Este sábado 5 de diciembre son beatificados en Perú tres misioneros asesinados por los terroristas comunistas de Sendero Luminoso en 1991. (Más información en www.beatificacionchimbote.org ).

La cronología de los hechos es importante para entender el coraje de los misioneros, especialmente del italiano Alessandro Dordi, a quien todos llamaban "Padre Sandro".

Él supo del asesinato de los dos frailes polacos, Michele Tomaszek y Zbigniew Strzalkowski, y de las amenazas terroristas de matar al menos a 4 misioneros extranjeros. 


Sandro nació en 1931 y fue ordenado a los 23 años en Bérgamo (Italia). Era un hombre meticuloso, con iniciativa, que gustaba de hacer las cosas "sin prisas pero sin pausa" y que planificaba sus actividades. Cuando le preguntaba cómo iba a hacer algo (acercarse a los fieles, construir un edificio, cambiar una parroquia) respondía: "paulatinamente".

"Preparaba las fiestas patronales con mucha dedicación tratado de dejar siempre un mensaje cristiano en cada familia. Con mucho recogimiento se arrodillaba delante de la Eucaristía antes de celebrar la Santa Misa. Supo ganarse la simpatía de los niños, de los ancianos, de los jóvenes y adultos", recuerda una religiosa que trabajó con él.




Los terroristas habían dejado clara su línea de pensamiento: el clero, con sus obras sociales y de caridad, dificultaba el reclutamiento de terroristas y que la pobreza desembocase en revolución. Y el padre Sandro era incansable en sus obras. El albañil con el que trabajó años elaboró esta lista de sus obras al año siguiente del asesinato del misionero.

1982: Centro comunal de Cascajal Alto
1983: Centro de Promoción de la Mujer y C.E.O. (Javier Heraud)
1983: Iglesia de Santa: Altar y Cielo Raso
1984: Construcción de la Iglesia (El Castillo)
1985: Centro Pastoral (Rinconada)
1986: Centro Comunal (Valle El Progreso)
1987: Casa Parroquial y Reconstrucción de la Iglesia (Vinzos)
1988: Centro Juvenil Parroquial (Santa)
1989: Reconstrucción de la Iglesia (Tambo Real Nuevo)
1990: Centro Parroquial (Tambo Antiguo)
1991: Construcción del Centro Parroquial (Templo, Casa Parroquial y Salones) (Cascajal).

Cuando le mataron estaba impulsando una capilla en Cascajal Bajo, una minicentral hidroeléctrica en Cascajal y una capilla en Rinconada.




Los locales parroquiales y comunales eran necesarios para poner en marcha programas de alfabetización (para todas las edades) y de organización de comunidades de mujeres. Escribe en una carta de 1981: “Estoy preparando por el Barrio Javier Heraud una “Cuna Maternal” para la promoción de la mujer como persona, mamá y esposa. La promoción de la mujer es fundamental si nos fijamos en el machismo que ahoga los valores de la mujer y hace de ella una esclava”. El centro se finalizó en 1983 con donativos de Cáritas Española.

Camilla, una misionera de Bérgamo que vivía con el Padre Sandro, explica que en los centros se realizaron cursillos de alfabetización, de corte y confección, de bordado, de enfermería, de primeros auxilios, de higiene y salud, de puericultura. Durante el período del “paquetazo”, el Centro de Promoción de la Mujer de “Javier Heraud”, cocinaba cerca de 400 raciones diarias. El programa “las ollas comunes” era llevado adelante por las mujeres con la colaboración de la Conferencia Episcopal Peruana y de Caritas.

Además, había sido el gran impulsor de la reparación del Canal de Riego del Río Santa, destruido en 1982, clave para la agricultura y el sostenimiento del valle.

Toda esta actividad constructiva era incompatible con el discurso revolucionario comunista que predicaba al "odio de clases" y la violencia como motor de progreso. Progresar mediante la oración, el trabajo, el estudio y una cultura del perdón y el amor era inaceptable para Sendero Luminoso y minaba toda su ideología.


En agosto de 1991 Sandro supo del asesinato de los misioneros polacos. Escribió a un amigo: “En estos días estamos particularmente angustiados y preocupados. Seguramente han sabido como el 9 de agosto Sendero Luminoso ha matado a dos sacerdotes de la Diócesis de Chimbote. Son dos franciscanos polacos que trabajaban en un valle como el mío".

“Puedes imaginar la situación de ansiedad en que vivimos, hay amenazas de próximos asesinatos. Sendero Luminoso, que con el terror quiere llegar al poder, ha puesto su mira en la Iglesia... La situación del Perú es angustiosa. Cada día nos preguntamos: ¿a quién le tocará hoy?”.

El 13 de noviembre de 1990, después del atentado en que ardió el Municipio de Santa, dijo: “El próximo objetivo de los terroristas, somos nosotros”. Y después de haber leído las palabras pintadas en la pared del mercado de Santa: “Yankees, el Perú será su tumba”, dijo: “Esta amenaza está dirigida a mí”.

El sábado 24 de agosto de 1991 en la noche, víspera de su martirio, estuvo celebrando la misa en Tamborreal Nuevo, clausurando las Misiones que habían predicado los Padres Redentoristas; no pudo ocultar su miedo cuando durante la misa se abrió la puerta para que entraran dos mujeres que se habían detenido. Vivía en la certeza de que le iba a pasar algo.




El padre Bertino Otárola, que era vicario del obispo Bambarén, escribió que en Agosto de 1991, después del asesinato de los misioneros polacos, el obispo había recibido: “la amenaza de matar a cuatro sacerdotes extranjeros, si él no abandonaba inmediatamente Chimbote”. El obispo pensaba quedarse, pero no quería poner en peligro a los misioneros. Otárola tanteó a los distintos misioneros.

"En esos días recién supe de lo delicado de salud que se encontraba el Padre Sandro. Sandro, había evaluado él mismo algunos acontecimientos y sobre todo las veces que la gente le había dicho: “Cuídate padrecito”; y no descartaba la posibilidad de que él también podía estar en la lista negra. Pidió a la hermana que nos sirviera un café y que nos dejara solos. Lo encontré más preocupado por su salud que por posibles acontecimientos".

"Le comuniqué que la opinión de los tres responsables de la Diócesis era pedirle y aconsejarle que se alejara de Santa ojalá “hoy o mañana”. Y añadí que personalmente le estaba pidiendo que salga, como representante del obispo, le dije también que para él la primera prioridad era su salud y que él era el segundo sacerdote a quien le estaba pidiendo una ausencia inmediata aunque temporal de su parroquia y que el primero había sido el Padre Fink. Pero, Sandro tenía sus pies y corazón en Santa o en su parroquia, y argumentó “mañana viernes deben entregarme los resultados de unas radiografías", además que no podía dejar exabrupto su programa dominical. Aceptó salir el lunes 26 a Lima".

No dio tiempo, el domingo lo mataron. El sacerdote iba con dos seminaristas en una camioneta, camino de Vinzos a Santa para celebrar una Misa. En el camino un grupo de encapuchados de Sendero Luminoso rodeó el vehículo y obligó a los dos jóvenes a salir. "Nos dijeron que bajáramos y nos llevaron lejos. Mientras caminábamos oímos los disparos", relataron los seminaristas. El P. Dordi había sido asesinado de tres balazos.