De Italia al pueblo más solitario de Burgos: la escritora devota de la Beata Juana de Aza
La teóloga Antonietta Potente estudia la vida de la madre de Santo Domingo de Guzmán.
Antonietta se formó en Filosofía y obtuvo un doctorado en Teología Moral.
En uno de los rincones más despoblados de la provincia de Burgos (España), donde cada nuevo vecino se recibe casi como un regalo, Haza ha sumado recientemente una habitante inesperada. El Correo de Burgos cuenta su historia.
Desde el 11 de enero, la pequeña localidad cuenta con la presencia de Antonietta Potente, teóloga y escritora italiana que llegó a la Ribera del Duero siguiendo las huellas de Juana de Aza, la madre de Santo Domingo de Guzmán.
Biógrafa de santos
Lo que empezó como una breve estancia de investigación terminó convirtiéndose en un cambio de vida: tras tres días en el pueblo, decidió comprar una casa. "Estoy feliz aquí", afirma.
Los restos de la Beata están en el Convento de San Juan y San Pablo (Peñafiel).
Nacida cerca de Génova (Italia), Antonietta se formó en Filosofía y obtuvo un doctorado en Teología Moral. Enseñó en universidades de Roma y Florencia antes de trasladarse a Bolivia en 1994, donde continuó su labor académica durante dos décadas en la Universidad Católica de Cochabamba.
Más tarde, un problema de salud —ya superado— la llevó a instalarse en España. "Siempre he vivido para estudiar. Haber crecido junto al mar me enseñó a mirar la profundidad, no solo el horizonte. Ese misterio de lo que está debajo de la superficie es lo que sigo buscando, ahora desde Haza".
Aunque tomó la decisión de mudarse hace casi dos años, la restauración de su vivienda requirió tiempo y paciencia para cumplir con las exigencias de Patrimonio. Su formación técnica en Arquitectura la ayudó a tener claro desde el principio que quería respetar la esencia original del edificio: la puerta baja, las piedras antiguas, la estructura tradicional. Solo incorporó elementos de confort, como calefacción. "Mi prioridad era conservarla tal cual".
Haza, declarado Bien de Interés Cultural, es uno de los pueblos más bellos de la Ribera del Duero, pero también uno de los más despoblados. Para Antonietta, sin embargo, no es un lugar aislado, sino una fuente de inspiración. "He encontrado personas muy hermosas", comenta agradecida.
Autora de obras como Es vida y es religiosa, Como el pez que está en el mar o Vestir al desnudo, Antonietta trabaja ahora en un nuevo libro dedicado a la figura de Juana de Aza. Está convencida de que la madre de Santo Domingo fue decisiva en la vocación de su hijo.
Antonietta, por su parte, se centrará en reinterpretar el famoso sueño de Juana durante su tercer embarazo: aquel perro con una antorcha encendida que iluminaba el mundo.
Aunque reparte su tiempo entre Italia, Bolivia y Madrid —donde continúa impartiendo clases, conferencias y realizando investigación—, Haza se ha convertido en un punto de amarre inesperado.
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"Vinimos a la zona para investigar en Caleruega y buscábamos un sitio tranquilo. Lo encontramos en la casa rural del pueblo, pero descubrí mucho más. En un mundo que acumula sin parar, aquí me conquistaron la sencillez, la verdad y la historia. Estas piedras hablan".
La enorme fe de la Beata Juana
La beata Juana de Aza fue la madre de santo Domingo de Guzmán, fundador de la Orden de Predicadores. Proveniente de una familia noble, ella y su familia se llegaron a caracterizar por la ejemplaridad de sus virtudes y profunda vida cristiana.
Juana nació en la villa de Aza hacia el año 1140. Heredó de su familia el señorío de Caleruega tras contraer matrimonio con Félix de Guzmán. Fruto de ese matrimonio nacieron tres hijos: Antonio (venerable), Manés (beato) y Domingo (santo y fundador de la Orden de Predicadores).
De ella se afirma en la obra Vida de santo Domingo de 1272 que era una mujer "honesta, casta, intachable, prudente y muy compasiva con los pobres y afligidos, brillando por su virtud y buena fama".
Los hijos de Félix y Juana fueron educados en las virtudes de su madre. Todos los días las puertas del Torreón de los Guzmanes se abrían para repartir bienes a los pobres, transeúntes y peregrinos.
La especial devoción de Juana de Aza por el monasterio benedictino de Silos y su santo fundador Domingo, es el origen del nombre de su hijo menor. Tras su muerte entre los años 1202 y 1205, se desarrolló una especial devoción hacia esta santa mujer en todas las localidades cercanas.