Martes, 28 de mayo de 2024

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Tu Matrimonio como Dios lo pensó.

Un perdón sincero. Comentario para Matrimonios: Mateo 18, 21-35

por ProyectoAmorConyugal.es

EVANGELIO

Si cada cual no perdona de a su hermano, tampoco el Padre os perdonará.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 18, 21-35

En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó:
«Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?»
Jesús le contesta:
«No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así.
El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:
"Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo."
Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo:
"Págame lo que me debes".
El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo:
"Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré."
Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo:
"¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?"
Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».

Palabra del Señor.

 

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Un perdón sincero.

A veces uno espera a sentir que el otro se merece el perdón para perdonarlo de corazón. El problema es que nadie se merece el perdón. Por eso Cristo vino al mundo y pagó por todos.
Pero Cristo, cuando ofrece Su Sacrificio para realizar con él ese pago al Padre de todos nuestros pecados, entrega Su cuerpo, que representa Su vida y Su Sangre, que representa Su muerte, y después nos dice: “haced esto en memoria mía”. Nosotros a su vez debemos entregar nuestro cuerpo, que representa nuestra vida, nuestro día a día, y nuestra sangre que representa nuestra muerte, que son las injusticias que se cometen contra nosotros. Tenemos que ofrecérselas, y una vez ofrecidas ya no nos pertenecen. Ya no podemos reclamarlas, ni reprocharlas, ni echarlas en cara, ni vengarlas… Cristo necesita nuestro sacrificio para que Su sacrificio sea completo, porque formamos parte de Su Cuerpo místico, y nos pide que entreguemos todas esas injusticias que sufrimos.
Pues bien, mi esposo no se merece que le perdone, como yo tampoco, pero debemos ofrecer esas injusticias que nos hemos provocado mutuamente, para que el Sacrificio sea completo, para que el Perdón de Dios sea completo.
Entrégale esas injusticias perdonando a tu esposo. Cristo ha pagado ya por ellas y no hacerlo sería tanto como no valorar el Sacrificio de Cristo.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Luis: ¿Me pides que te pida perdón otra vez por aquello que pasó y de lo que ya te he pedido perdón mil veces?
Laura: Pues sí, porque siento que no me lo has pedido sinceramente. Me has dicho “perdón”, sí, pero eso para mí no es suficiente, ¡con todo el daño que me hiciste!
Luis: Laura, haga lo que haga no va a ser suficiente. Yo te pido perdón todas las veces que quieras, pero tú no te vas a sentir satisfecha por mucho que yo te exprese mi dolor de corazón o por mucho que me humille ante ti, porque la injusticia que cometí contigo no tengo yo fuerzas para repararla. Es demasiado grande porque esa misma injusticia la he cometido también con Dios, y eso es irreparable. Lo único que te puedo ofrecer para que compense todo ese dolor, es el Sacrificio de Cristo. Él derramó Su Sangre para que hoy te sientas más que pagada. Porque entiendo que Su Sangre sí te parecerá suficiente ¿no?
Laura: Hombre, claro que sí. Su Sangre vale mucho más que todos mis sufrimientos. Tienes razón, Él pagó por este sufrimiento y esta injusticia y por todos los que yo te causo también, con Su derramamiento de Sangre. No puedo despreciar Su Sacrificio.
Luis: ¡Gracias a Dios por Su misericordia! Su misericordia consiste en amar más allá de lo que es justo. Alabado sea el Señor que ha pagado por todos mis delitos.

Madre,

El poder del Perdón de Cristo es infinito, por eso debemos perdonar todas las veces que nos pidan perdón, porque el precio que Él ha pagado supera con mucho cualquier dolor que me cause mi esposo. Alabado sea el Señor por Su misericordia.

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