Este 2 de septiembre, cuando se cumplen exactamente 49 años de la muerte de J.R.R.Tolkien, Amazon Prime -el canal de pago online de Amazon- estrena la teleserie Los Anillos del Poder, más o menos basada en algunas notas y apéndices que Tolkien escribió acerca de los años que precedieron a El Señor de los Anillos: el ascenso y caída de los hombres de Númenor, antepasados de Aragorn; las guerras que llevaron a la Última Alianza entre elfos, hombres y enanos y la forja de los Anillos de Poder.

Se trata de la teleserie más cara de la historia financiada por Jeff Bezos, dueño de Amazon, el hombre más rico del mundo. Consta de 8 capítulos, y están anunciadas otras 4 temporadas. Estos 8 capítulos iniciales han costado a Amazon 715 millones de dólares; para recuperarlos, necesitaría ganar 5 millones de suscriptores por un año.

Ya han podido ver los dos primeros capítulos periodistas en pases de prensa y blogueros, fans y algunos miembros de Sociedades Tolkien del mundo, en pases previos especiales. Para gloria de la cinematografía española, hay que señalar que son barceloneses el director de ambos capítulos, Juan Antonio Bayona, y el director de fotografía, Óscar Faura.

Todos los que han visto estos capítulos, críticos y fans, coinciden en alabar los impresionantes escenarios, los trajes y paisajes, los efectos especiales y visuales y la impresionante música de Bear McCreary (autor también de la música de las teleseries de Battlestar Galactica, The Walking Dead y Outlander). Esta música homenajea, amplía y reconstruye la de Howard Shore en las películas de Peter Jackson, para reconducirnos a una Tierra Media que pretende ser la misma, pero muchos siglos antes, cuando el mundo "era más joven".

Pero más allá de la admiración por los efectos, paisajes, fotografía, al terminar de ver los dos capítulos, quedan incógnitas sobre el público y la profundidad de la serie.

Hermosa fantasía, pero ¿destolkienizada?

Casi todos los españoles de la Sociedad Tolkien que fueron a los pases previos en Londres y Barcelona dicen algo así (opiniones en este vídeo a partir del minuto 4) como "es una hermosa fantasía, grandes escenarios fantásticos emocionantes, pero tiene poco sabor a Tolkien". O "creemos que gustará al público genérico que disfruta con historias de fantasía, pero no es la Tierra Media de Tolkien".

Respecto a muchas decisiones de los guionistas, hay diversidad de pareceres, desde los que piensan "qué caraduras" a los que suspiran con un "pobres, es que era difícil de adaptar".

Los fans de Tolkien consideran que lo mejor es que miles y miles de personas de todo el mundo darán el paso de leer a Tolkien. El Hobbit y El Señor de los Anillos atraparán a casi todos los que amen la fantasía. Pero las historias de la Segunda Edad, la época de la teleserie, repartidas en varios libros, cuentos, apéndices y textos sueltos (La Akallabeth, los Cuentos Perdidos, etc...) son anales y fragmentos. Tienen gran fuerza épica y mítica, pero no son una novela. Muchos lectores poco avisados pueden perderse en sus mares procelosos.

Una joven Galadriel amontona cascos de elfos caídos en combate; Sauron mató a su hermano y ella no quiere dejar de buscarlo.

Los críticos de cine cristianos no son muy duros... por ahora

Es curioso repasar la reacción de algunos críticos de cine cristianos que son fans acérrimos de Tolkien y han podido ver los dos primeros capítulos. Se esfuerzan por darle un beneficio de la duda, reconociendo su belleza visual.

En Christianity Today, con lectores cristianos ecuménicos, más bien conservadores, se lanza con optimismo el novelista y guionista Pete Peterson a pensar bien de la serie. Primero destaca que sí recoge preguntas muy tolkinianas como:

- ¿Qué coste tiene la guerra sobre los jóvenes enviados a ella?
- ¿En qué punto el individuo es mayor que la comunidad?
- ¿Cómo preservar el propio legado?
- Si en la vida siempre hay oscuridad, ¿dónde encontrar la luz que brilla en ella?
- Cuando el peligro amenaza a muchos, ¿cómo unir a los que son distintos para que colaboren?

Luego anima al espectador a sumergirse en la belleza visual, sensorial, de esta Tierra Media, y a aceptar sus distintas capas, la aventura, el terror, el romanticismo, la fantasía, los toques de humor con los enanos, de inocencia con los "pelosos" (maestros del camuflaje, pequeños antepasados nómadas de los hobbits de La Comarca). Sobre la coherencia argumental con el corpus tolkiniano no dice nada.

Un joven Elrond visita la gloriosa capital enana de Khazad-Dûm, en su apogeo; es una de las localizaciones que los fans que han visto la película admiran más.

Un poco más crítico, pero sólo un poco, es el diácono y veterano reseñador Steven Greydanus, escribiendo para Catholic World Report. Propone un enfoque especial para ver esta serie: ¿y si se tratara de las historias que cuentan otros pueblos de la Tierra Media, los que no son los elfos ni los Númenóreanos? El mismo Tolkien jugó con la idea de que él era el traductor de unos texto de un marinero medieval que viajó al país de los elfos y le contaron sus historias. Bien, pero esos mismos hechos podían verlos desde otro ángulo otros pueblos implicados en ellos: los Enanos, los pelosos, hombres de otras razas y latitudes...

Sin embargo, la serie no parece indicar eso. Empieza, como las películas de Peter Jackson, con la voz de la elfa Galadriel narrando el pasado desde el que se viene, en un prólogo lleno de épica y resonancias del Prólogo de San Juan. "Nada es malo en el principio. Y hubo un tiempo en que el mundo era tan joven que aún no había salida del sol. Pero incluso entonces había luz", empieza a narrar. El punto de vista es, por lo tanto, sigue siendo el de los elfos. Un punto privilegiado: son inmortales, han estado allí, han visto los hechos, y han conocido a los Poderes más allá del mar.

Sin embargo, Greydanus avisa de que aquí los elfos, en la cúspide de su poder en la Tierra Media, sin enemigos visibles (aunque Galadriel está obsesionada con encontrar al fugado Sauron, que mató a su hermano en la pasada guerra), parecen albergar oscuridades en su corazón: un cierto racismo o al menos desconfianza hacia los hombres, desconcierto y perplejidad en el Rey Gil Galad, inmadurez en el joven Elrond y la obsesión de Galadriel llena de ira e imprudencia. Hay una "desmitologización" de los elfos. Quizá es obligatoria cuando ellos llevan el mayor protagonismo: quien es casi perfecto es casi aburrido.

"Tres anillos para los reyes elfos bajo el cielo", decía el poema... aquí los tenemos: Gil Galad, Galadriel y Elrond; al final de la Segunda Edad, al morir Gil Galad en la Última Alianza, Elrond hereda su anillo. La teleserie explica cómo llegaron a forjarse.

Greydanus busca algunos temas cristianos de la obra tolkiniana en estos dos capítulo y encuentra muy poca cosa.

Señala un par de alusiones que parecen tener que ver con la Providencia, algo que es común en las historias tolkinianas. "Nuestro encuentro no fue por azar", "no es el destino quien nos juntó, fue obra de algo más grande", asegura Galadriel a un humano con el que compartirá desventuras. Y Nori, la pequeña pelosa, al encontrar a un extraño personaje caído del cielo -algo ajeno a la obra de Tolkien, los fans hacen apuestas: ¿Gandalf 3000 años antes que en el canon tolkiniano, el "hombre de la luna" de los poemas hobbits?- dice "aterrizó aquí, como si se supusiera que yo debía encontrarlo".

A Greydanus le molesta la insistencia en demostrar que Galadriel es una "tipa dura" ("badass", palabra que usa también Pete Peterson), con su armadura, armas, matando un troll ella sola... Le parece que es un tópico ya muy visto en la fantasía visual y que deberían buscar otras formas de demostrar su liderazgo femenino.

Hay quien ha señalado que la elfa Arwen, en la primera película, también iba de tipa dura con espada, pero los fans se quejaron y en la segunda y tercera película ya no apareció como guerrera. ¿Alguien hará caso a los fans en esta ocasión? Galadriel estuvo presente en numerosos acontecimientos de la Primera, Segunda y Tercera Edad, pero Tolkien jamás la mostró con espada y armadura, y más bien cumple arquetipos de maga y oráculo. Tolkien sí detalla que le gustaba correr y cabalgar.

En la revista America, de los jesuitas de EEUU, el reseñador Jim McDermott detalla: "Al final de las dos primeras horas, casi todos los personajes principales que encontramos se encuentran en conflicto con su comunidad. Y en cada caso, la comunidad se equivoca, todas rechazan afrontar las verdades difíciles, ni consideran las necesidades de sus débiles, ni confían en otras razas. Aunque las historias de Tolkien casi siempre logran que las sociedades colaboren para vencer el mal, normalmente empiezan como lugares donde el mal ya ha arraigado".

McDermott también señala que en Tolkien la fe a menudo tiene que ver con el olvido de un bien que ya se conocía, y eso lleva a la desesperación. Y considera que la serie puede animar a releer los libros de forma más profunda.

Un fanfic con todo el dinero del mundo

Si los críticos cristianos tratan de ser amables con la serie por ahora, hay otros amantes del género fantástico que tienen menos miramientos.

En la web de cultura audiovisual EspinOf.com, titulan con toda la intención: "Los Anillos de Poder es un lujoso fanfic de Amazon Prime Video que se aleja de la Tierra Media de Tolkien y de Peter Jackson".

"Lujoso fanfic" es la forma de dejar claro que es la obra más o menos bienintencionada de unos fans -en este caso con financiación casi ilimitada- con ganas de rellenar con aventuras y escenas un mundo creado por otro, pero sin verdadero nivel narrativo.

Y para que quede claro, añaden con contundencia: "Es, directamente, un fanfic que adapta las migajas del autor y que no sabe crear el ambiente adecuado en torno a ellas. No es solo que lo que vemos no tenga el tono de la literatura de JRR Tolkien ni de la Tierra Media ideada por Peter Jackson, es que se queda como un trasunto entre ambas, una serie hecha por fans a la que el dinero invertido no le salva de ser mucho más genérica de lo esperado".

Alaban el Prólogo de San Juan, es decir, el inicio épico: "Es una pequeña maravilla que pone en contexto el resto de la serie y que deslumbra con imágenes fabulosas, luchas sin cuartel y unos personajes imperfectos, sacados directamente de uno de los libros del escritor inglés".

Pero después del inicio épico, la serie cae "en un agujero de tramas inconexas repletas de decenas de personajes que carecen del encanto y el carisma de cualquier momento de la trilogía de Peter Jackson. Queriendo contentar a todos los nichos posibles de audiencia, la serie de Amazon apuesta a todo. Y cuando apuestas a todo, ganas, sí, pero eliminando cualquier riesgo que te haga diferente".

Así, la crítica es parecida a la de muchos miembros de la Sociedad Tolkien: quieren hacer una teleserie norteamericana de fantasía más, se destolkieniza.

Y más claro aún: "Hay una trama con y para niños, otra para que los fans de la historia enciclopédica de las novelas se queden a gusto reconociendo momentos y personajes, no falta la historia romántica, la comedia y la pequeña escena de acción cada quince minutos (para que nadie se aburra). Es un batiburrillo que no termina de centrarse en ningún momento y que, al final del episodio 2, aún no se ha encauzado, dilatando aún más el arranque real de la historia (de haberlo). Este no es un regreso a la Tierra Media por todo lo alto, como anunciaron algunas primeras impresiones: es la conversión de una saga en franquicia que ya sabe que tendrá más temporadas y no necesita más que cumplir con lo básico y mostrar cuatro o cinco planos icónicos por episodio".

El elemento religioso: "en la historia y simbolismo" dijo Tolkien

Ya en 2019 adelantábamos en ReligionEnLibertad que al cubrir las historias de Númenor y la Segunda Edad se deberían abordar los temas más específicamente religiosos de la Tierra Media. En Númenor había un culto explícito al Dios Único, en la montaña del Meneltarma, con una ofrenda de frutos. Había también una prohibición sagrada: no navegar hacia el Oeste. Se instaurará un culto oscuro con persecución a los Fieles, algo que recuerda mucho a Los Últimos Días de Pompeya, porque luego llegará un gran cataclismo cuyas señales todos despreciarán con orgullo. ¿Cuánto de esto se atreverá a mostrar la serie? Han anunciado 5 temporadas, y sólo se ha rodado la primera, falta mucho para verlo.

En una carta del 2 de diciembre de 1953 a su amigo jesuita Robert Murray, Tolkien escribió: "El Señor de los Anillos es, por supuesto, una obra fundamentalmente religiosa y católica; de manera inconsciente al principio, pero luego cobré conciencia de ello en la revisión. Ésa es la causa por la que no incluí, o he eliminado, toda referencia a nada que se parezca a la «religión», ya sean cultos o prácticas, en el mundo imaginario. Porque el elemento religioso queda absorbido en la historia y el simbolismo" (carta 142). Pero precisamente el Númenor de la Segunda Edad es el escenario donde sí hay más elementos de culto, bueno y malo. 

En cuanto al elemento religioso "absorbido en la historia y el simbolismo"... veremos en la teleserie cuánto es capaz de reflejar: si cambia mucho la historia y el simbolismo, cambiará el elemento religioso.

El tráiler oficial de la teleserie; la frase "nuestro encuentro no fue casual" hace que algunos críticos se pregunten si va dirigido al público cristiano.

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Calendario de la Segunda Edad de la Tierra Media, según Tolkien

(referencias a personajes ligados a El Señor de los Anillos... pero en la teleserie pueden haber hecho todo tipo de cambios y juntar procesos que duran siglos en pocos años)

1 - Los Elfos de Beleriand fundan el nuevo Reino de Lindon. Entre ellos están Elrond Medio Elfo y la dama Galadriel. Gil Galad es el rey.

32 - En la Isla de Númenor nace un reino de hombres amigos de los elfos. Elros Medio Elfo, hermano de Elrond, es su primer rey.

600 - Los númenóreanos empiezan a explorar la costa de la Tierra Media.

700 - La Dama Galadriel, su esposo Celeborn y muchos elfos noldor fundan un reino élfico en Eregion. Son grandes herreros. Allí se forjarán más adelante los Anillos del Poder.

1000 (aprox.) - Sauron, el Señor Oscuro, empieza a edificar la Torre Oscura (Barad-Dûr)

1200 - Sauron se hace pasar por un hermoso señor élfico llamado Annatar, "Señor de los Dones" y habita entre los elfos herreros de Eregion, a los que va seduciendo y enseñando su magia. Al mismo tiempo, los númenóreanos empiezan a construir puertos permanentes en la Tierra Media: van a ser lo que llamaríamos una potencia colonial marítima. En Númenor reina Ancalimë, la hija única y herida de un matrimonio roto.

1375 - Sauron intriga y logra que los grandes herreros élficos de Eregion tomen el poder, con Celebrimbor al frente. Galadriel y Celeborn cruzan las montañas y fundan un reino en Lorien.

1500 - Los elfos herreros de Eregion empiezan a forjar los Anillos del Poder, bajo supervisión de Sauron.

1590 - El gran herrero elfo Celebrimbor forja los Tres Anillos de los Elfos.

1600 - Sauron forja el Anillo Único "para controlarlos a todos" y termina su Torre Oscura. Los elfos de Eregion entienden que los Anillos no son seguros: esconden los 3 anillos élficos.

1697- 1701 - Guerra entre Sauron y los elfos, ayudados por los enanos de Khazad-Dûm. Sauron conquista y devasta Eregion. El Señor Oscuro encuentra los 9 anillos de los hombres y casi todos los anillos de los Enanos. Sauron mata a Celebrimbor y usa su cadáver de estandarte. Elrond es uno de los principales capitanes elfos que le presentan resistencia. Sauron parece a punto de ganar la guerra a elfos y enanos, pero ejércitos de hombres de Númenor llegan en auxilio de los elfos y Sauron es derrotado contundentemente. Entiende que los hombres son un gran poder a tener en cuenta.

2250 - Los númenóreanos se dividen en dos facciones. Los Fieles son amigos de los Elfos y veneran a Ilúvatar, el Padre de Todos, el Creador del mundo, como los elfos les han enseñado. Pero hay una nueva facción, los Hombres del Rey, nacionalistas e imperialistas, desprecian la lengua élfica y todo lo relacionado con los elfos y el pasado. Sauron maniobra entre ellos y regala anillos a señores númenóreanos en la Tierra Media: 9 de ellos se convertirán en los Nâzgul, los 9 Espectros del Anillo.

2900 - Se prohíbe en la isla de Númenor la enseñanza de las lenguas élficas

3110 - Se prohíbe en Númenor el uso de la lengua élfica. Se prohíbe a los elfos visitar Númenor.

3261 - Ar-Pharazôn el Dorado se convierte en Rey de Númenor. Fuerza a su prima Míriel a casarse con él, contra la ley. Conquista Umbar y toma prisionero a Sauron. Pero en apenas 3 días Sauron se convierte en su consejero. Construye un templo en honor de Morgoth, el primer Señor Oscuro y ofrece a los disidentes (los Fieles) como sacrificios humanos. Ar-Pharazôn ahora planea conquistar Valinor, el reino de los Valar, los seres angélicos, maestros de los elfos, que ayudaron a dar forma al mundo

3319 - Ar-Pharazôn crea la mayor flota nunca vista y ataca Valinor. Será la Caída de Númenor, la "Atalantë". Eru Ilúvatar (Dios) cambia al mundo mismo: Valinor sale de los círculos del mundo, la flota y ejército de Ar Pharazôn son destruidos, la isla de Númenor se hunde bajo las aguas(Hay un poema en élfico sencillo sobre esto titulado 'I hallë ciryar hostar' aquí).

3320 - Númenóreanos fieles en la Tierra Media, amigos de los elfos, fundan los reinos de Arnor y Gondor. Los gobiernan unos descendientes de Elros, Elendil y sus hijos Isildur y Anárion. Son los antepasados de Aragorn, el compañero de Frodo. Sauron pierde su forma física en el hundimiento, pero su espíritu vuelve a Mordor.

3430-3441 - Guerra de la Última Alianza entre hombres, elfos y enanos contra Sauron. En la batalla final, Isildur -acompañado de Elrond- corta el dedo de Sauron quitándole el Anillo Único. Sauron es derrotado, y creen que para siempre. Acaba la Segunda Edad.