Religión en Libertad

Cura viudo del Camino Neocatecumenal casa a su propio hijo: «Elegí esta misión y no me arrepiento»

Don Carlo Dei Lazzaretti es de origen italiano, vive en Puebla (México) y tiene tres hijos.

Don Carlo celebró recientemente en México el matrimonio de su hijo Roberto y de su nuera Sara.revista puebla

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Desde Salento (Italia) hasta México, y pasando por una historia de dolor y redención. La historia de Don Carlo Dei Lazzaretti, de 72 años y originario de Lecce, es la de un hombre que, tras toda una vida como padre, enviudó y decidió ser sacerdote. Tres años después de su ordenación, acaba casar a su propio hijo.

Dei Lazzaretti fue como profesional un afamado contable y asesor fiscal en Salento durante décadas, apreciado por su integridad profesional y profundamente apegado a su familia. Junto con su esposa, crió a tres hijos, quienes, con el paso de los años, le dieron cinco nietos. Una vida "normal", marcada por el trabajo y la familia, hasta la repentina muerte de su mujer hace 32 años.

El trágico accidente

"El 24 de diciembre de 1990, mientras nos dirigíamos a Messina (la ciudad natal de mi esposa) para pasar la Navidad con mis suegros, a 50 kilómetros de Villa San Giovanni, sufrimos un accidente: mi esposa murió, yo salí con algunos huesos rotos. Su muerte me golpeó mucho, prácticamente me destruyó: nunca había tenido una fe muy fuerte y lo que pasó me alejó definitivamente de la Iglesia. Estaba ocurriendo un absurdo: estaba enfadado con Dios, pero, al mismo tiempo, negaba su existencia. He sido un gran pecador en mi vida", recordó en una entrevista hace unos años.

Hace más de 30 años falleció su esposa en un accidente de coche.revista puebla

La marcha de su esposa supuso un profundo dolor. Sus familiares hablaban de un período oscuro, una crisis que parecía no dejar lugar a la esperanza. Pero, en ese momento, la fe se convirtió en un apoyo crucial. En la parroquia de San Vincenzo de' Paoli, en Lecce, Don Carlo conoció el Camino Neocatecumenal: que le devolvió la fuerza y el deseo de hacerse sacerdote.

"Un día mi hijo Pedro, el menor de los tres, entró en el Camino Neocatecumenal. Critiqué su elección sin saber qué era el Camino, hasta que mi nuera Miriam -a quien defino como mi Moisés, mi ‘salvador’- me invitó a unas catequesis. Mi hijo no estaba muy convencido, pero ella persistió. Acepté por ese espíritu polémico que tenía, porque siempre había escudriñado las Sagradas Escrituras, pero sólo para criticarlas. Acepté la invitación de mi nuera sólo para atacar a los catequistas: entonces, sin embargo, algo pasó y ellos ganaron… de hecho podríamos decir que ganó el Espíritu Santo". 

"Recuerdo las palabras de Don Luca, párroco de Merine, cuando le dije que yo no creía en Dios. Me contestó: "No es problema, Él cree en ti". Esas palabras me impactaron mucho y me quedé a meditar. Algo empezó a cambiar en mí. Empezó un proceso de discernimiento interior. Por un lado, me preguntaba por qué abandonarlo todo. Por otro, qué sentido tenía todavía mi vida, ya que mis hijos eran grandes y ya no me necesitaban. Hablé con un catequista itinerante, Rino Petruzzelli, y le dije que tenía la intención de proponerme para el sacerdocio".  

Durante la boda de su hijo en México. revista puebla

Su formación continuó en el extranjero, en el Seminario Redemptoris Mater de Puebla, México. Allí, Don Carlo fue ordenado sacerdote el 10 de febrero de 2023, en la catedral de la ciudad. Desde entonces, Don Carlo vive como misionero en el barrio obrero de Tres Cruces, sirviendo en la parroquia "La Sagrada Familia de Nazaret".

Y es, precisamente en esta iglesia, donde se produce uno de los momentos más especiales de su vida: cuando Don Carlo celebró el matrimonio de su hijo Roberto con Sara. Un gesto cargado de significado, que une lo familiar y lo espiritual, y el rol de padre biológico y el de padre en la fe.

Puedes ver la boda en este vídeo de YouTube.

"En México encontré una tierra que me recibió con amor, con mucho amor. He estado aquí desde octubre de 2018. Al final del período de formación, el Arzobispo de Puebla me consideró listo para recibir la ordenación sacerdotal. Y ahora soy padre, abuelo y sacerdote. El día de mi ordenación sacerdotal, la catedral de Puebla estaba repleta, incluso había gente parada afuera. Para Puebla y para México fue un hecho histórico, pues por primera vez se celebró la ordenación de un solo sacerdote del Camino Neocatecumenal. Fue algo extraordinario, único", comenta.

En Italia dejó 3 hijos y 5 nietos, algo difícil de llevar.  "No es fácil, en realidad no es nada fácil. No he visto a mis nietos en dos años, excepto a través de videollamadas. Lamentablemente no tengo tiempo ni para irme de vacaciones: el año pasado pude elegir si volver a Italia de vacaciones o hacer una misión itinerante a Michoacán, uno de los estados mexicanos con mayor índice de criminalidad. Elegí ir a una misión y no me he arrepentido, porque ocurrieron pequeños milagros, porque al evangelizar en una cárcel logré la conversión de un joven sentenciado a 25 años, que hizo su primera comunión, y también la de un médico, encerrado en prisión 5 años en espera de juicio. Fue una experiencia muy importante y formativa".

Sobre qué le dijeron sus familiares de su vocación al sacerdocio, comenta: "Mis hijos mayores estaban un poco perplejos, al menos al principio, porque es una elección muy fuerte. No digo que les avergonzara decir que tenían un padre seminarista, pero digamos que no se sentían muy cómodos. Todos estaban muy incrédulos por esta elección mía. Pero ahora mis hijos están absolutamente orgullosos: vinieron a verme para la ordenación".

"No es fácil vivir lejos de la patria y de los seres queridos, pero me consuela el trabajo pastoral y la ayuda de Dios. Si el Señor me ha enviado a México, ¿quién soy yo para oponerme? Aquí he encontrado una familia espiritual que es muy importante para mí. Hecho mucho de menos a mis hijos y a Italia, mentiría si lo negara, pero el trabajo que hago me reconforta", concluye.

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