Universidad y cultura
No estamos cerrados a la cultura, ni podemos situarnos de manera cerrada ante la cultura, ni rechazarla, sino que empleando la inteligencia iluminada por la fe, fecundarla, elevarla, purificarla. A la Iglesia no le es indiferente la cultura ni la evangelización de la cultura, sino que, con sus medios propios, quiere estar presente ofreciendo un trabajo de discernimiento y purificación.
Por tal razón, el mundo universitario entra por derecho propio en la acción de la Iglesia y la palabra de la Iglesia es necesaria para orientar a los jóvenes universitarios y a los docentes en la tarea formativa. En la universidad de va fraguando la cultura, lentamente, para toda una generación. ¿Cómo estar en la universidad? ¿Qué se debe esperar de ella? ¿Cuáles serían sus objetivos? ¿Es indiferente ser católico o no a la hora de abordar unos estudios o de considerar la cultura de una época? Un discurso de Benedicto XVI ofrece pistas necesarias y sabias.
Las universidades católicas prestan para todo este conjunto un valioso servicio. Hay que pensar que lo importante es mostrar la Verdad en la universidad, encaminar hacia la Verdad, sin quedarse en saberes parciales, incomunicados entre sí, y con la influencia del relativismo que niega toda Verdad para quedarse en hipótesis y opiniones. Entre las acciones pastorales y evangelizadoras, siempre se habrá de cuidar el recto sentido y vocación de las universidades católicas:
Estos principios también podrán ser aplicados y vivirse en las universidades públicas, si estudiantes y docentes son buscadores de la Verdad, con plena identidad cristiana. Son retos, pero, ¿a que son sugerentes?