Con la Resurrección «la muerte ha sido vencida para siempre» y «el Señor está vivo con nosotros»
En su homilía de la misa de Pascua, el Papa quiso recordar que «nosotros resucitamos a una vida nueva».

León XIV muestra las Escrituras a los miles de fieles congregados en la Plaza de San Pedro.
El Papa León XIV celebró este domingo la misa de Pascua de Resurrección en una Plaza de San Pedro que registró una entrada bastante considerable, porque el buen tiempo acompañó a la importancia religiosa de la fiesta.

Miles de fieles asistieron a la misa de Pascua en la Plaza de San Pedro del Vaticano y la Via Conciliazione de Roma.
"Hoy toda la creación resplandece con una luz nueva, desde la tierra se eleva un canto de alabanza y nuestro corazón exulta de alegría: ¡Cristo ha resucitado de entre los muertos y, con Él, también nosotros resucitamos a una vida nueva!", comenzó diciendo en su homilía, para expresar esa alegría espiritual.
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Este anuncio pascual, añadió enseguida, "nos abre a la esperanza que no desfallece" porque "la muerte ha sido vencida para siempre, la muerte ya no tiene poder sobre nosotros", a pesar de que dicho poder "nos amenaza siempre".

Un momento de la homilía del Papa, custodiada por tropas vaticanas e italianas.
¿Cómo nos amenaza la muerte, la muerte espiritual? El Papa distinguió dos áreas, dentro y fuera de nosotros.
- Dentro de nosotros, con "el lastre de nuestros pecados..., las decepciones o la soledad..., las preocupaciones o los resentimientos" o cuando sentimos "tristeza o cansancio" o nos sentimos "traicionados o rechazados" o hemos de hacer frente "a nuestra debilidad, al sufrimiento, al cansancio de cada día".
- Pero también fuera de nosotros, "en las injusticias, en los egoísmos partidistas, en la opresión de los pobres, en la escasa atención hacia los más frágiles... en la violencia, en las heridas del mundo, en el grito de dolor" o "la idolatría del lucro" o "la violencia de la guerra que mata y destruye".

Cristo Resucitado, el gran protagonista de este domingo.
Ante estas situaciones, la Pascua alimenta nuestro espíritu y es "la semilla de la victoria prometida", con lo cual "nos pone en movimiento como a María Magdalena y como a los Apóstoles", nos alentó el pontífice.
Porque "el Señor está vivo y permanece con nosotros", con lo cual nos transmite el mensaje de que "el poder de la muerte no es el destino último de nuestra vida". Al contrario, "estamos orientados de una vez y para siempre hacia la plenitud, porque en Cristo resucitado también nosotros hemos resucitado".
Es la gran promesa de la Resurrección, que nos anuncia "que una vida nueva, más fuerte que la muerte, está ahora brotando para la humanidad" porque la Pascua "es la vida finalmente hecha eterna por la victoria de Dios sobre el antiguo adversario".