La Unión Católica de Informadores y Periodistas de España, UCIP-E, ha hecho entrega a Irene Pozo, presentadora y productora de 13tv, del Premio “Lolo” de periodismo joven en su VIII edición, en atención al compromiso profesional con la Iglesia que ha tenido esta comunicadora en su trayectoria periodística. El galardón lleva el nombre de Manuel Lozano Garrido, “Lolo”, primer periodista laico beatificado, y busca reconocer la excelente trayectoria de periodistas jóvenes comprometidos con los valores cristianos en su profesión.

Presidió la entrega del premio Monseñor Ginés García Beltrán, obispo de Guadix y presidente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación, quien estuvo acompañado por Rafael Ortega, Presidente de la UCIPE, y Álvaro de la Torre, Secretario General, así como numerosos miembros de la Junta Directiva y socios de la entidad.

La entrega del premio se llevó a cabo con motivo de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. El acto estuvo precedido por una eucaristía en la madrileña parroquia de San Francisco de Sales, retransmitida por TVE y presidida por Monseñor Ginés García, y concelebrada, entre otros, por José Gabriel Vera, director de medios de la Conferencia Episcopal y Manuel María Bru, delegado diocesano de catequesis y presidente de la Fundación Crónica Blanca de jóvenes comunicadores.


El jurado de UCIPE valoró en Irene Pozo su dedicación a la información religiosa y social, y el hecho de que la premiada imprime a su labor profesional un nítido sentido cristiano y evangelizador, dando a conocer a través de 13tv la vida de la Iglesia en Madrid mediante el Informativo Diocesano.

En el acta de concesión del premio, a la que dio lectura el Secretario General de UCIPE, Álvaro de la Torre, se destacaba de Irene Pozo su “gran compromiso social en las informaciones realizadas en el área socio-religiosa de 13tv, en las que apuesta por dar voz a los que están en situaciones desfavorecidas”. Irene atesora una interesante trayectoria profesional iniciada en la delegación de Medios de Comunicación del Arzobispado de Madrid y en Popular TV, trayectoria en la que también destaca la producción de videos de campañas del Domund para las Obras Misionales Pontificias.

Monseñor García Beltrán agradeció a Irene Pozo que desarrolle su labor profesional con alegría, “comunicando en cristiano” y destacó que Irene encarna los valores del periodista católico que busca reconocer este premio que lleva el nombre del Beato Manuel Lozano Garrido, “Lolo”.


El prelado quiso tener un recuerdo para él, afirmando que “de la fragilidad brota la fuerza. "Eso nos recuerda “Lolo”, que fue carne de Cristo y llagas de Cristo, y que no se cruzó de brazos, no tuvo miedo, y a pesar de la adversidad, vivió el periodismo y lo vivió en cristiano”. Ginés García agradeció a la UCIPE por elegir a Irene Pozo para este premio, y expresó su apoyo a esta entidad, y en general, el respaldo de la Conferencia Episcopal a la labor de todos los periodistas católicos: “adelante, os valoramos y animamos. Nos recordáis que todos somos comunicadores”.


 
Por su parte, Irene Pozo pronunció unas palabras tras recoger el premio en las que se mostró agradecida y emocionada, especialmente tras recordar en su discurso de agradecimiento a la recientemente fallecida Paloma Gómez Borrero, con la que compartió la canonización de Juan Pablo II y la de la Madre Teresa de Calcuta: “Paloma me ha enseñado a tener una gran fe en esta profesión, y una sonrisa siempre en la cara”.


Irene agradeció a la UCIPE la concesión del premio “Lolo”, un premio con el que se defienden “los valores de esta profesión”. Tuvo también un recuerdo para Manuel Lozano: “a pesar de quedar ciego siguió en este empeño de contarle al mundo la verdad. Lolo tenía una doble vocación que, yo creo, tenemos todos los católicos que nos dedicamos a la comunicación: no sólo la periodística sino también la vocación de servicio a la Iglesia y al Evangelio”.

La premiada quiso tener un recuerdo especial para su familia, que la acompañaba en la entrega del premio: “gracias por respetar y por acompañarme en esta profesión que vosotros sabéis mejor que nadie que a veces no es nada fácil”. Irene afirmó que ha hecho de su vida su profesión y de su profesión su vida, y que “sin tener al lado a mi familia, esta pasión y esta misión que tengo, sería imposible poder llevarla a cabo”.

La premiada manifestó la importancia que le concede a este galardón, que sirve como reconocimiento a una profesión que da muchas alegrías, pero, como reconoció, también algún disgusto, y supone gran esfuerzo y perseverancia, siempre en continuo aprendizaje. Para Irene, el impulso viene de Cristo: “el darte cuenta de que el motor de todo esto no eres tú, sino Alguien mucho más grande que tú…esto hace que valga la pena seguir en ello”.