El Papa aprueba las virtudes heroicas de María Ana Alberdi, «la abadesa del barrio de La Latina»
León XIV también ha promulgado los decretos de otros tres siervos de Dios con vidas realmente extraordinarias.

María Ana Alberdi Echezarreta fue abadesa del convento de las concepcionistas franciscanas en La Latina.
Durante la audiencia concedida este viernes 22 de mayo al cardenal Marcello Semeraro, Prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, el Papa autorizó promulgar las virtudes heroicas de los siervos de Dios:
- María Ana Alberdi Echezarreta (nacida María de la Concepción Cruz), abadesa del Monasterio de las Hermanas Franciscanas Concepcionistas, nacida el 3 de mayo de 1912 en Azcoitia, España, y fallecida el 27 de noviembre de 1998 en Madrid, España.
- Costantino Vendrame, sacerdote profeso de la Compañía Salesiana de San Juan Bosco, nacido el 27 de agosto de 1893 en San Martino di Colle Umberto, Italia, y fallecido el 30 de enero de 1957 en Dibrugarh, India.
- Nazareno da Pula (nacido Giovanni Zucca), religioso profeso de la Orden de los Frailes Menores Capuchinos, nacido el 21 de enero de 1911 en Pula, Italia, y fallecido el 29 de febrero de 1992 en Cagliari, Italia.
- Jean-Thierry del Niño Jesús y de la Pasión (nacido Jean-Thierry Ebogo), religioso profeso de la Orden de los Carmelitas Descalzos, nacido el 4 de febrero de 1982 en Mfou-Awaé, Camerún, y fallecido el 5 de enero de 2006 en Legnano, Italia.
Abadesa de la caridad
La Sierva de Dios María Ana Alberdi Echezarreta (1912–1998) fue una monja concepcionista franciscana, abadesa durante más de tres décadas. Fue hermana gemela de un varón que también se consagró a Dios como jesuita misionero.
Quedó huérfana a los 7 años y fue acogida por unos tíos que le dieron una educación marcada por la fe. Ese ambiente influyó profundamente en su vocación. Ingresó en el Monasterio de la Concepción Francisca de Madrid ("La Latina") el 1 de octubre de 1931, con 19 años.
Durante la Guerra Civil española (1936–1939), la comunidad tuvo que abandonar el monasterio y refugiarse en la casa de las Hermanitas de los Pobres de la calle Almagro, bajo protección del pabellón francés. Tras la guerra, regresaron y debieron restaurar el monasterio, gravemente dañado. Este periodo marcó profundamente la vida espiritual y comunitaria de la futura abadesa.
María Ana Alberdi fue una religiosa de gran capacidad de gobierno: maestra de novicias en su juventud, abadesa durante 33–34 años, presidenta de la Federación de Castilla de las Concepcionistas Franciscanas durante 18 años y presidenta de la Federación "Santa Beatriz de Silva" desde 1974.
Vivió su enfermedad (junio–noviembre de 1998) con una heroica unión al Cristo sufriente, sin quejarse nunca, siempre con delicadeza y bondad. En los momentos más duros repetía: "Madre, enséñame a orar como lo hacías Tú, "Jesús, enséñame qué quieres de mí". Tras su muerte, comenzaron a recibirse numerosos testimonios de favores y gracias atribuidos a su intercesión.
"El San Pablo de Assam"
Costantino Vendrame, sacerdote profeso de la Compañía Salesiana, nació el 27 de agosto de 1893 en San Martino di Colle Umberto (Italia) y murió el 30 de enero de 1957 en Dibrugarh, en el noreste de la India.
Vendrame creció en una familia profundamente cristiana. Desde joven mostró inclinación por la vida religiosa y entró en el seminario salesiano, donde destacó por su espíritu alegre, disciplina, capacidad para conectar con jóvenes y pobres y fervor misionero. Fue ordenado sacerdote en 1924, con un deseo ardiente de ser enviado a misiones lejanas.

Murió el 30 de enero de 1957 en Dibrugarh, en el noreste de la India.
En 1924, apenas ordenado, fue enviado a la misión salesiana de Shillong, en Assam, una región entonces remota, montañosa y culturalmente compleja. Allí comenzó una obra evangelizadora que marcaría a generaciones. Por su estilo directo, apasionado y lleno de ternura pastoral, fue llamado "el San Pablo de Assam".
Testimonios
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"El santo de lo escondido"
Nazareno da Pula, nacido Giovanni Zucca el 21 de enero de 1911 en Pula (Cerdeña, Italia), fue un religioso profeso de la Orden de los Frailes Menores Capuchinos. Murió el 29 de febrero de 1992 en Cagliari, dejando tras de sí fama de hombre sencillo, obediente y profundamente unido a la espiritualidad franciscana.
Giovanni Zucca nació en una familia humilde de Pula, un pequeño pueblo del sur de Cerdeña. Desde joven mostró inclinación por la vida religiosa y un carácter reservado, dócil y profundamente espiritual. No destacó por cargos de gobierno ni por obras espectaculares, sino por la santidad cotidiana, la que se vive en silencio, fidelidad y constancia.

Giovanni Zucca nació en una familia humilde de Pula.
Su vida se desarrolló principalmente en conventos de Cerdeña, donde ejerció tareas humildes: portería, sacristía, atención a los pobres, acompañamiento espiritual básico y labores domésticas. En sus últimos años vivió en Cagliari, donde continuó su vida de oración y servicio hasta su muerte el 29 de febrero de 1992.
Profeso in articulo mortis
Jean‑Thierry Ebogo, conocido en religión como Jean‑Thierry del Niño Jesús y de la Pasión, nació el 4 de febrero de 1982 en Mfou‑Awaé (Camerún) y murió el 5 de enero de 2006 en Legnano (Italia), siendo religioso profeso de los Carmelitas Descalzos.
Su vocación nació al contacto con los carmelitas descalzos de Nkoabang, cerca de Yaundé. Allí descubrió la figura de Santa Teresita del Niño Jesús, que marcaría toda su vida espiritual. A los 17 años ingresó en el Carmel.
Poco después de iniciar su formación, Jean‑Thierry fue diagnosticado de un sarcoma óseo agresivo. La enfermedad avanzó rápidamente y fue trasladado a Italia para recibir tratamiento, primero en Roma y luego en Legnano, donde pasaría sus últimos meses.

Murió el 5 de enero de 2006, a los 23 años.
Su vivencia de la enfermedad es uno de los aspectos más impactantes de su vida: Nunca se quejó. Repetía: "Quiero ser santo, y rápido". Los médicos, enfermeras y religiosos que lo acompañaron quedaron profundamente impresionados por su serenidad y su alegría incluso en los momentos más duros.
Uno de los momentos más conmovedores de su vida ocurrió el 8 de septiembre de 2005, cuando, ya gravemente enfermo, hizo su profesión solemne como carmelita descalzo desde la cama del hospital. Ese día dijo: "Quiero pertenecer totalmente a Jesús. Él me basta". Murió el 5 de enero de 2006, a los 23 años.