Pedro II de El Palmar (no tiene nada que ver con el Pedro II de Dakota del Norte).
Cuando murió Pablo VI, Nuestro Señor eligió personalmente Papa a Clemente (quien se había quedado ciego en 1976 en un accidente de coche), quien transfirió la Santa Sede de Roma a su pueblo y adoptó el nombre de Gregorio XVII. Nacía la Iglesia Católica Palmariana, que logró abundantes recursos dentro y fuera de España.
Lamentablemente, según sus propios seguidores, el Papa Gregorio XVII, “tras todos sus valiosos servicios a la Iglesia, en los últimos años de su Pontificado cayó en herejía, causando una terrible confusión en la Iglesia”. Cuando murió Clemente, uno de su seguidores, Manuel Alonso Corral, que también había sido consagrado obispo por el vietnamita Thuc, fue elegido Papa por los palmarianos, bajo el nombre de Pedro II. Fue en marzo de 2005, y a su muerte le sucedió Jesús Hernández, un ex militar y ex abogado que adoptó el nombre de Gregorio XVIII.
Los Pedro II nacen como setas
Este fugaz Pedro II del Palmar es uno de los muchos antipapas que han adoptado este nombre, quizá porque, según las profecías de San Malaquías, será el nombre del último Papa antes del fin del mundo, y todos estos grupos tienen un marcado cariz apocalíptico.
En los últimos años han pululado por el mundo hasta media docena de Pedro II: Aime Budet en Bélgica, Julius Tischler en Alemania, uno en Dakota del Norte (que se autodenomina "prior de Dakota", nuevo título pontificio), o Chester Olszewsky de Pennsylvania (Estados Unidos), antiguo pastor episcopaliano que, ya como Papa, cambió el Ave María e introdujo a la Virgen en la señal de la cruz.
Pero sólo vamos a fijarnos en dos: el australiano William Kamm, más conocido como Piedrecita (Little Pebble: alusión a que "tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia") y el ex mecánico de automóviles Maurice Archieri.
Piedrecita, profeta y acosador
El australiano William Kamm (procesado en 2005 por agresión sexual a menores) es todo un "profeta". Más que por los aciertos, porque no da una, por la abundancia de pronósticos. Aparte de un gusto especial por anunciar alineamientos planetarios que no se producen, anticipó (y no atinó) que Indonesia invadiría su país y que un Boeing 747 se estrellaría en Sidney durante los Juegos Olímpicos de 2000. Los obispos de la diócesis de Wollongong han dictado todo tipo de sanciones contra él desde los años setenta, pero Piedrecita supo ampararse en un sacerdote norteamericano ordenado en la diócesis de Galveston-Houston en 1978, Malcolm L Broussard, que presume de ser obispo sin serlo
Piedrecita: un pontificado sin mucho glamour.
La verdad es que no es del todo exacto denominar a Piedrecita como Pedro II, porque él no afirma serlo todavía, sino que lo será en el futuro.
Primero afirmó que Juan Pablo II le había consagrado obispo en secreto, se supone que quitándole importancia al hecho de que vive con una mujer con la que ha tenido varios hijos. Y profetizó que el cónclave le elegiría Papa a él cuando Karol Wojtyla muriese.
Pero, claro, eso no sucedió. Lo que pasa -dice Kamm- es que realmente Juan Pablo II no ha muerto: “Duerme en Dios y resurgirá en un nuevo cuerpo preternatural en el momento preciso” (lo de "cuerpo preternatural" trae de cabeza a los teólogos que estudian el tema). Mientras llega ese momento, Benedicto XVI le guarda el puesto a Piedrecita. Cuando muera Joseph Ratzinger, será entronizado un antipapa, y entonces volverá Juan Pablo II para desenmascararlo, y por fin Piedrecita se convertirá en Pedro II.
Kamm, como puede apreciarse, es un maestro en el arte de ganar tiempo a ver si alguna de sus profecías se cumple. Pero los católicos a quienes ha embaucado no son pocos, y los obispos australianos han tenido que pronunciarse en algunas ocasiones para desenmascararle.
De mecánico a Papa
El otro Pedro II era un antiguo mecánico de automóviles cuando en 1995, durante una oración el día de Pentecostés, tuvo una “visión intelectual” en la cual fue escogido Papa bajo ese nombre.
Maurice Archeri, Pedro II (tampoco es el de Dakota).
Se llama Maurice Archieri, y dice ser el vicario de Cristo de la Iglesia Real Oculta. Es "el responsable universal de la salvación de las almas ante la llegada de la Parusía", y se justifica en las profecías de un obispo ortodoxo ruso del siglo XIX, Ignacio Briantchaninov (18071867).
Pedro II fue consagrado obispo en 1997 por Jean Marc Gillon, obispo cismático galicano, pero remite su legitimidad a la Iglesia de Antioquía para la transmisión apostólica.
La elección como Papa había sido dos años antes. ¿No es esto raro? No, porque fue "por palabras sustanciales" del Espíritu Santo, y en consecuencia Archieri nos advierte de que “el reconocimiento y la unión con Pedro II son necesarios para recobrar la gracia santificante”. Ahora ya lo saben ustedes, no digan que no avisamos.
[Mañana, tercera y última entrega de esta serie.]
Primera entrega - Antipapas de nuestro tiempo: de Benedicto XL al Pío XIII chino, pasando por Inocencio XIV
[Agradecemos al padre Luis Gómez sus sugerencias y documentación para tirar de este curioso hilo.]