Evangelización (Magisterio - XXVI)
La evangelización o la nueva evangelización está llamada a desarrollarse en los nuevos territorios de misión, pero éstos no están lejos, en tierras lejanas o desconocidas, sino que es terreno de misión las viejas cristiandades europeas, Europa misma, antaño evangelizadora, pero hoy post-cristiana.
Hacerse ilusiones o vivir con la presunción de que Europa misma ya está evangelizada, es negarse a ver la realidad. Quedan muchas expresiones cristianas que han dado origen a la cultura europea; quedan costumbres y tradiciones de orígenes cristianos vividas hoy sin relación a su origen y sentido, teñidas de folclore, salvadas siempre las excepciones (procesiones, romerías, primeras comuniones, bodas...). Pero un nuevo paganismo, el de la secularización, ha barrido Europa entera. Aquí y ahora, estamos en tiempso de evangelización, y las culturas occidentales en general son hoy terreno de misión y evangelización. Benedicto XVI, al crear el Consejo Pontificio para la promoción de la Nueva Evangelización, analizaba la situación de Occidente:
Se ha de recuperar el impulso misionero aventurándose a transitar nuevos caminos para llegar lejos, a quienes están de vuelta del cristianismo y que creen conocerlo. Mantenerse en unas pocas acciones pastorales sin una visión más amplia, tal vez conserve algo, pero no recupera nada. La variedad de situaciones es grande, desde luego, y no se puede ser simplista. En este campo secularizado de Occidente, también existen comunidades fervorosas y firmes en la fe; en otros casos, aun existiendo el tejido eclesial ampliamente, la secularización ha penetrado dentro adaptándose a la mentalidad moderna y vaciando el Evangelio; en otras situaciones, la Iglesia apenas ha sido implantada niha crecido.
El Espíritu Santo crea realidades nuevas y alienta los pasos. Crecen comunidades nuevas, otras recobran un pequeño impulso perdido; en personas concretas, el Espíritu despierta la vocación a la santidad, a otros le descubre la oración, a otros los lleva por caminos de formación nuevos...; el Espíritu Santo sugiere, ofrece perspectivas nuevas, y no cesa de trabajar, aunque la mies sigue siendo abundantísima. La acción de la Iglesia es evangelizar y una nueva evangelización, tomada en serio, interpelando lo que hacemos y lo que somos, es necesaria.
Retengamos entonces algunos principios: a) es necesario, urgente, emprender la nueva evangelización aquí y ahora, para las sociedades actuales imbuidas de la cultura occidental, b) se hará con una profunda experiencia de Dios, partiendo de Dios, c) abriéndose a la acción del Espíritu Santo y por tanto, siendo receptivos a los signos que el Espíritu ofrezca d) sabiendo humildemente que no hay fórmulas predeterminadas para evangelizar, ni un único método que queramos siempre imponer a los demás (tal vez porque fue el método de la propia experiencia cristiana), sino en la pluralidad de carismas y formas de la Iglesia.