El pasado 22 de abril, el Arzobispo José María Gil Tamayo celebró la Santa Misa en una abarrotada Capilla Real de Granada, dedicando una amplia parte de la homilía a rememorar y destacar "la grandeza de las virtudes" de Isabel la Católica, a quien se refirió como una "reina santa" en el 572 aniversario de su nacimiento.

La homilía, "entregada a la figura de la reina y a favor de su beatificación", comenzó destacando cómo en todo el proceso de Isabel la Católica se encuentran presentes su vivencia de "la fe, la esperanza y la caridad" pero también de "las virtudes cardinales de prudencia, justicia, fortaleza y templanza".

En su caso, dijo el Arzobispo de Granada, esa vivencia de las virtudes evangélicas se materializaron entre otros aspectos en el amor a los necesitados.

Una vida de amor a Dios y al prójimo

"La reina se desvivió por los pobres. Por los pobres de aquí, con su estilo y tenor de vida de sobriedad. Y al mismo tiempo con los indios de las islas y las gentes de Tierra Firme. Se desvivió por la defensa de sus derechos. La caridad estuvo siempre presente en esta mujer santa", remarcó.

Tamayo se mostró convencido de que "la historia valorará todo" sobre su figura, especialmente "las consecuencias de su gobierno", entre las que destacó también la unidad nacional que se alcanzó bajo su reinado.

Pero sobre todas estas consecuencias llamó a "admirar como cristianos" que "la gran gesta evangelizadora de la historia de la Iglesia" como fue la transmisión del Evangelio por el Nuevo Mundo "no habría sido posible" sin ella.

"Dios se sirve de instrumentos y de causas intermedias y prepara a esa persona con las gracias para el cumplimiento de esa misión. Y eso lo vemos en la Reina Isabel", expresó.

La plasmación externa de virtudes como la caridad o el afán evangelizador no se mostraron únicamente en su labor política. El obispo destacó que su práctica de la virtud se mostró también "permanentemente en su amor a la Eucaristía, a Santa María o a la palabra de Dios, a la liturgia de las horas o a la oración".

"Adornada de virtudes por Dios"

En un momento en que "se habla del empoderamiento y del poder de la mujer", Gil Tamayo puso en valor la figura de Isabel como una mujer "de cambio de época" que representa "la grandeza de las virtudes de la mujer española, porque ella hizo España".

El obispo repasó cómo en los procesos de beatificación y canonización, a los santos, se les juzga por sus obras pero también por sus virtudes y destacó que "esta mujer vivió adornada por ellas".

Por ello, animó a los fieles a valorar estas virtudes "por encima de apreciaciones subjetivistas o anacronismos" así como a pedir "con una fe sencilla y con justicia el don de su glorificación".

"Que por la oración de Isabel, la fe se conserve en todos los pueblos de España y las naciones hermanas de América Latina y Filipinas", concluyó rogando el obispo.