Conociendo a León XIV: Exhortación Apostólica 'Dilexi te' (4 octubre 2025)
Primera entrega de una serie para conocer mejor el pensamiento, el lenguaje y los acentos del Papa León XIV, y para preparar una acogida más atenta de su magisterio en España.

León XIV firma Dilexi Te en octubre de 2025, bajo la mirada atenta de Edgar Peña Parra.
La mejor manera de comenzar un recorrido por el pensamiento de un Papa no es fijarse solo en sus gestos, en sus primeras imágenes públicas o en los comentarios que suscita, sino escuchar con atención sus textos. Por eso resulta especialmente oportuno abrir esta serie con la exhortación apostólica Dilexi te, firmada por León XIV el 4 de octubre de 2025, fiesta de san Francisco de Asís, y dedicada al amor hacia los pobres.
No estamos ante un documento marginal ni ante una simple exhortación social. El propio León XIV explica que recibe como herencia un proyecto que Francisco preparaba en los últimos meses de su vida, lo hace suyo, añade algunas reflexiones personales y lo propone al comienzo de su pontificado para ayudar a redescubrir la conexión profunda entre el amor de Cristo y la cercanía a los pobres.
“Para empezar a conocer a León XIV hay que escuchar dónde pone el acento: en la unión inseparable entre Cristo y los pobres.”
Un comienzo muy significativo
Empezar por Dilexi te tiene un valor especial porque aquí aparece ya una de las grandes claves del nuevo Papa. León XIV no presenta la atención a los pobres como un apéndice moral, ni como una sensibilidad opcional dentro de la Iglesia, sino como una dimensión central de la fe cristiana.
De hecho, en uno de los pasajes más decisivos de la exhortación afirma que el llamado a reconocer a Cristo en los pobres y sufrientes revela el mismo corazón de Cristo, sus sentimientos y sus opciones más profundas.
Esta formulación no solo resume el documento: también deja ver el método del Papa, que piensa siempre a partir de Cristo, lee la realidad desde el Evangelio y evita reducir la cuestión social a un mero debate ideológico.
“La cuestión de los pobres no aparece aquí como una agenda paralela, sino como una vía para entrar en el corazón mismo de Cristo.”
Continuidad con Francisco, tono propio de León XIV
Una de las primeras cosas que enseña esta exhortación sobre el nuevo Papa es su modo de situarse ante el pontificado anterior. León XIV no rompe, no se distancia ni pretende inaugurar su camino a partir de una originalidad forzada; al contrario, reconoce explícitamente la herencia recibida y la asume con libertad interior.
Sin embargo, esta continuidad no significa repetición mecánica. Dilexi te tiene ya un tono propio: más que insistir solo en la denuncia, León XIV busca mostrar el espesor teológico y espiritual del vínculo entre Cristo y los pobres, y subraya que no estamos solo en el horizonte de la beneficencia, sino en el de la Revelación.
Esa expresión es muy importante, porque permite ver que su lenguaje no es solamente pastoral o afectivo, sino también profundamente doctrinal.
“León XIV comienza recordando que acercarse a los pobres no es solo una obra buena: es una forma de encuentro con el Señor.”
Un texto que hay que leer desde hoy
Si este comentario quisiera quedarse únicamente en el contexto de octubre de 2025 o en las circunstancias de su publicación, se perdería lo más importante. Dilexi te no ha sido escrita para archivarse entre documentos pontificios, sino para ayudar a la Iglesia a examinar su conciencia y a recuperar un modo cristiano de mirar la realidad.
Y esa actualidad es muy visible. Vivimos en un momento en el que la pobreza adopta rostros múltiples: falta de recursos, marginación social, soledad, fragilidad personal, carencia de derechos, exclusión cultural y precariedad vital.
León XIV nombra precisamente esa pluralidad de pobrezas y advierte además que siguen apareciendo nuevas formas de empobrecimiento en sociedades que se creían seguras y prósperas.
Esto toca de lleno a España. También aquí crecen formas de pobreza menos visibles que la mera indigencia: familias que no llegan a fin de mes, jóvenes sin horizonte estable, ancianos que viven en soledad, hogares marcados por la fragilidad relacional, inmigrantes atrapados entre papeles, trabajos precarios y desarraigo, y un cansancio cultural que deja a muchas personas sin esperanza real. Dilexi te ayuda a mirar todo eso no solo con análisis sociológico, sino con mirada evangélica.
“Un Papa se conoce también por aquello que nos obliga a mirar de nuevo.”
El grito de los pobres y la tentación de la indiferencia
Uno de los hilos más fuertes del documento es la insistencia en el grito de los pobres. León XIV recuerda la escena de la zarza ardiente y la revelación de Dios a Moisés para subrayar que el Señor oye el clamor de su pueblo y se inclina hacia su sufrimiento.
En esa clave, la pobreza no es para el Papa un simple problema técnico, sino una interpelación moral, espiritual y eclesial.
Aquí su palabra se vuelve especialmente actual. En nuestras sociedades existe una extraña mezcla de sensibilidad emocional e indiferencia estructural: ciertos dramas conmueven unas horas, pero enseguida quedan absorbidos por la velocidad de la información y por una costumbre interior que termina volviendo irrelevante incluso el sufrimiento extremo.
León XIV denuncia precisamente esa lógica cuando observa que realidades dramáticas, como la muerte de personas pobres o migrantes, pueden acabar reducidas a noticias marginales.
En España, donde tantas veces la cuestión social aparece filtrada por la polarización partidista, este texto obliga a un examen de conciencia. El pobre deja de ser una cifra, una pancarta o una categoría sociológica y vuelve a presentarse como un rostro concreto que interpela a la Iglesia, a la política y a cada uno de nosotros.
“Cuando el sufrimiento ajeno se convierte solo en noticia, ya hemos empezado a perder la mirada cristiana.”
Más allá de la beneficencia y del paternalismo
Uno de los aspectos más sugerentes de Dilexi te es que León XIV evita dos reducciones muy frecuentes. La primera es reducir la cuestión de los pobres a una beneficencia sentimental; la segunda, convertirla en un discurso ideológico abstracto.
Por eso insiste en que no estamos en el horizonte de la beneficencia, sino en el de la Revelación, y por eso mismo también afirma que los pobres no son solo destinatarios de ayuda, sino maestros del Evangelio.
Esta idea es decisiva para comprender su estilo y su magisterio: los pobres no ocupan un lugar pasivo en la vida de la Iglesia, sino que tienen una función activa, porque en ellos Cristo sigue hablando y evangelizando.
Esta perspectiva puede ser muy fecunda en España. Durante años hemos aprendido a hablar de acción social, de caridad organizada y de compromiso eclesial con los últimos; pero el texto de León XIV da un paso más y obliga a preguntarse si de verdad creemos que los pobres pueden enseñarnos algo, o si todavía los miramos solo desde arriba, con una mezcla de compasión, gestión y distancia.
“León XIV no pide solo ayudar a los pobres: pide dejarse evangelizar por ellos.”
Una crítica a la falsa meritocracia
La exhortación contiene además una corrección muy fuerte a ciertos prejuicios de nuestro tiempo. León XIV denuncia con claridad la crueldad de quienes atribuyen la pobreza, en la mayor parte de los casos, a la falta de mérito o de voluntad, y desmonta esa falsa visión meritocrática según la cual solo merecen reconocimiento quienes han tenido éxito.
Aquí aparece otro rasgo importante de su forma de hablar: no rehúye el conflicto con las mentalidades dominantes cuando estas contradicen el Evangelio. Lo hace sin estridencias, pero con firmeza. Y eso tiene una resonancia muy concreta en una sociedad como la nuestra, donde a menudo se absolutiza la autonomía personal, la autosuficiencia y el rendimiento, como si toda fragilidad fuese sospechosa o vergonzante.
Escuchar a León XIV desde España exigirá también aprender a reconocer estas idolatrías contemporáneas. El Papa parece advertirnos ya desde este primer gran texto que una sociedad obsesionada con la eficacia corre el riesgo de quedarse sin misericordia, y una Iglesia fascinada por la organización puede terminar perdiendo la ternura del Evangelio.
“Donde la dignidad se mide solo por el éxito, el Evangelio empieza a sonar como una contradicción.”
Una Iglesia pobre y para los pobres
En Dilexi te reaparece con fuerza una convicción que atraviesa la Escritura, la tradición y el magisterio reciente: la Iglesia solo se entiende bien a sí misma cuando se deja configurar por Cristo pobre.
León XIV retoma de forma explícita la expresión de una “Iglesia pobre y para los pobres”, y recuerda que no puede haber dudas sobre el vínculo inseparable entre la fe y los pobres.
No es una frase decorativa. Es una orientación eclesiológica. Significa que la vida de la Iglesia —su misión, su predicación, su liturgia, su organización interna y su presencia pública— ha de medirse también por el lugar real que ocupan en ella los pequeños, los excluidos, los débiles y los que no cuentan.
Este es uno de los puntos en los que España haría bien en escucharle desde ahora. En un contexto de secularización acelerada, disminución de la práctica religiosa y tentación de replegarse en identidades defensivas, León XIV parece recordar que la credibilidad cristiana no se recupera solo con buenos diagnósticos culturales o con discursos correctos, sino con una Iglesia reconocible por su cercanía efectiva a los pobres.
“La acogida de León XIV en España será más verdadera cuanto más nos ayude a revisar dónde están hoy los pobres en nuestra vida eclesial.”
Claves para conocer mejor a León XIV
Si esta exhortación es la puerta de entrada a su pensamiento, conviene señalar algunos acentos que probablemente volverán a aparecer en otros textos suyos.
- Un fuerte cristocentrismo: todo parte de Cristo y vuelve a Cristo.
- Una mirada bíblica que no usa la Escritura como adorno, sino como clave de interpretación del presente.
- La unión entre doctrina y misericordia, sin contraponer verdad y caridad.
- Una crítica sobria pero firme a las ideologías mundanas que deforman la mirada cristiana.
- La convicción de que la Iglesia se renueva cuando escucha el grito de los pobres y sale de la autorreferencialidad.
Todo esto hace pensar que León XIV no será un Papa de frases fugaces o de acentos superficiales, sino un pastor que quiere ayudar a la Iglesia a leer espiritualmente la historia y a recuperar la densidad evangélica de su presencia en el mundo.
Qué nos dice hoy en España
Leída desde nuestra situación, Dilexi te no es solo una exhortación sobre los pobres. Es también una llamada a revisar qué entendemos por misión, qué lugar damos a la caridad, cómo miramos el sufrimiento ajeno y hasta qué punto nuestras comunidades cristianas viven realmente abiertas a los que menos cuentan.
En España, donde la Iglesia corre a veces el riesgo de quedar atrapada en debates reactivos, este documento invita a recuperar una presencia más evangélica y menos defensiva. No propone ingenuidad ni eslóganes; propone volver a Cristo allí donde Él mismo ha querido dejarse encontrar de manera privilegiada: en los pobres, en los débiles y en los que la sociedad considera descartables.
Si este va a ser uno de los hilos conductores del pontificado, conviene tomar nota desde ahora. Conocer a León XIV será, probablemente, aprender a mirar con más hondura el sufrimiento del mundo y a reconocer que la renovación de la Iglesia no vendrá de la autorreferencia, sino de una conversión concreta al Evangelio de los pobres.
“Escuchar bien a León XIV puede significar, para la Iglesia en España, aprender de nuevo a mirar desde abajo.”
Para seguir el recorrido
Comenzar por "Dilexi te" no significa agotar aquí el pensamiento de León XIV. Significa, más bien, identificar una primera puerta de entrada: la centralidad de Cristo, la opción evangélica por los pobres, el rechazo de toda mundanidad autosatisfecha y la llamada a una Iglesia menos autorreferencial y más disponible para escuchar el grito de los últimos.
Desde este texto inicial será posible recorrer después sus cartas, mensajes, homilías y otros escritos, prestando atención a sus palabras más recurrentes, a sus acentos espirituales y a su modo de leer el presente. Pero ya esta primera exhortación permite intuir algo decisivo: León XIV quiere ser escuchado no solo por lo que dice sobre la Iglesia, sino por cómo vuelve a situarla ante Cristo y ante los pobres.