Evangelización (Magisterio - XX)
La evangelización de Europa es un tema muy querido y repetido en el Magisterio. Tal vez porque Europa nació cristiana, fue una gran evangelizadora, y hoy se encuentra descristianizada y con una secularización galopante y agresiva.
Europa -el Occidente en sentido amplio- ha renegado de sus raíces siguiendo diversas ideologías, y se encuentra perdida, sin referentes. Las crisis económicas, aun siendo tan graves, no son lo peor, sino el reflejo de crisis mayores en el ámbito moral, social, cultural, espiritual.
Constatamos, sin duda, la necesidad de emprender una nueva evangelización amplia, pensada a gran escala -siempre mayor que lo local, mayor que el propio campanario-. Se juega el bien de Europa: "Europa necesita de Cristo y del Evangelio porque aquí están las raíces de todos sus pueblos" (ibíd.).
La nueva evangelización en Europa le hará redescubrir su propio ser e identidad, lo mejor de sí misma. Iluminará su pasado cristiano, lo hará resurgir, y es lo que puede purificar el presente para construir el futuro de Europa.
Ésta, que es una tarea evangelizadora y espiritual, ¿no debería ir acompañada por la tarea también de historiadores católicos serios que muestren la verdad de Europa? ¿Por filósofos católicos que muestren las grandes líneas de pensamiento de Europa y su matriz? La Iglesia y Europa han sido una realidad fecunda cuando han estado unidas.
Este discurso no tiene desperdicio. Lo que le pasa a Europa, sus crisis, le pasan también al Cristianismo y a la misma Iglesia, son sus propias crisis. Pero, ¿qué crisis son éstas? ¿Cuáles los desafíos?
Prosigue Juan Pablo II. Todas las crisis, las preguntas y tentaciones, son puntos recibidos de la cultura cristiana, que han evolucionado solos y aislados del conjunto, convirtiéndose en una "idea loca", girando sobre sí misma. Es lo que decía Chesterton: la herejía era una verdad cristiana que se había vuelto loca. Esas ideas deben volver a tomar su medida y proporción dentro del conjunto. La Iglesia, evangelizando, deberá responder y situar las cosas en el conjunto.
Es un discurso largo y así de largo ha salido esta catequesis. Una síntesis de algunas ideas principales:
1) Europa necesita de Cristo para ser fiel a sí misma
2) Evangelizar responderá a los retos y desafíos de la crisis cultural europea
3) Muchos de los principios del ateísmo y de la secularización (trabajo, antropología, etc.) partieron de principios cristianos que evolucionaron fuera del conjunto y se convirtieron en principios aislados, perdiendo su verdad.
4) Las crisis de Europa son, pues, crisis del Cristianismo y de la propia Iglesia.
¿Nos damos cuenta entonces de dónde estamos y a dónde vamos? ¿Nos damos cuenta de la solidez formativa que necesitamos todos para responder a estos retos; nos damos cuenta de la necesidad de evangelizar Europa? ¿Nos damos cuenta de cómo nuestra mirada debe ser más amplia, más integradora, para abarcar estas situaciones y no contentarnos con mínimas respuestas caseras en nuestro campanario?