La Asociación de los Médicos Católicos Italianos (www.amci.org) y la Federación Europea de Asociaciones Médicas Católicas (feamc.eu, que agrupa a 23 asociaciones de países europeos) publicaron el 24 de abril un comunicado comentando el caso de Alfie Evans.  (Previamente, lo hizo también con dureza la Medical Ethics Alliance inglesa, www.medethicsalliance.org.uk, que no es confesional, como recogió ReL aquí, hablando de "tiranía médica").

Los médicos católicos constatan que "la justicia británica" se ha "apropiado del destino del pequeño Alfie Evans, niño enfermo y frágil".

Denuncian la frase que una y otra vez usan los jueces británicos, el llamado "best interest" [mejor interés], "que ya no coincide con los cuidados, sino con una sentencia capital", es decir, una sentencia de muerte, una condena a morir.

Para los médicos, se trataría de un caso de abuso de los fuertes sobre un débil. E insisten: "Nadie tiene la autoridad de decidir o definir qué «vidas son dignas o no de ser vividas".

"Hay que rechazar con fuerza esas visiones totalitarias", exhorta la plataforma de médicos europeos, incluyendo las asociaciones de países que han sufrido regímenes totalitarios y deshumanizantes.

Reproducimos a continuación el comunicado de los médicos católicos italianos y europeos


La determinación con la que la justicia británica se ha apropiado del destino del pequeño Alfie Evans, niño enfermo y frágil, es causa de inquietud y nos obliga a proponer una seria reflexión sobre las relaciones entre el estado y los ciudadanos.

La disposición del juez de «condena a muerte» de un niño frágil, confiado al cuidado de los médicos, que según el estatuto deontológico deberían cuidarle:

- altera la mágica relación médico-paciente, sobre todo si los agentes sanitarios están llamados a ser meros ejecutores de muerte;

- ofende a la Medicina, llamada a interrumpir los cuidados por un absurdo «interés superior de la persona», que ya no coincide con los cuidados, sino con una sentencia capital.

Encontramos en esta postura la ofensa más grande a la persona humana y la cosificación más terrible de la vida.

Es inhumano arrancar a un hijo «inexorablemente defectuoso» de los brazos de sus padres.

Es insoportable interrumpir e impedir ese abrazo de amor tenaz de los padres hacia los hijos.

Es totalmente insoportable la arrogancia de los sanos hacia los enfermos vulnerables y necesitados.

Hay que rechazar con fuerza esas visiones totalitarias que reducen a la persona, desmembrando su definición.

Los médicos católicos elevan su voz para que toda sociedad civil, en cada parte del mundo, recupere la visión total y completa del ser humano, hoy completamente pisoteada en su dignidad.

La entrada de la técnica en el área de los afectos, de la familia y de la filiación no puede transformarse en una maquinaria social, perversa y violenta que ya ni siquiera responde de las consecuencias de sus propias acciones.

Lo que está sucediendo hoy rompe la relación directa y unívoca entre paternidad y filiación y disuelve el derecho absoluto que tienen los frágiles de tener derechos.

El dominio de un hombre sobre otro hombre representa el abuso más grande que la sociedad de los sanos hace al disponer de la vida de los frágiles.

Se necesitan intervenciones sociales de gran relevancia para que se vuelva a meditar sobre el significado de la vida y se obstaculice esta deriva que ya no acepta mediaciones, sino que produce y lleva a cabo sentencias de muerte.

Nadie tiene la autoridad de decidir o definir qué «vidas son dignas o no de ser vividas».

¡Hay que apoyar las necesidades y la vulnerabilidad de los frágiles!

Todos tenemos la responsabilidad y la obligación de afrontar, con valentía y determinación, cualquier desafío que contraste con todo bienestar imperfecto y toda razón económica de estado y que, superando cualquier límite, decreta la muerte de sus ciudadanos.

Prof. Filippo M. Boscia, Presidente Nacional AMCI
Prof. Vincenzo Defilippis, Presidente FEAMC
Roma, a 24 de abril de 2018

(Traducción del italiano para ReL de Helena Faccia Serrano)



La Europa de tradición católica se escandaliza con lo que los tribuanles ingleses hacen a Alfie Evans y su familia; el presidente de Polonia escribe: "Hay que salvar a Alfie Evans. Su cuerpecito valiente ha demostrado otra vez que el milagro de la vida puede ser más fuerte que la muerte.Quizá sólo se necesita buena voluntad por parte de quien toma decisiones. Alfie, rezamos por ti y tu recuperación".


La justicia británica ha establecido un coladero que permite matar niños (y otros enfermos), una auténtica eutanasia camuflada, a partir del extraño concepto del "best interest" (mejor interés) que los jueces repiten una y otra vez.

¿Qué es el "best interest"? Lo explicábamos con detalle aquí en ReL (con un análisis de La Bussola). Cualquier cosa que decidan los jueces y solo los jueces (de familia en este caso), que son un puñado de personas, asesorados por los médicos especializados (que en Inglaterra se centran en sólo dos hospitales). Es decir, un puñado de personas que se apoya mutuamente. 

Y pueden decidir, y deciden, que el "best interest" es impedir que se alimente a un enfermo, impedir que se le hidrate, no ayudarle a respirar o ponerle una dosis exagerada de sedante que le mate. 

 
The Nuffield Council on Bioethics, uno de los promotores del sistema del "best interest" escribe: "Progenitores, médicos y otros sujetos implicados en el proceso de toma de decisiones pueden tener ideas distintas sobre lo que es el mejor interés del niño". Es decir, además de la subjetividad, hay el riesgo de contraste de pareceres entre las partes implicadas.

En estos casos, en Inglaterra, como en otros países europeos, los deseos de los progenitores son sometidos a la decisión de los tribunales (Medical and Legal Establishments).

Una victoria para la familia de Alfie significaría un peligroso precedente para estas poderosas instituciones, que se quedarían sin la primera y última palabra.


Con el coladero del "best interest", y a través de un pequeño grupo de jueces, entra la eutanasia en un país "democrático" (igual que la democrática Suecia hizo esterilizaciones forzadas y los democráticos EEUU los experimentos sin permiso de Tuskegee y prácticas eutanásicas; décadas después, pedían perdón y ofrecían compensaciones).

La praxis concreta (como librarse del enfermo) la establece el protocolo del Liverpool Care Pathway (LCP), que describe el procedimiento para la suspensión de nutrición e hidratación. Introducido para proporcionar la muerte a pacientes ancianos, no necesariamente cercanos a la muerte -hay críticos que hablan de 130.000 muertos al año-, ha sido rápidamente aplicado a los niños.


Muchas personas críticas con esta situación están protestando por email al Ministro de Salud inglés, Jeremy Hunt (huntj@parliament.uk) y al UK General Medical Council (gmc@gmc-uk.org). En España es posible escribir también al consulado (spain.consulate@fco.gov.uk).