Este domingo, tras el rezo del Regina Coeli en la Plaza de San Pedro, Francisco hizo un comentario poco frecuente, relacionado con las campañas que en Polonia -con eco en otros países, como la propia Italia- intentan difamar la figura de San Juan Pablo II.

"Seguro de interpretar los sentimientos de los fieles de todo el mundo, dirijo un pensamiento agradecido a la memoria de San Juan Pablo II, objeto de acusaciones ofensivas e infundadas en los últimos días", proclamó. (Vea aquí el análisis del P. Santiago Martín sobre estos infundios).

Antes de eso, el Evangelio de este Domingo de la Divina Misericordia dio pie al Papa para indicar dónde buscar las señales de la Resurrección: en la Iglesia, que es el Cuerpo herido de Cristo. Comentó las apariciones del Resucitado a sus discípulos, especialmente a Tomás, que se mostraba incrédulo y pedía ver y tocar su cuerpo con llagas y heridas.

¡Cristo ha resucitado!, proclamaban los cristianos (precisamente, este domingo 16 de abril lo celebran también los cristianos ortodoxos que siguen el calendario juliano). Pero es normal que muchas personas busquen signos, señales, de que es así. 

El Papa destaca que sí, Jesús le muestra su cuerpo herido y resucitado, pero "de forma ordinaria, a la vista de todos, en la comunidad". Como diciéndole, afirma el Papa, “si quieres encontrarme no busques lejos, quédate en la comunidad, con los otros; no te vayas, reza con ellos, parte con ellos el pan”.

Creer tras una gran decepción

Francisco apunta que el caso de Tomás demuestra que "no siempre es fácil creer, especialmente cuando, como en su caso, se ha sufrido una gran decepción. Tomás ha seguido a Jesús durante años, corriendo riesgos y soportando penalidades, pero el Maestro fue crucificado como un delincuente y nadie lo ha liberado, ¡nadie ha hecho nada! Ha muerto y todos tienen miedo. ¿Cómo fiarse todavía?"

Así, Tomás descubrirá la verdad y el rostro de Cristo compartiendo con los hermanos sus dudas, miedos, oscuridades, y también su alegría.

Y plantea el Pontífice: "Nosotros, ¿dónde buscamos al Resucitado? ¿En algún evento especial, en alguna manifestación religiosa espectacular o sorprendente, únicamente en nuestras emociones o sensaciones? ¿O en la comunidad, en la Iglesia, aceptando el desafío de quedarnos, aunque no sea perfecta?"

El Papa anima a buscar las pruebas de Cristo en la Iglesia. "Nuestra Madre Iglesia es el Cuerpo de Cristo; y está ahí, en el Cuerpo de Cristo, que se encuentran impresas, todavía y para siempre, las señales más grandes de su amor".

Después, anima a "abrir los brazos a quien está herido por la vida, sin excluir a nadie de la misericordia de Dios", sino acogiendo a todos, señaló, cada uno como un hermano, como una hermana.

Saludos a rusos y ucranianos que celebran la Pascua ortodoxa

En sus saludos, el Papa ha felicitado la Pascua a los que siguen el antiguo calendario juliano, Iglesias ortodoxas y orientales, que la celebran este domingo.

"Quiero expresar mi cercanía a todos los hermanos y hermanas que, especialmente en Oriente, celebran hoy la Pascua: ¡queridos míos, el Señor Resucitado esté con vosotros y os llene de su Espíritu Santo! ¡Feliz Pascua a todos! Desafortunadamente, en marcado contraste con el mensaje de Pascua, las guerras continúan y continúan sembrando la muerte de manera espantosa. ¡Lamentémonos por estas atrocidades y oremos por sus víctimas, pidiéndole a Dios que el mundo ya no tenga que experimentar el espanto de la muerte violenta a manos del hombre, sino el asombro de la vida que Él da y que renueva con su gracia!"

Así, detalló, "pienso en nuestros hermanos y hermanas que celebran hoy la Pascua en Rusia y Ucrania. ¡Que el Señor esté cerca de ellos y les ayude a hacer la paz!"

También comentó la situación en Sudán, país que parece enfrentarse a un golpe de Estado, al parecer fracasado. "Estoy cerca del pueblo sudanés, ya tan probado, y lo invito a rezar para que deponga las armas y prevalezca el diálogo, para que juntos retomemos el camino de la paz y la concordia", exhortó.

Saludó también a los peregrinos, "en particular los grupos de oración que cultivan la espiritualidad de la Divina Misericordia, reunidos hoy en el Santuario de Santo Spirito en Sassia".

Por último, a los bomberos de varios países europeos que se han reunido en Roma les dio las gracias y les dijo, con humor: "Cuando rezo por vosotros, pido una gracia: ¡que no tengáis trabajo!"