Mel Gibson dona un millón de dólares a la iglesia que ha construido en Malibú

Mel Gibson.
Todavía no hace mucho, Jodie Foster volvía a romper una lanza por Mel Gibson: "Es un actor maravilloso y un amigo increíblemente leal, amable y generoso". La actriz californiana ha sido de los pocos bastiones con los que ha contado Gibson cada vez que, a lo largo de los últiimos años, se han desatado las iras de la corrección política contra él.
Tras dirigir La Pasión en 2004, una oleada de desarreglos en su vida personal han corrido paralelamente a su carrera como intérprete, director y productor: desde su divorcio de Robyn Moore en 2006 a su tormentosa relación y ruptura con la pianista Oksana Grigorieva, pasando por el escándalo de unas afirmaciones consideradas antisemitas o el -por ahora- fiasco, por las mismas razones, de su segundo gran proyecto de cine religioso, sobre la figura de San Judas Macabeo.
Con todo, Mel Gibson no ha modificado ni esa generosidad que le alababa Jodie Foster, ni sus convicciones católicas, a pesar del desorden introducido en lo que parecía una familia perfecta. Y ambas confluyen en lo que anuncia como exclusiva Celebuzz: ha donado un millón de dólares (1.057.593 US$ exactamente) a la iglesia que construyó en Malibú, bautizada como de la Sagrada Familia y situada en las tranquilas colinas que flanquean la autopista de Mulholland.
Así consta, afirma la publicación sobre famoseo, en el documento fiscal que aducen como fuente, pues obviamente le sirve al actor para desgravar. La sentencia de divorcio con su mujer, con quien tenía siete hijos y gananciales, le supuso cuatrocientos millones (la mitad de su fortuna), que añadir al mantenimiento de la hija que tuvo con Grigorieva.