Año del Señor 2018
Lerma, 5 de febrero

Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.                              

ARROZ CON LECHE

El otro día, por el cumpleaños de sor Carmen, pusieron de postre arroz con leche. Y... ¡me encanta! Cuando pasaban la bandeja con las tazas ya servidas, eché el ojo a una que estaba bien cargadita y... ¡a por ella fui! ¡Menudo atracón me iba a dar!

Cogí la cuchara, la metí en el recipiente y... ¿a que no sabes qué salió? ¡Una gran cáscara de limón! Es un ingrediente indispensable y a alguien le tenía que tocar... 

La saqué, y la gran taza de arroz con leche quedó mediada. Volví a introducir la cuchara, pero de nuevo se encontró con algo: ¡era una hermosa rama de canela! Claro, a alguien le tenía que tocar... Total que, con semejantes inquilinos, te puedes imaginar cuánto arroz quedaba en la “taza rebosante”.

Muchas veces vemos aquello que está por venir como esa taza llena de arroz con leche: que llegue el fin de semana, el viaje esperado, las vacaciones, que termine la situación por la que estoy pasando... Y cuántas veces te quedas con la sensación de que no todo es arroz con leche, que siempre hay algún tropiezo inesperado con el que se encuentra la cucharilla.

Y es que nuestro corazón no se sacia con “momentos de felicidad”; nuestro corazón es un buscador incansable de la Felicidad. Es verdad que muchas situaciones reflejan esa felicidad, y, de hecho, son las que buscamos. Intentamos evitar cualquier tipo de dolor, de sufrimiento, pues llevamos inscrita en el corazón la Felicidad con mayúscula.

Cristo se ha hecho hombre, ha muerto y ha resucitado por todos esos trozos de limón y ramas de canela que encuentras en tu taza de arroz con leche. De Su mano, podrás amarla así, entera y con tropiezos de relleno. Pues el sufrimiento, las dificultades, nos acompañan siempre; por lo tanto, nuestra vida no puede alcanzar plenitud viviendo de “momentos de felicidad”. 

Nuestra vida es plena en la medida en que nos colgamos de Cristo, que nos dejamos caer en Sus manos como niños pequeños. ¿Quieres ser Feliz con mayúscula? Cuélgate de Cristo, y, aunque haya momentos en que sientas no tocar el suelo, sentirás Sus brazos firmes y seguros que te sujetarán. Limón, canela, piedras... estarán, pero no impedirán que tu Felicidad sea plena, independientemente de todo lo que estés viviendo.

Hoy el reto del amor es que te cuelgues de Cristo y ames tu taza de arroz con leche como esté. No esperes a que esa dificultad pase para ser Feliz. Hoy para, ve a una iglesia, delante de un Sagrario, y cuélgate de Cristo. Suelta las lagrimas que tanto tiempo llevas conteniendo, tus miedos, tus alegrías... Dale la mano y deja que Él te regale su Plenitud.

VIVE DE CRISTO


http://dominicaslerma.es/    

¡Feliz día!