Viernes, 03 de julio de 2020

Religión en Libertad

El joven carpintero de 21 años trabajaba en la cúpula de una capilla y no tiene secuelas

Cayó 16 metros y una madera lo atravesó: el gran milagro de Carlos de Foucauld con un no cristiano

A la izquierda François Asselin, jefe de Charle y el que inició la oración al beato. A la derecha, Vincent Artarit, párroco de la parroquia Charles de Foucauld
A la izquierda François Asselin, jefe de Charle y el que inició la oración al beato. A la derecha, Vincent Artarit, párroco de la parroquia Charles de Foucauld

Javier Lozano / ReL

Muchos católicos, aunque no sólo, se alegraron enormemente la pasada semana con el anuncio por parte de la Santa Sede de la futura canonización, entre otros, del beato Carlos de Foucauld gracias al reconocimiento de un milagro por su intercesión.

La vida y obra de este sacerdote ermitaño que acabaría muriendo asesinado en el Sáhara ha ayudado espiritualmente durante más de un siglo a cientos de miles de personas pese a que en vida los frutos de su misión parecían no ser fértiles.

Tras un largo camino espiritual encontró su lugar en el desierto, y se fue a vivir y a evangelizar en el Sáhara, una tierra de musulmanes, poco habitada, con un clima extremo. Construyó dos pequeñas chozas en dos pueblos perdidos del desierto, rodeado de tuaregs. Allí sirvió a los más pobres de entre los pobres, evangelizando con su ejemplo de amor y servicio pobre. Vivía una espiritualidad de amor austero ante Cristo Sacramentado.

Un milagro muy relacionado con la vida que llevó Carlos de Foucauld

Esa opción de evangelizar sin aparente éxito y optando por los no cristianos ha quedado reflejado en el impresionante milagro que lo hará santo. Uno de los datos más relevantes es que Charle, el joven que salvó la vida gracias al beato ermitaño, es una persona no creyente. Desde el cielo, Foucauld sigue el mismo camino que siguió en el desierto en el que habitó en vida.

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El milagro se produjo el 30 de noviembre de 2016 en Saumur, justo en la víspera del centenario de la muerte de Carlos de Foucauld.

Era miércoles y un equipo de trabajadores de la empresa Asselin, especializada en la restauración de patrimonio y monumentos históricos trabajaba en la capilla del colegio San Luis, en la localidad de Saumur. Entre ellos se encontraba Charle, un joven carpintero de 21 años que trabajaba sobre un andamio en la bóveda de la capilla.

Caída de 16 metros y atravesado por una madera

En un momento dado y tras un movimiento un poco imprudente, sobre las 16.30, el joven cayó al vacío desde una altura de 16 metros impactando contra un banco. El golpe fue brutal y un enorme trozo de madera de este banco le atravesó completamente justo por debajo del corazón.

La imagen fue dantesca. “Nunca había ocurrido un accidente así”, cuenta a Famille Chretienne François Asselin, dueño de esta empresa de restauración, católico y el que pidió la intercesión del beato Carlos de Foucauld para que salvara la vida de su trabajador.

Todos los expertos coincidían en que la caída desde esa altura contra un banco que le atravesó debería haber sido mortal por necesidad debido a un fallo de los órganos internos. Sin embargo, la escena dejó una imagen más impactante aún pues Charle se levantó con el enorme trozo de madera atravesando por completo su cuerpo.

Aún más, este joven anduvo 50 metros hasta poder encontrar al personal de la Escuela Secundaria y pedirles ayuda. Los testigos no podían creer la escena que contemplaban y aturdidos llamaron a Emergencias. Un helicóptero medicalizado llegó a la escuela pero fue imposible trasladarlo en él debido al enorme trozo de madera que atravesaba al joven.

Sólo quedaba rezar

Finalmente, fue trasladado en ambulancia a Angers, en un trayecto que duró 45 interminables minutos. “Me informaron después del accidente, pero no sabía nada de su estado. Simplemente conocía los hechos y aquella caída aterradora. Pensaba que no podría salir de esta”, relata Asselin.

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El milagro se produjo en la ciudad francesa de Saumur

El jefe de esta empresa de 130 trabajadores se encontraba en ese momento en París. Y ante aquella angustiosa situación únicamente se le ocurrió una idea: había que rezar. Junto con su esposa, François llamó tanto a la Fraternidad de María Reina Inmaculada a la que se sentían muy cercanos como a su parroquia de Saumur, que había sido renombrada en 2012 y que precisamente llevaba el nombre del beato Carlos de Foucauld.

“La coincidencia fue asombrosa. Cuando François Asselin me llamó para contarme el accidente, estábamos en la parroquia en un contexto festivo, con preparativos para celebrar a Charles de Foucauld", cuenta el párroco, el padre Vincent Artarit.

La oración de intercesión al beato

Precisamente, al día siguiente, el 1 de diciembre, se cumplían 100 años de la muerte de Carlos de Foucauld. Durante todo ese año, los feligreses habían rezado de manera constante para que el beato pudiera ser declarado santo. Y fue en este contexto, justo cuando acababa de concluir la novena de la preparación para esta fiesta cuando se produjo el accidente de Charle y la llamada de su jefe.

Al momento se organizó una enorme cadena de oración desde esta parroquia y cientos de personas oraron sin cesar para que Carlos de Foucauld interceda por la salud de este joven.

Hubo milagro

Las horas fueron pasando y no había noticias de Charle. El jefe llamó varias veces al hospital sin éxito. Fue a la mañana siguiente cuando la madre del joven informó. Su hijo estaba vivo, y de manera sorprendente hasta para los médicos la operación para extraer el enorme trozo de madera había sido un éxito. Ningún órgano se había visto afectado ni por la enorme caída ni por el trozo de madera.

“Fue algo extraordinario, pude ir a verlo tres días después y conversar con él como hablo contigo”, explica este empresario.

Pero otro suceso impactó al jefe. “Cuando llegué verlo, comenzó pidiéndome perdón… Perdón por haber hecho un movimiento ahí arriba que iba a causar muchos problemas. Me sorprendió”, relata.

“No tienes que pedir perdón… ¡estás vivo! Conmocionado como se encontraba por esta situación, Asselin quiso contar a Charle y a su madre la enorme movilización espiritual que se había creado para la salvación de este joven carpintero.

Un joven no cristiano que no conocía a Carlos de Foucauld

Además, les contó que el centro de esta movilización había sido Carlos de Foucauld, a quien rezaban por su intercesión, pero al que ni el joven ni su madre conocían de nada. Además, les ofreció un texto sobre el beato.

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“En esta historia, una cosa es segura, lo que concluyen los médicos: el resultado de tal accidente no debería haber sido el que conocemos hoy. O te dices a ti mismo que tuviste una suerte increíble o te dices a ti mismo que tuviste tanta suerte que hay algo más", afirma el empresario.

Una vez recuperado de manera milagrosa, a los dos meses este joven se encontraba de nuevo encima de un andamio trabajando. Ni sus compañeros daban crédito a lo que veían. No le ha quedado ni una secuela.

Un guiño de Dios

Para muchos de los creyentes que rezaron profundamente en la víspera del centenario del asesinato del beato, esto había sido un milagro, un guiño de Dios en este año jubilar.

Sólo después de la euforia pasada que François Asselin, de naturaleza pragmática, decide profundizar en el asunto. Los hechos son demasiado claros para enterrar la historia. “Sabía que tal vez nos estábamos embarcando en una larga y laboriosa aventura. Pero si este evento estaba realmente relacionado con Carlos de Foucauld, no me parecía correcto no recorrerla. Este negocio no nos pertenecía, nos superó a todos”, explica Assalin.

Charle que no es cristiano no se opuso a la propuesta de que su caso fuera estudiado por la Iglesia como un posible hecho extraordinario. "El reconocimiento del milagro solo fue posible porque Charle aceptó desde el principio que podíamos hablar de él y que las personas tendrían acceso a su expediente médico. Él no habla de un milagro, pero siente que ha sido preservado por algo que lo supera”, explica el padre Vincent Artarit.

El párroco de Saumur también ve una señal: “Cuando conoces la vida de Carlos de Foucauld, es sorprendente ver que el milagro atribuido a él concierne a alguien cuya fe no es cristiana. Esto se hace eco de su deseo misionero de ir y evangelizar a los que no lo eran".

"Charle está muy feliz por los cristianos"

Con el permiso de Charle, el procedimiento se puso en marcha. Se contactó al obispo de Tamanrasset, donde murió Carlos de Foucauld. Se transmitió la información al postulador de la causa. El obispo de Angers, Monseñor Delmas, inició una investigación diocesana antes de que el expediente partiera hacia Roma en 2019. Y fue este pasado 26 de mayo cuando el Papa Francisco autorizó la publicación de ocho decretos de la congregación para el Causas de los santos. Entre los milagros reconocidos estaba el atribuido al Beato Carlos de Foucauld.

"Charle está muy feliz por los cristianos porque se haya reconocido el milagro”, afirma el sacerdote. En el negocio de Asselin, la alegría también estalla. “No puedo decirles de entre los 130 empleados cuántos creen en Dios, pero esta noticia despierta mucho entusiasmo. Para la canonización, sin duda organizaremos algo para estar presente en la Place Saint-Pierre”, se alegra François Asselin.

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