Talita Kum: Un canto al amor de Dios
La historia de Victoria Obarrio
Victoria Obarrio eleva su voz en 'Talita Kum': del vacío al amor divino.
Victoria Obarrio es una cantante argentina que ha encontrado su verdadera vocación en la alabanza. Después de una carrera en la música popular, Victoria sintió un llamado a dejar todo y seguir a Dios, y hoy su proyecto "Talita Kum" es un reflejo de su fe y su pasión por Él. Con un estilo que combina la frescura del pop con la profundidad de la espiritualidad, Victoria ha creado un espacio para inspirar a las personas a profundizar en su fe y experimentar el amor de Dios de manera más profunda.
En esta entrevista, Victoria nos comparte su historia, su proceso de conversión y cómo Dios la ha guiado en su camino como artista y como persona.
(Presente en la web, Instagram, YouTube, Spotify, WhatsApp, Google Docs (letras y acordes), Google Drive... hasta tienda online)
Victoria Obarrio, lista para compartir su paso de la música pop a la alabanza en 'Talita Kum'.
-Empecé a trabajar como cantante y sentía en lo profundo de mi corazón un vacío… Entonces dejé de trabajar como cantante y me dediqué a componer. Saqué mi primer disco solista, estuvo nominado a los premios Gardel, pero el vacío seguía ahí…
»Tenía solo una certeza en mi corazón: había algo que yo tenía que hacer, y era con niños. Pero no tenía la más minimalista idea de qué era.
»Dejé mi carrera para buscar esa certeza de mi corazón. Pasaron 7 años hasta que, en el tiempo preciso, el Señor me dio mi misión.
-Seguía buscando solo al Señor y a mi misión, cuando viajamos con mi familia (mi esposo Alejandro y nuestros dos hijos, Mateo y Rosario, de 6 y 1 en ese entonces). Y como suelo decir, en Medjugorje el “wifi” funciona bárbaro, jaja. Una tierra tan ungida y llena de oración, predispone el corazón para gracias especiales. Y estando allí vi claramente que tenía que hacer canciones nuevas con producciones y subirlas a YouTube. En el momento me dio rechazo ya que había abandonado todo tipo de explosión. Pero el pedido era claro. Así que a los 4 meses ya estaba grabado las primeras canciones.
-¡Gracias por esas palabras! Dios quiera toquen muchos corazones. Yo sólo me dedico a a buscar al Señor. A entregarme cada vez más a su amor. Las canciones son regalos que Él me da en la oración. Voy a misa diaria y me quedo en adoración después. Y trato de seguir las instrucciones que siento que me susurra allí. Como fue la de llevarles a sus niños a sus pies. Y en ese servicio, van surgiendo canciones que puedan ayudar a los niños a alabar.
-Antes de viajar a Medjugorje le di un “ultimátum” al Señor. (Que todo el amor y reverencia del mundo) pidiéndole me revele finalmente mi misión. Y toda la noche di vueltas en la cama y solo escuchaba: Salmo 33… Me levanto a leerlo: canta un canto nuevo de alabanza. (Pero no terminaba de hacerme cargo del: “nuevo”, que fue más claro aún al poco tiempo en Medjugorje).
-Al mismo tiempo que El Señor me decía “canta un canto nuevo de alabanza”, mi sobrina Olivia de 6 años, transitaba un cáncer grave. Pero Dios tenía otros planes… le decía a ella: Talita Kum (levántate, niña, te lo ordeno) y sentía que me lo decía a mí también. Que me levante a una nueva vida en Su Espíritu.
-No podía llamarse de otra manera esto que Dios obraba en mí y en mi familia. Y mi deseo de que todos sientan ese “Talita Kum” que en algún momento de nuestras vidas nos dice Jesús (como le explicaba aquella noche a Nicodemo). Todos tenemos que renacer en su Espíritu…
»¡Cuánta belleza, cuánto amor y libertad hay en ese renacer en Él! Dios quiera puedan sentir esto al escuchar nuestros cantos.
-Me gustaría decirles a todos que estamos hechos por amor y para amar. Que sólo Él sacia y completa todos nuestros anhelos. Sana todas nuestras heridas y nos colma hasta rebalsar. Su amor es tan dulce… tan tierno… manso y hermoso.
»Hace mucho tiempo, estuve en una tristeza muy profunda, con deseos de muerte… enferma con anorexia. Pero de a poco Jesús volvió a crearme. Y hoy tengo una vida nueva en Su amor. ¡Mi alma canta la grandeza del Señor! No tengan miedo a entregarse por completo a Él. ¡La plenitud existe! ¡Y estamos hechos para la vida eterna!
»Tuvimos 10 bebitos pequeños que se fueron pronto de mi vientre al abrazo del Padre. Y todo ese dolor, me llevó a saber con todas las células de mi cuerpo, que esta vida, aunque dure dos meses o cien años, ¡¡hacia allá vamos!! Y en cada misa, nos encontramos todos en Jesús.
'Talita Kum': elevándose del vacío al amor que sana y renueva.