Aunque se suele traducir que Jesús de Nazaret era "el hijo de carpintero", la palabra usada en griego, "tekton", se refería a un técnico profesional de la construcción (por ejemplo, un carpintero que diera soluciones para la construcción: vigas, puertas, andamiajes...). 

En la infancia de Jesús, San José pudo dedicarse a tareas de la construcción en Séforis, ciudad de cultura griega cercana a Nazaret, y también en Jerusalén, donde las obras del Templo no se acababan nunca. ("¿Cuarenta y seis años ha costado levantar este templo y tú lo reconstruirás en tres días?", le dicen sus adversarios a Jesús).

No es absurdo pensar que José y su hijo, al que quería enseñar un oficio o podía ser ya su ayudante durante muchos años, acudiesen a trabajar como técnicos a alguna campaña concreta en las obras del Templo.

Esta semana la Autoridad de Antigüedades israelí ha anunciado sus hallazgos en una enorme cantera de la época del Segundo Templo (la época de Herodes y Jesús), descubierta recientemente en el barrio jerosolimitano de Ramat Shlomo.

De hecho, en los últimos años se han descubierto varias canteras de esa época: en septiembre de 2007 se encontró una en el mismo barrio, y en julio de 2009 se descubrió otra en la calle Shmuel Hanavi. También de esa época puede ser la cantera de Ketef Hinnom, hoy cubierta por el Centro Memorial Menahem Begin.

Herodes el Grande se llamaba así por su multitud de construcciones, de las que el gigantesco templo era la más reputada, pero famoso también por su tumba, sus ciudadelas-fortaleza (Massada, el Herodion), la ciudad de Cesarea Marítima y su asombroso puerto, etc... A un constructor como San José no le faltaría el trabajo.

En Israel hay tantos yacimientos que cuando se descubre algo así (en este caso por la construcción de una carretera) se realiza una excavación "de rescate", se recuperan y documentan objetos y lugares, y después se construye la carretera o infraestructura planeada, tapando el lugar.


En esta nueva cantera se han hallado utensilios que fueron usados por los obreros para cortar los enormes bloques de piedra que se han hallado, algunos de ellos de más de dos metros de longitud. Además de estos 


utensilios, también se ha encontrado una llave curvada en muy buen estado de conservación, con varios dientes todavía visibles.

La directora de la excavación, Irinia Zilberbod, comenta a Susana Mendoza, la corresponsal de ABC en Israel que «podemos suponer ante este hallazgo que alguno de los obreros se la olvidó en la cantera mientras trabajaba. Hace dos mil años, alguien no pudo entrar en su casa al llegar del trabajo», bromea la arqueóloga.


La cantera facilitaba transportar los bloques cuesta abajo hacia el Templo. Zilberbod también especuló que la elección del lugar tiene que ver con el tipo de roca de la zona, conocida como meleke, un tipo de piedra caliza, 


que es más fácil de cortar. «Antiguamente, los albañiles que trabajaban en las canteras cortaban las piedras delineando con una especie de hacha el bloque de piedra que querían sacar y cuando habían horadado lo suficiente, introducían cuñas de hierro en la abertura y las martilleaban hasta que la piedra cedía», explicó Zilberbod.

En la cantera que se descubrió en 2007 se encontraron monedas y cerámicas que la datan claramente del año 19 a.C., en plena época constructora del Templo de Herodes y el arqueólogo Ehud Netzer consideraba que allí colaboraban cientos de trabajadores.

Algunas imágenes sobre la nueva cantera: