Religión en Libertad

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Sentarse el sacerdote en el confesionario cada día, pacientemente, es verdadera pastoral, aun cuando la palabra 'pastoral', fruto de la secularización, se identifica con acciones de corte populista o de activismo, con la suma de reuniones y actividades.

Sin embargo, es verdadera pastoral, y muy necesaria, la virtud sacerdotal de quien se sienta pacientemente, cada jornada, en el confesionario. Los fieles, tal vez al principio se sorprenderán, pero luego lo agradecerán como un medio precioso para su santificación y crecimiento. La pastoral auténtica es ejercer las virtudes del Corazón del Buen Pastor y éste estuvo siempre receptivo y acogedor a los pecadores que a Él se acercaban. Su corazón aguardaba el retorno del hijo pródigo de la parábola para reintroducirlo en la casa (y la casa es la Iglesia). Las acciones pastorales de la Iglesia buscan el encuentro y la conversión de la persona con Jesucristo; por eso el confesionario es tan necesario y, aunque sea un martirio, el sacerdote sabe que estar allí cada día es extender la mano como Cristo a quien se está ahogando en el mar de la confusión. Cuando tanto se habla de 'pastoral' y de 'planes pastorales', y todo se identifica con activismo y acciones populistas, reuniones y programaciones, hemos de recordar algo tan sencillo: pastoral es sentarse cada día en el confesionario con el mismo Corazón y sentimientos de Cristo. En cada confesionario se verifica una personalísima, íntima y única historia de conversión, por eso hay que propiciar la posibilidad real de entrar en cualquier parroquia o iglesia y que el sacerdote esté visible en su confesionario.

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