Este viernes se estrenó en 1059 cines de Estados Unidos Unplanned [Inesperado], que distribuye Pure Flix, que serán hasta 1700 el próximo fin de semana. Cuenta la historia de Abby Johnson, eficiente gestora de un abortorio de Planned Parenthood que cambió su forma de ver las cosas cuando tuvo que asistir a un aborto de los que se hacían bajo su dirección, aunque nunca participaba porque su labor era ejecutiva. 

El éxito ha sido absoluto. Recaudó en el primer fin de semana 6 millones de euros, el doble de lo previsto, una "sorpresa", según The Hollywood Reporter. "Estamos muy contentos de que el pueblo americano haya respondido de forma tan abrumadora en taquilla", afirmaron Chuck Konzelman y Cary Solomon, directores y productores: "Nos sentimos entusiasmados, agradecidos y honrados".

La jugada sucia: clasificada R

No ha sido fácil, porque el establishment ha intentado por todos los medios silenciarla e incluso boicotearla. Twitter llegó a cancelar temporalmente su cuenta en plenas fechas de estreno, teniendo que reabrirla luego y disculparse ante la campaña de denuncia por parte de grupos provida. También fue clasificada R (mayores de 18 años) para dificultar su visionado por adolescentes, con la excusa de dos escenas: un aborto (simulado) tal como se ve en la ecografía, momento real que supuso el cambio decisivo para Abby Johnson; y los efectos de dolor y algún sangrado que produjo en ella misma el consumo de la píldora abortiva.

"¿Una niña de 15 años puede abortar sin consentimiento paterno, pero no puede ver esta película sin la supervisión de un adulto? Qué triste", se quejaba Ken Rather, vicepresidente ejecutivo de distribución de Pure Flix ante esa clasificación. En cualquier caso, Abby entiende que esa R implica el reconocimiento por parte de la industria del cine de lo que es el aborto: "Perturbador y violento".

El "malo" de la película

Más allá de estas polémicas, lo que ya es indudable es que Planned Parenthood no va a poder impedir que millones de personas conozcan de qué va su negocio y cómo afecta a las mujeres.

Unplanned refleja bien esa realidad. El médico que practica los abortos en el film es un antiguo abortero, Anthony Levatino, quien mató a 1200 bebés antes de reaccionar, gracias -paradójicamente- a la muerte de su hija pequeña.

En la serie hay un cameo de Lila Rose (a la derecha de la foto), una de las principales líderes provida en Estados Unidos, presidente de Live Action.

Hace dos años Levatino grabó con Live Action una serie de vídeos en los que explica las técnicas para practicar un aborto en función del tiempo de embarazo, sin imágenes reales pero con gráficos muy didácticos. Se han compartido mucho y han convencido a numerosas personas que eran tolerantes con esta práctica.

En la película, Levatino hace un cameo para ser un doctor que ejecuta los abortos con absoluta frialdad profesional, incluso con algunos comentarios en el quirófano que muestran el corazón endurecido de quienes viven de este negocio.

La "mala" de la película

El doctor Levatino no es el único "malo" proabortista de la película que es provida en la vida real. La directora del abortorio en el que trabajaba Abby Johnson está interpretada por Robia Scott, una actriz veterana de series como Sensación de vivir [Beverly Hills, 90210] o Buffy Cazavampiros que, tras convertirse al cristianismo, abandonó en 2005 su carrera. Ha vuelto ahora solo por tratarse de esta película.

 

Robia Scott es Cheryl, la jefa de Abby Johnson en el abortorio.

En una entrevista concedida a The Catholic World Report, cuenta que no le atraía el papel de Cheryl cuando se lo propusieron, pero sí la obra: "Quería hacer la película. Amo la verdad, y creo que la verdad nos hace libres. Creo que esta película cuenta la verdad sobre el aborto y sobre Planned Parenthood".

Robia dice que el rodaje fue "increíble": "Era la primera vez que participaba en una producción en la que casi todo el mundo creía en Cristo". En el set de rodaje había una habitación para rezar, donde lo hacían de vez en cuando los miembros del equipo, para pedir por el buen resultado del trabajo. 

"Cheryl no era un personaje fácil de interpretar", confiesa: "No era muy divertido retratarla. Es muy distinta a mi personalidad. Yo soy sociable, alocada y alegre. Cheryl es metódica y concentrada... Apagué la parte compasiva de mi personalidad y la interpreté como una persona solo guiada por el éxito".

Algo de eso hay. Abby Johnson ha ayudado a cerca de 500 antiguos trabajadores de Planned Parenthood a abandonar el negocio. Algunos de ellos han visto la actuación de Robia y su retrato de Cheryl, la ambiciosa directora del abortorio: "¡Es exactamente como el director de mi clínica!", le han comentado.

Entre Clint Eastwood y Kamala Harris

Como todo rodaje, el de Unplanned está plagado de anécdotas y hechos curiosos, que en este caso tienen también algo de providenciales, como cuentan los directores y productores Chuck Konzelman y Cary Solomon también en The Catholic World Report.

Chuck Konzelman (centro) y Cary Solomon (derecha), dura el rodaje de Unplanned.

Chuck y Cary se encontraban en negociaciones con Clint Eastwood para rodar un western cuando tuvieron la primera noticia sobre el guión de Unplanned. Llevaron el asunto a la oración, y entendieron un claro "Todavía no". Que no era un "no".

Cuatro años después volvieron a pensarlo y rezarlo y se dijeron... "¡Ahora!" Una decisión que no es solo espiritual. La primera vez que consideraron el proyecto, Kamala Harris, entonces fiscal general en California y ahora senadora y aspirante a la nominación demócrata para las elecciones de 2020, estaba intentando meter en la cárcel a David Daleiden por grabar con cámaras ocultas el negocio desconocido de los aborteros de Planned Parenthood: la venta para investigación de los órganos de los niños a los que matan. En ese clima, rodar un film sobre dicha empresa parecía imposible.

Abby Johnson está interpretada por Ashley Bratcher, quien al aceptar el papel hizo un descubrimiento muy significativo sobre su propia vida en relación al aborto.

Con el fracaso de Harris en ese intento represivo, y tras la victoria de Donald Trump, las cosas han cambiado y ambos cineastas han podido trabajar como querían. Hablaron mucho con Doug, el marido de Abby, una persona decisiva en su cambio porque él era provida cuando ella era todavía pro-aborto. Doug les ayudó a recrear ese periodo de contraste de pareceres, que ocupa su espacio propio en Unplanned.

Desde un jet privado

La financiación del film fue uno de los mayores problemas. Sobre todo aquel viernes antes de empezar. El lunes les esperaban 200 personas en un set de rodaje de casi 400 metros cuadrados... y les faltaba un millón de dólares.

"Todo el mundo entró en pánico, pensando que la película se desvanecía", recuerda Cary: "Chuck y yo empezamos a sudar. Y entonces recibo una llamada de Mike Lindell, consejero delegado de MyPillow [importante fábrica de almohadas], que volaba en su jet privado. Me dijo que su novia y él habían estado rezando y Jesús les había dicho que mandaran un millón de dólares para la película. Me preguntaba el número de cuenta, diciéndonos que el banco cerraba en diez minutos. Me quedé sin habla. Insistió: '¿Quiere usted el dinero? Si es así, deme su número de cuenta porque mi banco cierra en diez minutos'. Se lo di, y antes de diez minutos giró desde su avión el dinero que necesitábamos".

El viraje del padre de Cary

Cary y Chuck, que fueron guionistas de Dios no está muerto, son ambos católicos. Pero no siempre fue así. Chuck fue educado católicamente, se alejó siendo veinteañero y retornó a la fe años después. En cuanto a Cary, su padre era judío, su madre protestante y él se sintió siempre "confuso", hasta que su inquietud y algunas lecturas le llevaron a la Iglesia.

Pues bien, el padre de Cary es el primer "converso" de Unplanned.

"Tiene 84 años, es judío y ateo y tan progre que considera que todo está permitido. Veía el aborto como una bendición. Cuando yo era joven, me decía: 'No te preocupes si dejas embarazada a una chica. Siempre puedes hacer que aborte'. Le mandé a mi padre un corte de la película, donde se ve un cubo de restos fetales y un hombre que pide rezar por ellos", explica Cary.

"Con él al teléfono", continúa, "me senté mientras lo veía. Se quedó sin habla y me dijo que me llamaría al día siguiente. Al día siguiente llamó... y mi padre no suele hablar así... me dijo: '¿Sabes? Esta película va a cambiar el mundo. Nos has enseñado lo que no queríamos ver'. Y continuó diciendo que teníamos que tener leyes que pusiesen fin al aborto. Yo no podía creer lo que salía de su boca".

Un objetivo

Ambos confiesan que su objetivo con la película es alabar a Dios y cumplir su voluntad, y de hecho el arzobispo de Filadelfia, Charles Chaput, uno de los obispos más activamente provida, la ha recomiendado vivamente. Pero no han hecho Unplanned solo para evitar abortos... que también, y de hecho Solomon recuerda que una mujer que asistió a uno de los pases previos intentaba convencer a su marido de que "exactamente esta película" es la que debían ver sus hijas.

Y añade otro objetivo: "Con esta película, Él va a salvar a mujeres con síndrome postaborto. Ha habido millones de abortos, lo que significa millones de hombres y mujeres con síndrome postaborto. Esta película les tocará".