Se acaba de publicar en España la nueva biografía de Roy Campbell (19011957), el poeta sudafricano vinculado en su juventud al Círculo de Bloomsbury de Virginia Woolf y que durante la guerra civil española salvó de la destrucción los manuscritos de San Juan de la Cruz, que le habían confiado los frailes carmelitas de Toledo antes de ser martirizados.

Un año antes se había convertido en España al catolicismo, y por eso pronunció una frase que ha dado título al libro: Roy Campbell. España salvó mi alma, de la editorial LibrosLibres.

Es la nueva aportación de Joseph Pearce a la historia de los escritores de habla inglesa conversos al catolicismo: Oscar Wilde, G.K. Chesterton, J.R.R. Tolkien… Este último se inspiró en Campbell para el personaje de Aragorn en El Señor de los Anillos (Viggo Mortensen en la versión cinematográfica).

Aprovechando su paso por Madrid para presentar su nueva obra, Joseph Pearce ha concedido una entrevista a ZENIT.

- ¿Cuáles eran las ideas de Roy Campbell antes de su conversión?
- Como sucede con la mayor parte de la gente moderna, las creencias religiosas de Campbell eran confusas e incoherentes antes de su conversión. La mejor síntesis de sus convicciones anteriores a ese momento es The Flaming Terrapin [La tortuga de mar llameante], el poema que le hizo célebre. La filosofía subyacente a esta obra portentosa es una amalgama enfermiza de un débil cristianismo residual y una idealización del "poder" nietzschiano y de la "adaptación" darwiniana.

- ¿Por qué se hizo católico?
- Por un lado, le había desilusionado mucho el vacío de la modernidad, siendo su desilusión un eco de la que expresó T.S. Eliot de forma tan evocadora en The Waste Land [La tierra baldía]. Por otro lado, la relativa rectitud y santidad de vida de los campesinos de la Provenza, y luego de España, donde el catolicismo se integraba como parte de la vida cotidiana, le impactaron profundamente.

- ¿Cómo y en qué sentido?
- El amor y la admiración de Campbell por España se expresan poderosamente en su poema Posada, donde a España la personifica una hermosa mujer "que duerme cara al sol". Su mujer y él veneraban la forma en que la vida cultural española se entrelazaba con la vida espiritual de la Iglesia. Roy y Mary encontraron la vida en España un bálsamo tan portentoso para el alma, que Campbell afirmó que España había salvado su alma.

- Y luego vio morir, asesinados, al sacerdote que le había bautizado y a sus amigos carmelitas…
- Como es evidente y comprensible, quedó consternado y horrorizado al descubrir que el párroco que le había recibido en la Iglesia en Altea, Alicante, así como los frailes carmelitas con quienes habían intimado Mary y él en Toledo, habían sido asesinados a sangre fría por milicianos comunistas al principio de la Guerra Civil española. Por eso es tan injusto que haya quien considere a Campbell "fascista" por su oposición al terror comunista en España. Él vio la guerra como un enfrentamiento religioso entre la tradición cristiana y la modernidad atea, no como una lucha política entre dos ideologías modernas totalitarias.

- También su muerte tuvo que ver con España…
- Le encantaban las manifestaciones externas y comunitarias de la vida de fe en España. La prueba es que Mary y él viajaron desde su hogar en Portugal hasta Sevilla para la Semana Santa de 1957. Volviendo a casa de esa peregrinación se mató en un fatal accidente de tráfico.

- ¿Entendió su conversión el grupo de Bloomsbury?
- Campbell ya se había distanciado de ellos años antes de su conversión, sobre todo por la forma en que ridiculizó su materialismo lascivo y puritano en la sátira en verso The Georgiad [La Georgiada]. Sin embargo, no hay duda de que el Círculo de Bloomsbury recibió la noticia de su conversión con desprecio, al igual que Virginia Woolf había rechazado despectivamente a T. S. Eliot como si estuviese "muerto" cuando se enteró de su conversión al anglo-catolicismo.

- ¿Se puede comparar a Campbell con Chesterton, Tolkien u otros escritores conversos?
- Roy Campbell es uno de los ilustrissimi entre los escritores conversos al catolicismo que regalaron al siglo XX con sus vidas y sus obras. Forma parte de esa red de inteligencia y de esa comunión en la gracia que hizo del resurgir literario católico una fuerza tan poderosa en el siglo pasado. Tolkien admiraba enormemente a Campbell, como se deduce de su epistolario. La voz poética de Campbell fue singular, sintetizó su persona y su carisma, más grandes que la vida. Sólo él perdura como un gran poeta en sí mismo, más allá de su inclusión en el movimiento, de mayor amplitud, de escritores conversos al catolicismo.