Religión en Libertad

Kacper Tomasiak, el joven católico que fue triple medallista en las Olimpiadas de Invierno de Milán

Con 19 años recién cumplidos, se hizo con dos de plata y una de bronce en la modalidad de salto.

Kacper Tomasiak muestra la medalla de plata ganada en salto de trampolín normal individual.Olympics (captura)

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C.L.

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El polaco Kacper Tomasiak, de 19 años recién cumplidos, ha sido una de las estrellas de los Juegos Olímpicos de Invierno que han concluido este domingo en Milán tras dos semanas de competición. Logró tres metales, dos platas (salto de esquí individual en trampolín normal y por equipos en trampolín grande) y un bronce (salto de esquí individual en trampolín individual).

Es el primer saltador de su país en conseguir tres medallas en unas mismas Olimpiadas de Invierno, y ha logrado 3 de las 4 conseguidas por Polonia en 2026 (una de ellas, haciendo equipo con Pawel Wasek). Poco extraño, pues, que haya sido recibido como un héroe, aunque sus resultados tampoco han sorprendido porque ya en 2019, con doce años, se proclamó campeón del mundo infantil oficioso en la modalidad de salto. Apuntaba maneras.

Un momento del salto con el que Kacper Tomasiak logró la medalla de bronce en salto individual en trampolín grande.Olympics (captura)

La perspectiva del capellán del equipo

Kacper es un joven de sólidas convicciones católicas y así lo ha demostrado. Se santigua antes de cada salto, lo cual en la moderna competición implica cierto riesgo, dado que algunas autoridades deportivas persiguen con particular celo toda muestra de fe. 

Y no ha querido ocultar su gratitud a Dios al conseguir sus trofeos. Tras ganar las dos primeras medallas, los días 9 y 14, pidió al capellán olímpico de su país, Edward Plen, que oficiase una misa de acción de gracias, poniéndolas junto al altar. La dijo el domingo 15... y al día siguiente se alzó con la medalla de equipo.

El padre Plen recordó ese momento a preguntas de Katarzyna Szalajko en OSV (Our Sunday Visitor): "Kacper vino a mí y me dijo que sería bueno dar gracias a Dios por esas medallas. Fue muy emotivo. Dije que la acción de gracias más hermosa por una medalla es situarla sobre el altar durante la elevación: el mismo Dios viene a ese altar y contempla no solo esas medallas, sino por encima de todo el corazón hermoso y puro de Kacper".

Este deportista "ha recibido muchos talentos de Dios y no ha enterrado ninguno de ellos", añade: "Los desarrolla, pero entiende estos éxitos como una tarea y un compromiso consigo mismo".

La perspectiva de su párroco natal

La fe de este joven campeón le viene de familia, según explica a OSV su párroco, Marcin Aleksy, del Sacratísimo Corazón de Jesús en su natal Bielsko-Biala, una ciudad en torno a 175.000 habitantes en el voivodato de Silesia, al sur de Polonia, junto a la frontera de Chequia y Eslovaquia. Son cinco hermanos y sus padres están muy involucrados en la vida parroquial. La familia recibe regularmente los sacramentos y tanto Kacper como su hermano pequeño son habitualmente monaguillos.

Aleksy describe al joven medallista como disciplinado y tranquilo: "Alguien le denominó una vez como 'un oasis de paz', y creo que es correcto. Entre chicos que en ocasiones pueden ser enérgicos y ruidosos, él siempre era sereno y dispuesto a ayudar. Si hacía falta ayuda, nunca tenías que pedírsela dos veces".

Cuando se confirmó, escogió por nombre David, cuya fortaleza y determinación ha exhibido en las nieves de Milán. Su párroco destaca en ese sentido una virtud: "Es un ejemplo de que pertenecer a la Iglesia y ser activo en ella no está en conflicto con la vida diaria ni con tener éxito en ella". 

El sacerdote está convencido de que el apoyo familiar en el que ha crecido Kacper ("relaciones en las que aprendió su relación con Dios") le hará permanecer centrado a pesar del éxito y de la fama internacional que acaba de conseguir.

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