La Universidad de Cambridge acaba de publicar un importante estudio multidisciplinar sobre la aplicación de la eutanasia en Bélgica y su impacto en la sociedad y en las mismas percepciones públicas sobre la vida y la muerte.


Sus conclusiones son demoledoras: "En general, la muerte por eutanasia ya no se considera en Bélgica como una excepción que exija una justificación especial. Al revés: suele vérsela como una muerte normal y un beneficio que no se debe restringir sin alguna justificación". Los papeles se han invertido, y ahora toda la carga de la prueba corresponde a la opción por la vida.



El trabajo se titula Euthanasia and Assisted Suicide. Lessons from Belgium [Eutanasia y suicidio asistido. La lección de Bélgica] e incluye 15 colaboraciones de 24 expertos, coordinados por David Albert Jones, del Centro de Bioética Anscomb; Chris Gastmans, de la Universidad Católica de Lovaina y ex presidente de la Asociación Europea de Centros de Ética Médica; y Calum MacKellar, del Consejo Escocés de Bioética Humana.


Las conclusiones de los investigadores son rotundas:

-El sistema no es transparente: "¿Puede una comisión de 16 miembros que no trabajan a tiempo completo conceder una seria consideración a todos los informes, especialmente ahora que hay varios miles al año?", se preguntan los investigadores.

-El sistema es autorreferencial: "Depende completamente de la información remitida por el mismo médico que ha realizado la eutanasia". En consecuencia, "según investigaciones independientes, solo en el 50% de los casos de eutanasia se remite informe, y los casos de los que no se informa son los más problemáticos ética y legalmente". De ahí que, "de los miles de casos de los que se ha informado a la comisión, solo uno fue remitido a la fiscalía" por posible incumplimiento de la ley.

-Los casos de eutanasia sin petición del paciente se han multiplicado desde la legalización en 2002, llegando a mil casos en un año solo en Flandes.

-El recurso a la sedación profunda como eutanasia encubierta se ha disparado: "En el 20% de los casos los médicos generalistas que prescribieron sedación profunda continua tenían como intención, exclusiva o no, acortar la vida" del paciente.


Chris Gastmans es uno de los coordinadores del estudio. Ha sido entre 2013 y 2015 presidente de la asociación de consejos de ética médica de Europa.


Otros datos que revela el estudio es que la eutanasia como medio para donación de órganos (el más reciente recurso emocional-sentimental al que recurren los partidarios de la legalización de la eutanasia) no responde a una demanda real, pues se han presentado pocos casos.

Tampoco son todavía numerosos los casos de eutanasia aplicada a pacientes psiquiátricos.

Ni los de muerte de niños, autorizada por la reforma de la ley de 2014. De hecho, solo ha habido dos casos en Bélgica, ambos en 2016, y 5 en Holanda en diez años. Pero no por un mayor aprecio a su vida. Lo explica el presidente de la comisión belga, Wim Distelmans, en una frase significativa por la información que ofrece: "En torno a 100.000 adultos mueren cada año en Bélgica, por 1000 menores. Sabiendo que 2000 muertes de adultos son resultado de la eutanasia, no podía haber muchas entre los menores, porque a los niños solo se les puede aplicar en caso de enfermedad terminal, mientras que para los adultos es posible incluso si no son pacientes en estado terminal".

Los autores del estudio destacan que actualmente el debate en Bélgica y Holanda ya llega a si es causa suficiente de eutanasia "estar cansado de la vida". Piensan que no se reformará la ley para incluirla... porque, en la práctica, en Bélgica ya se admite como justificación en numerosos casos bajo la etiqueta "trastornos diversos".


Actualmente la eutanasia solo es legal en cuatro países (Bélgica, Holanda, Luxemburgo y Colombia) y en el estado de California, pero la presión se multiplica. En Italia se está intentando aprobar subrepticiamente mediante el recurso al "testamento vital", y en España ya hay un acuerdo de PSOE y Podemos para legalizar la eutanasia en el plazo más breve posible.

Y eso que tanto en Bélgica como en Holanda hace tiempo que vienen saltando todas las alarmas sobre su aplicación. El ideólogo de la ley holandesa, Boudewijn Chabot, advierte de que está "fuera de control". Y en Bélgica se usa la misma expresión: "No controlamos la ley", lo cual no es de extrañar porque uno de los principales eutanasiadores del país, el citado Wim Distelmans, varias veces denunciado por casos supuestamente irregulares, es el responsable del "control"


Los familiares de personas muertas por eutanasia comienzan a organizarse y denuncian consentimientos viciados y marginación de los seres queridos de las víctimas.