelio de Lucas estaba siendo utilizado en sus comunidades, pero Lucas depende de Marcos; por lo tanto, el Evangelio de Marcos fue escrito antes que Lucas.
»Por eso digo que 1 Tesalonicenses no es el primer escrito del Nuevo Testamento. Otra cosa es si es el primer escrito, la primera carta de Pablo. También ahí hay algunos autores que discuten un poco, porque algunos consideran que la primera fue la carta a los Gálatas.
»En cualquier caso, consideremos que es la primera carta de Pablo, y como es una carta, como todas las cartas que él escribe, es para acompañar a las comunidades que él ha fundado o que han fundado algunos colaboradores suyos. Yo creo que es muy importante porque expresa en todas ellas claramente una fe muy viva, muy fresca, muy intensa, y da una serie de consejos además muy importantes para las comunidades, que, si los leyéramos con mayor frecuencia todos nosotros, nos ayudarían también mucho más a vivir nuestra fe y una vida más cierta, más esperanzada.
-Digo que los estudiosos suelen decir que esta primera carta a los Tesalonicenses refleja con muchísima claridad cómo la comunidad primitiva y Pablo esperaban la vuelta inminente de Cristo en gloria, lo que sería la parusía. En realidad, a partir del estudio que hago, lo que quiero mostrar claramente es que no es así. Es verdad que hay otras cartas más posteriores en las que se ve con claridad que Pablo desea morir para ir al encuentro con Cristo y que no está pensando en que él va a estar vivo cuando llegue Cristo glorioso.
Pablo no tenía la conciencia de que el retorno glorioso de Jesús sucedería en algún momento de su vida. Probablemente algunos de la comunidad de Tesalónica pudieran haber interpretado mal algunas afirmaciones suyas, porque él alude a ello en 2 Tesalonicenses, y pensaran que la vuelta gloriosa de Jesús era inminente. Pero Pablo no predica una vuelta inminente de Cristo en la parusía. Sobre todo, lo que él confiesa es claramente la resurrección de Cristo, la victoria de Cristo sobre la muerte y, por lo tanto, afronta, sobre todo en los versículos finales del capítulo 4, el problema de la suerte de los difuntos.
»Es una pregunta que tendrían también los cristianos de Tesalónica. Y lo que viene claramente a afirmar Pablo es que Jesús viene, en el momento de la muerte, a por ellos, a por esos que mueren, para llevarlos consigo. No debemos olvidar que esta afirmación está también contenida en el Evangelio según san Juan, en el capítulo 14, cuando él dice: “Me voy, pero me voy a prepararos un sitio, y cuando lo tenga preparado vendré y os llevaré conmigo”.
»O es la promesa que hace también Jesús al buen ladrón: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”. O sea, la concepción que confiesa claramente Pablo es la que Jesús ha afirmado: que, después de la muerte, Él vendrá a recoger a los que han creído en Él para llevarlos consigo y así poder vivir permanentemente con Él.
--Comienzo señalando que también en el c.5 Pablo afirma claramente que no sabe cuándo sucederá la parusía. ¿Por qué? Porque alude a que no se sabe cuándo sucederá este acontecimiento al cual él alude. Dice que será como un ladrón: vendrá, por lo tanto, de un modo inesperado. A él le importa, por cierto, que la comunidad esté alerta y cierta de esta promesa de Cristo, cuya prueba clara de que Él la va a cumplir es que ha resucitado y que lo que va a hacer, por lo tanto, es justamente compartirnos esa vida.
»Es verdad que, cuando él afirma la vuelta gloriosa de Cristo, afirma que Él vendrá para resucitar a los muertos, en el sentido de que tomen el cuerpo glorioso, y junto con los que estén vivos, los llevará —unos y otros— al encuentro definitivo de Dios Padre, para estar siempre con Él en cuerpo y alma. Esto me parece que es importante tenerlo en cuenta porque, aunque muchos autores suelen considerar que el tema principal de esta carta es la cuestión de la parusía, no es verdad. La cuestión principal de esta carta es la preocupación que tiene Pablo por acompañar a esta comunidad que está siendo perseguida y que está teniendo dificultades y, por lo tanto, sufrimientos, para que sean fieles a Cristo.
»El problema escatológico, como digo, está abordado en los últimos versículos del capítulo 4 y en los iniciales del capítulo 5. Entonces, es una carta situada en el momento presente que viven los tesalonicenses. Y la referencia a la parusía es con ocasión probablemente de una respuesta a una pregunta que le han hecho los cristianos de Tesalónica respecto a los que mueren: ¿qué pasa con ellos?
»Él explica lo que siempre ha explicitado la Iglesia: Cristo ha resucitado y Cristo nos dará también la participación en esta vida eterna ya desde el momento de la muerte; ahí, de manera evidente, solamente con el alma, pero luego ya con el cuerpo glorioso al final de los tiempos. Es por eso por lo que toda la carta es una solicitación a ser fieles para vivir con alegría el presente y con paz y seguridad el futuro. Esta alegría, esta paz y esta seguridad, que vienen de Cristo, las podemos experimentar si vivimos con Él, si vivimos con Cristo.
-Respecto a la cuestión del influjo semítico que haces en esta pregunta, yo tengo en cuenta que la lengua de Pablo, su lengua materna, era el arameo. Él también dice en 1Corintios que hablaba el hebreo, lo cual es normal porque fue un discípulo de escuela rabínica y allí se estudiaba mucho el hebreo, y el arameo era la lengua hablada. Entonces, esta es su lengua materna.
»La información que tenemos en los Hechos de los Apóstoles es que él, cuando todavía era un infante, se vuelve a Jerusalén con su familia desde Tarso. De hecho, sabemos por los Hechos que en Jerusalén vivía parte de su familia, pues se alude a una hermana y un sobrino. Viviendo en Jerusalén desde crío, él ha sido educado en una escuela rabínica, y cuando joven estudió con el rabino Gamaliel.
»Y, de hecho, en 2Cor 10, alude a que había gente en la comunidad de Corinto que se reía de su forma de hablar el griego. Algunos han querido explicar esto como si fuera tartaja. Es imposible esta explicación, porque el hecho de que en Listra se identifique a Bernabé con Zeus y a él con Hermes, que es el mensajero de los dioses, es a causa de que él es el que hablaba. Esta identificación no sería posible si fuera tartaja o tuviera un defecto en su hablar. Otra cosa es que él no tenía un gran dominio del griego, porque era una segunda lengua suya. Entonces, es justamente a esto a lo que alude en la Segunda Corintios.
»Ciertamente, si su lengua materna es el arameo y conocía muy bien el hebreo, es muy fácil que, al escribir o al dictar sus cartas, o si hacía un pequeño boceto que luego, en diálogo con el escriba lo alargaba, lo hubiese hecho en esa lengua semítica o con influjo de la lengua semítica. En cualquier caso, recurrir a esta lengua ayuda, aporta luz para resolver algunos problemas y algunas oscuridades de sus cartas. De hecho, en este libro que he publicado, intento efectivamente resolver algunos pasajes que son contradictorios o confusos y que han sido leídos de forma, digamos, parusíaca y que, sin embargo, no lo son para nada.
-En cuanto a cómo hoy transmitimos la alegría de la esperanza, bueno, pues transmitimos esta alegría de la esperanza si nuestra vida es testimonio de Cristo vivo, porque Él es nuestra esperanza, es Él el Señor victorioso del cual nace nuestra esperanza. Y es verdad que, en la medida en que vivimos con Él, en la medida en que estamos en su compañía, nosotros también experimentamos su victoria, experimentamos justamente esta vida nueva que Él tiene.
»Y, de hecho, efectivamente, lo llamativo es que los primeros cristianos de esta comunidad y Pablo, como digo, manifestaban claramente esta alegría y vivían también una vida de unidad y de fraternidad entre ellos, que nacía de concebirse unidos en Cristo Jesús y con una certeza clara y sin miedo alaguno frente a las dificultades o frente a los sufrimientos o frente a la muerte.
»También para nosotros, sin duda ninguna, nuestra posibilidad de vivir esta alegría de la esperanza nace de estar con Jesús, de vivir en Él todas nuestras circunstancias de la vida dentro de la comunidad eclesial.
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