«verbum»: cuando aprender idiomas se convierte en camino de fe
El lingüista Luigi Bugalla propone un método innovador para redescubrir el Evangelio a través del aprendizaje de verbos y lenguas, uniendo tecnología, palabra y espiritualidad.
Luigi Bugalla, consultor lingüístico y políglota
El consultor lingüístico y políglota Luigi Bugalla, con más de dos décadas de experiencia y dominio de siete idiomas, ha lanzado “verbum”, un proyecto que une conocimiento y fe. Inspirado en la frase evangélica “Et Verbum caro factum est” (el Verbo se hizo carne), su iniciativa invita a aprender idiomas con el Evangelio como texto base, transformando cada verbo en una oportunidad para comprender activamente el mensaje cristiano.
A través de WhatsApp y una estructura lingüística innovadora, “verbum” acerca la Palabra al ritmo cotidiano de la vida moderna, demostrando que el Evangelio también puede enseñarse y compartirse digitalmente.
La Palabra irradiando luz en todas las lenguas: así nace “verbum”, el camino digital para redescubrir el Evangelio mientras se aprenden idiomas.
-Recordemos que el verbo es el motor de la frase. En un aprendizaje práctico, conocer alrededor de 100 verbos permite comunicarnos de una forma digna en cualquier situación. Al trabajar con un solo verbo por línea, el estudiante no se pierde en explicaciones ni en ruido gramatical. Ve, compara y comprende de manera inmediata.
Este enfoque favorece una lectura activa, consciente y profunda, donde el alumno interioriza no solo vocabulario, sino cómo se articula el sentido en distintas lenguas. Es un aprendizaje más lento en apariencia, pero mucho más sólido y duradero.
-"Et Verbum caro factum est”… “el Verbo se hizo carne”, y Jesús nos habla, nos inspira a través de la palabra, el verbo, que en latín es “verbum”. El interés por el Evangelio no es un añadido, es el origen mismo de “verbum”. En el aprendizaje de idiomas es fundamental encontrar contenidos que nos apasionen y, ¿qué hay más apasionante que la historia de nuestro Señor? El Evangelio es un texto vivo, rico en verbos, acciones y decisiones humanas profundas. Trabajarlo lingüísticamente es una forma de volver a escucharlo con atención, palabra por palabra.
Creo que esto puede inspirar a otros porque demuestra que el Evangelio no es solo objeto de estudio o catequesis, sino también una fuente pedagógica extraordinaria, capaz de formar la mente, el oído y el corazón al mismo tiempo.
Al ralentizar la lectura y obligar a fijarse en cada verbo, “verbum” invita a una lectura casi contemplativa del texto bíblico. El estudiante no “pasa” por el Evangelio: se detiene en él, de tal forma que aprende.
Esto favorece una comprensión más profunda del mensaje, de las acciones de Jesús y de la lógica interna del texto. No es catequesis directa, pero sí crea el espacio interior necesario para que la Palabra sea escuchada con mayor profundidad.
-La principal ventaja es que “verbum” une sentido y forma. No se aprende un idioma con frases vacías o artificiales, sino con un texto cargado de significado.
Además, el Evangelio ofrece repetición natural, estructuras claras y una riqueza semántica que otros materiales no tienen. Esto hace que el aprendizaje sea más motivador, más humano y, para muchos, también espiritualmente fecundo.
-WhatsApp permite algo fundamental hoy: llegar a las personas allí donde están, en su vida cotidiana. Un texto breve, bien estructurado, recibido en el momento adecuado, puede tener más impacto que una larga lección.
“verbum” utiliza esta inmediatez para ofrecer pequeñas dosis de Evangelio y de lengua, pensadas para personas con poco tiempo pero con deseo real de aprender y profundizar.
Les diría que confíen en el texto y no tengan prisa. “verbum” no exige explicarlo todo, sino dejar que el texto actúe.
Es importante respetar el ritmo, trabajar poco contenido y favorecer el silencio, la repetición y la comparación entre lenguas. A veces, una sola frase bien trabajada vale más que muchas explicadas rápidamente.
-“verbum” transmite, ante todo, respeto por la palabra y por el sentido. No exige adhesión religiosa para ser utilizado. El Evangelio se presenta como un gran texto humanista, lleno de acciones, decisiones y preguntas universales.
Desde ahí, puede convertirse en un punto de encuentro: una herramienta lingüística, cultural y ética que abre espacios de diálogo sincero entre personas de distintas creencias o tradiciones.
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