Rosa Pich no es solamente la madre de una de las familias más numerosas de España, sino también de las más queridas. Ella y Chema Postigo, fallecido en 2017, han tenido 18 hijos, conformando un hogar que ya fue noticia antes de que enviudara, tras un cáncer fulminante de su marido, y ha seguido siéndolo después por el ejemplo de fe cristiana, vitalidad y humor con que han afrontado siempre las duras dificultades de la vida.

Por su simpatía y facilidad de trato han sido objeto de reportajes televisivos por todo el mundo, con viajes a Hong Kong o Corea y numerosas conferencias sobre la vida familiar. Y ella es ahora autora de varios títulos de éxito donde comparte su experiencia vital para ayudar a los demás.

En la enfermedad y en la muerte

El último libro de Rosa afirma desde el principio que La vida es bella y más si se vive en familia, y ella insiste en esa idea en una entrevista de La Otra Crónica en El Mundo con motivo de la enfermedad de Rafa, su hijo menor.

A finales de enero, el propio pequeño anunció en un vídeo que padece linfoma de Hodgkin, un cáncer del sistema linfático que está exigiéndole tratamiento con pastillas y quimioterapia. Tratamiento que es duro pero, afortunadamente, muy eficaz para la curación.

Rafa da a conocer su enfermedad y cómo le ha cambiado la vida.

"Es cierto que se ha parado el tiempo, que todos los planes se han anulado porque ahora todos tenemos que cuidar de Rafa, pero hay que ir aprendiendo a vivir con esas pequeñas cruces y con estas situaciones que nos da la vida. Porque llorar por las esquinas no arregla nada", explica Rosa al diario madrileño.

Los Postigo-Pich han convivido desde siempre con la enfermedad. Sus dos primeros hijos, niño y niña, murieron por patologías cardiacas, que también le anunciaron para el tercero, otra niña. "Me dijeron que podía abortar y gratis. Fíjate lo que es para una catalana oír la palabra gratis", bromea: "Pero ni gratis, no iba a matar a mi hijo".

Así nació Carmineta, y luego todos los demás. La mayor murió cuando tenía 22 años, recién terminada la carrera, durante una operación de cambio de marcapasos. Lolita, la antepenúltima está pendiente de una operación. Y ahora llega el problema con el benjamín y su "calvario" con las largas sesiones de quimioterapia en el hospital.

Pero todo lo afrontan desde una fe católica profunda y vivida, que es también lo que impulsa a Rosa a escribir: "Puedes ayudar a gente que no tienen tanta fe como tú".

Rosa presenta su último libro, 'La vida es bella y más si es en familia'.

Rosa siempre ha destacado lo importante que ha sido tener tantos hijos precisamente para superar tantos sinsabores, por el apoyo que se prestan unos a otros: "No sabes lo mucho que se apoyan los hermanos. Lo que se hacen reír los unos a los otros", explica a El Mundo. Ahora con ella solo viven siete, pues el resto ya se han independizado.

Respuesta al sufrimiento

Pero, sobre todo, lo que ayuda es aceptar que el dolor tiene un sentido.

"El sufrimiento es un misterio, tenemos que profundizar más", confirmaba ella misma a ReL una semana después de la muerte de su marido: "Humanamente nos rebelamos, no entendemos. Nuestra mente es limitada, la gente piensa que el hombre lo puede todo y lo entiende todo. Pero somos tan poca cosa y no podemos entender los planes del Señor... Del cielo caía una cuerda en la que los del cielo tiraban desde arriba y nosotros de abajo, pero al final han ganado los del cielo. No entendemos pero aceptamos... Es la fe, pero es una fe que la hemos vivido y madurado. Yo vengo de una familia cristiana, de una familia de 16 hermanos, mi marido de una de 14".

Fe que han transmitido a sus hijos, como muestra el colofón de Rafa tras la impresionante serenidad de sus palabras y de su sonrisa: "Adiós y seguid rezando, por favor. Gracias".