La Inmaculada: una llamada a la alegría y la confianza en Dios
"El amor incondicional de la Virgen María nos sostiene" (Arzobispo de Toledo)
Vigilia de La Inmaculada, Toledo, Iglesia del Buen Pastor
En la noche de ayer, en la Iglesia del Buen Pastor en Toledo, el Arzobispo de Toledo y Primado de España, D. Francisco Cerro Chaves, presidió la Vigilia de la Inmaculada, un acto de oración y adoración que reunió a cerca de 500 personas, más de la mitad de ellas jóvenes y seminaristas.
Cartel de la Vigilia de La Inmaculada en Toledo
La Vigilia de La Inmaculada comenzó con las oraciones y lecturas propias de la Vigilia, que incluyeron textos del Antiguo y Nuevo Testamento que resaltaron la importancia de la Virgen María y su papel en la Historia de la Salvación.
Después de las lecturas, el arzobispo de Toledo y Primado de España pronunció su homilía, en la que reflexionó sobre la figura de la Inmaculada Concepción y su papel como modelo de fe y confianza en Dios.
La homilía fue seguida de la exposición del Santísimo Sacramento, en la que se adoró a Jesús Eucaristía. Mientras hubo preces y oración, en las que los asistentes pidieron la intercesión de la Virgen María y se encomendaron a su cuidado.
Durante dicha adoración se entonaron cantos de alabanza, en los que los asistentes expresaron su devoción y gratitud a la Virgen María.
La Vigilia fue un momento de oración y reflexión que invitó a los presentes a profundizar en su fe y a seguir el ejemplo de la Inmaculada.
La homilía
El Arzobispo de Toledo comenzó su homilía destacando que la Inmaculada Concepción es un misterio que nos invita a reflexionar sobre la importancia de la fe y la confianza en Dios. "La mujer, esa es la Inmaculada", dijo, y añadió: "Esto es lo que nosotros hacemos hoy en estas vigilias, ensayando ya la vigilia que es la alegría, donde la Iglesia aparece y se celebra la Encarnación".
El arzobispo Francisco Cerro Chaves, durante la homilía de la Vigilia de La Inmaculada en la Iglesia del Buen Pastor de Toledo.
El arzobispo destacó que la Inmaculada es un modelo de fe y confianza en Dios, y que su ejemplo debe inspirarnos a vivir con alegría y esperanza. "La Inmaculada nos muestra cómo crecer y nacer en la fe", dijo. "Ella es la mujer que siempre nos sostiene, con ese amor incondicional, en momentos de dificultad".
También reflexionó sobre el miedo y la ansiedad, y cómo la confianza en Dios y la intercesión de la Virgen María pueden ayudarnos a superarlos, dijo. "El miedo solo se destruye confiando como un niño en brazos de su madre".
La homilía concluyó con una llamada a la alegría y la confianza en Dios, y a la intercesión de la Virgen María. "Te necesitamos siempre, para creer que con los mismos pasos de confianza, hay momentos en que me fío porque me fío de Dios", dijo el Arzobispo. "Y si me fío de Dios, Dios no me va a fallar. Dios siempre estará presente en nuestra vida".
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