El cura gallego de 103 años que fue «capellán de Su Santidad» y de la colonia española en Portugal
Jesús Rodríguez Otero fue nombrado comendador de la Orden de Isabel la Católica.

Se ordenó hace 75 años.
En la residencia diocesana de Teis conviven actualmente unos cuarenta sacerdotes. Entre ellos destaca una figura que, por edad, trayectoria y carácter, se ha convertido en un referente para toda la diócesis: Jesús Rodríguez Otero, el sacerdote más veterano de Tui‑Vigo, que a sus 103 años continúa viviendo su vocación con la misma naturalidad. Faro de Vigo cuenta su historia.
"Yo seré sacerdote hasta que me muera, no entiendo la vida de otra forma", afirma con serenidad. Y lo cierto es que su vitalidad sorprende. Se desplaza con la ayuda de un bastón, pero mantiene intactas sus facultades mentales, participa en todas las oraciones comunitarias y recorre a diario los jardines de la residencia. Su rutina refleja la convicción de que la vocación no se jubila.
Una vida marcada por el servicio
Rodríguez Otero se ordenó hace 75 años, una efeméride reservada a muy pocos. Su ministerio comenzó en las parroquias de Loureza y Burgueira, en Oia, y más tarde en Ribarteme, en As Neves. Pero su historia dio un giro cuando fue enviado a Lisboa (Portugal) para atender a la colonia española residente en la capital.
Allí pasó treinta años ejerciendo como sacerdote dependiente de la embajada española. "Oficiaba misas, comuniones, bautizos, bodas… Éramos como una familia", recuerda. Conserva un álbum repleto de fotografías de aquella época: celebraciones, encuentros comunitarios y retratos con centenares de españoles que encontraron en él un apoyo espiritual y humano. También aparecen autoridades, incluido el embajador español en Portugal.
El sacerdote regresó a Galicia a principios de los años noventa. Fue capellán en López Mora y comenzó a recibir distinciones que reconocían su trayectoria. Entre ellas, dos que menciona con especial orgullo: la Orden de Isabel la Católica y Capellán de Su Santidad con Papa Juan Pablo II, un título honorífico reservado a sacerdotes que han destacado por su servicio a la Iglesia universal.
Su habitación en la residencia de Teis es un pequeño museo personal: álbumes, objetos simbólicos, recuerdos de Lisboa y un vestuario impecable.
La diócesis celebró recientemente un acto para honrar a los sacerdotes más veteranos, entre ellos quienes cumplían bodas de plata, oro, diamante y brillantes. Rodríguez Otero figuraba entre los homenajeados, pero una indisposición le impidió asistir.
Personajes
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Religión en Libertad
En la residencia, Rodríguez Otero es una figura querida y respetada. Su carácter afable y su disposición constante a acompañar a otros sacerdotes lo han convertido en un referente silencioso. Vive su día a día rodeado de compañeros más jóvenes, a quienes ofrece consejo, escucha y una presencia serena.
Para él, la jubilación nunca significó dejar de ser sacerdote. Su vida, marcada por décadas de servicio en Galicia y Portugal, continúa hoy en un ritmo pausado pero lleno de sentido. A sus 103 años, sigue siendo un testimonio vivo de fidelidad y de una forma de entender el sacerdocio como entrega permanente.