"Un desastre total", así ha definido el vicario de Anatolia, Paolo Bizzeti, el terremoto que ha matado este domingo a miles de personas en Turquía y Siria.

"La catedral de Iskenderun (la iglesia de la Anunciación, un edificio del siglo XIX) se ha derrumbado. Todos los edificios están inservibles, por ahora en la comunidad cristiana local no hay víctimas", ha comentado a AsiaNews.

Las hermanas del Verbo Encarnado sobre las ruinas de su iglesia en Siria.

El obispo y presidente de Caritas Turquía, ya ha anunciado la apertura de una campaña para ayudar a la población. "El terremoto se dio en medio de la noche, eran pasadas las 4 de la mañana y la mayoría de las personas descansaban en sus casas. Ahora el temor es grande por las posibles réplicas que se pueden producir", explica.

"Intenté contactar con varias personas pero muchas zonas enteras estaban aisladas, no era posible comunicarse por teléfono. Estamos alojando a unas setenta personas que quedaron sin hogar en una iglesia", señala John Farhad Sadredin, responsable de Caritas Anatolia.

"Varios edificios se han derrumbado en Antioquía, en uno de estos se encuentra desaparecido un miembro de nuestra comunidad. Hay al menos 200 edificios derrumbados, están tratando de recuperar a las víctimas. La pared y el techo de la iglesia siríaca se derrumbaron; la iglesia ortodoxa también se ha derrumbado y hay policías bajo los escombros. Buscamos un billete para poder regresar, pero la pista del aeropuerto de Hatay está destruida. Los hospitales y la comisaría tienen daños", asegura.

El terremoto sorprendió a la gente mientras dormía, a las cuatro de la mañana.

El terremoto tuvo una magnitud de 7,8 en la escala de Richter y azotó, sobre todo, Turquía y Siria, aunque millones de personas lo sintieron en Líbano, Israel o Grecia. En Turquía la cifra de muertos es de 284 personas, pero sigue aumentando con el paso de los minutos. Hay más de 2.300 heridos. Se estima que es el peor en la historia reciente del país, con al menos 40 réplicas ya registradas.

En Gaziantep, el castillo, uno de los símbolos más famosos de la ciudad, se ha derrumbado. En la vecina Siria, donde el presidente Bashar al-Assad presidió una reunión de emergencia, ya hay 427 víctimas (más otras 120 en las zonas controladas por los rebeldes) y el número de heridos supera los 600.

"Hay muchas muertes en Siria, se han reportado daños en Alepo, Tartus, Idlib y en muchas otras ciudades. En el obispado han caído piedras de la mezquita cercana, parte del minarete se ha derrumbado. Hay daños en toda la ciudad, primero la guerra que causó tantos daños y ahora el terremoto… vamos a evaluar el desastre, luego con las diversas organizaciones cristianas nos moveremos para llevar ayuda a las poblaciones afectadas", señala Antoine Audo, obispo caldeo de Alepo y expresidente de Caritas Siria.