La Ruta de los Primeros Cristianos en Tarraco recorre espacios donde se conservan restos materiales que hacen referencia a la implantación del cristianismo en la sociedad de Tarraco.

La primera documentación que existe sobre el cristianismo en la ciudad consta del año 259, cuando el obispo de Tarraco, San Fructuoso, y sus clérigos fueron quemados vivos en el anfiteatro.

Se considera que el patrimonio documental, artístico y arqueológico paleocristiano es el más notable de toda la Península Ibérica. Por ello, se ha creado una ruta para dar a conocer en profundidad todo este patrimonio de Tarragona a consecuencia de la persecución de los emperadores Galieno y Valeriano.

En la época tardorromana, la Iglesia era la sede metropolitana de la provincia Tarraconense.

El itinerario se inicia en la Capella de Sant Pau y consta de un total de ocho espacios:

-la Capilla de San Pablo,
-el Museo Bíblico Tarraconense,
-el Museo Diocesano y la Catedral,
-el Anfiteatro Romano,
-el Forum de la Colonia –donde el apostol Pablo habría desarrollado su actividad misionera y donde se considera que vivió San Fructuoso–,
-la Necrópolis paleocristiana,
-la Basílica del Parc Central
-y el conjunto tardorromano de Centcelles.


La Capella de Sant Pau es una capilla construida en el siglo XIII, actualmente ubicada en uno de los claustros del Seminario Pontificio, justo detrás de la Catedral de Tarragona, en la calle Sant Pau, 4. El santuario presenta un estilo de transición del romántico al gótico porque presenta pocos ornamentos.


El Museu Bíblic fue fundado en 1930 por Josep Vallès. Todo el museo está creado a partir del material que adquirió en sus viajes a Tierra Santa y a Oriente Próximo.

La colección permanente se desarrolla a través de siete habitaciones con diferentes información como la sala de formación de las Sagradas Escrituras y la sala de la Prehistoria al Éxodo.


En el siglo I d.C., en el lugar donde actualmente reside la Catedral, fue edificado un recinto de culto imperial. Había una gran plaza con forma rectangular rodeada por pórticos, en el centro de esta había un templo. Los restos de los cimientos del templo se hallan a un metro de profundidad del pavimento de la Catedral actual.

Una de las capillas renacentistas está dedicada a San Fructuoso y a sus diáconos. La Catedral es un recinto de descanso para algunas reliquias de estos mártires. En la fachada de la Catedral se encuentra enquistado un sarcófago paleocristiano de principios del siglo V.


El anfiteatro estaba dedicado a ofrecer luchas de gladiadores a sus 12.000 espectadores. Es una de los monumentos considerados Patrimonio de la Humanidad en 2000.

La Iglesia construyó entre los siglos VI y VII una basílica en memoria de los mártires, en el espacio preciso donde los santos fueron quemados vivos.

Las estancias son el podium –escenario en un lado del anfiteatro–, las fossae –estancias subterráneas para los gladiadores y las fieras– y la cavea –la grada con tres sectores para separar a los espectadores por clases sociales–.


Considerado como el centro de la vida social y política de Tarraco, el Fòro de la Còlonia era un punto de encuentro y de reunión de las elites de la ciudad.

Se ha documentado una plaza dedicada a la Tríada Capitolina –Júpiter, Juno y Minerva– durante la época republicana. En período tiberiano, el foro estaba presidido por una basílica de tres naves.


El cementerio adquirió un significado sagrado para la Iglesia porque fue aquí donde se enterraron las reliquias de San Fructuoso y de sus clérigos. A finales del siglo IV se construyó una basílica encima para los peregrinos.

La necrópolis está considerada como uno de los conjuntos funerarios cristianos mejor documentados de Europa occidental.


Es la única basílica que se conserva de la época paleocristiana. Presenta tres naves y un atrio de acceso con un patio, junto a una galería que permite la entrada en un conjunto de aposentos

La única placa epigráfica –a modo de sentencia– que se ha encontrado completa habla de la beata Tecla –virgen consagrada a Cristo– de origen egipcio y que murió a los 77 años.


Entre Constantí y el río Francolí se encuentra la villa-mausoleo de Centcelles. En esta destacan las representaciones de relatos bíblicos: Adán y Eva, la resurrección de Lázaro, el profeta Jonás o el sacrificio de Isaac por Abraham, entre otros.

El conjunto de Centcelles es una villa romana compuesta por el eficio central con dos grandes estancias. Una era la habitación principal, que conserva intacta la cubierta con cúpula y su decoración de pinturas y de un mosaico donde se representa una cacería. La segunda estancia fue habilitada como mausoleo.


La ruta se puede hacer por libre, ya que no existen visitas guiadas que recorran los 8 monumentos. Para realizarla se puede adquirir un carnet, que vale 1 euro y ofrece descuentos en el precio de las entradas de los diversos sitios. El carnet se puede comprar en las oficinas municipales del Patronat de Turisme en la Calle Major, 37 y en la Rambla Nova en la esquina con la calle Unió.

Los precios, primero los estándar y después con el carnet de la ruta, son los siguientes. Entrar en la Capella de Sant Pau, 1,50 y 1 euro; en el Museu Bíblic Tarraconense, 3 y 2 euros; el Museu Diocesà y la Catedral, 5 y 4; el Amfiteatre Romà, 3,30 y 1,70 euros; el Fòrum de la Colònia, igual que el anfiteatro; la Necròpolis paleocristiana, 4,50 y 3,50; la Basílica paleocristiana del Parc Central no tiene coste de entrada, es gratuita; y el conjunto tardorromano de Centcelles, 2,50 y 1,50 euros. El total de la visita de los monumentos es de 23,10 euros y con el carnet tiene un precio de 15,40. Eso sí, los menores de 8 años tienen la entrada gratuita.